jueves, 31 de diciembre de 2009

los libros que interesaron a Jorge Eduardo Benavides en 2009

Desde 1991 hasta el 2002 vivió en Tenerife, donde tuvo una intensa actividad cultural. Allí fundó y dirigió el taller de narrativa Entrelíneas, luego de haber impartido cursos de escritura creativa para diversas instituciones como la Universidad de La Laguna, entre otras.
Para cuando llegó a Madrid, precisamente en 2002, había alcanzado el reconocimiento internacional con su novela Los años inútiles. Para 2003, corroboró su calidad narrativa con la novela El año que rompí contigo. En 2005, se publicó el libro de cuentos La noche de Morgama. La contundente novela Un millón de soles cerró el ciclo de sus novelas políticas. En 2009, ganó el Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro" (Banco Central de Reserva del Perú) con La paz de los vencidos.
Quienes han leído su obra saben de su gran talento narrativo. Quienes lo conocen, además, pueden dar fe de su amistad. En Madrid, Jorge recibe a los amigos con el corazón en una mano y con una copa en la otra. Un buen año 2010, Jorge.


Con relación a los libros que más le interesaron en 2009, dice

Acabo de terminar la novelota de Muñoz Molina (mil páginas) La noche de los tiempos. Me parece una novela profunda, compleja, que aborda los años de la guerra civil, pero alejada del pastiche con que muchas novelas actuales han tocado ese tema. Supongo que es un espejo en el que miraremos algún día la gran novela de nuestros años difíciles de terrorismo y que aún no se ha escrito por falta de perspectiva.
En ese mismo espectro temático (la explosión social y vital que significa una guerra) leí la Suite francesa de Irene Nemirovsky (que te recomiendo altamente) y que se sitúa en la Francia de la ocupación.
El ensayo de Fernando Iwasaki Republicanos, que es un abordaje inteligente, divertido y perspicaz de lo que ha cambiado y lo que no en la relación entre España y la América hispana, con interesantes correlatos entre las guerras independentistas y nuestros días. Vale mucho la pena.
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los libros que más interesaron a Gabriel Ruiz Ortega

Gabriel Ruiz Ortega nació en Lima, en 1977. Es autor de la novela "La cacería" (2005) y compilador de la antología "Disidentes. Muestra de la nueva narrativa peruana" (2007). Escribe reseñas para el diario Siglo XXI. Entrevistas suyas aparecen en las concurridas webs literarias Proyecto Patrimonio de Chile y Literaturas.com de España. Administra el blog La fortaleza de la soledad y es editor adjunto de Revuelta Editores.


Con respecto a los libros que más le interesaron a Gabriel en 2009.

Soy un lector nada sistemático al momento de escoger un libro. En este sentido me considero un lector de instinto. En cuanto a las lecturas de este año, hice en mi blog un recuento de lo que considero ha sido lo más destacado en literatura peruana. Sin embargo, me gustaría ofrecer pequeñas semblanzas de algunos libros –no necesariamente del 2009- de literatura extranjera que he podido leer y releer. Los recomiendo con entusiasmo, con la esperanza de que los puedan disfrutar tanto o más que yo.

Incendios, de Richard Ford.
Todos conocemos la fama mundial de este visceral narrador norteamericano. Su prestigio a nivel mundial le debe mucho a sus novelas que componen La trilogía Frank Bascombe (El periodista deportivo, Día de la independencia y Acción de gracias). Incendios no tiene ligadura alguna con estas tres novelas. Es más, estamos ante un Ford de respiro carveriano, con el que nos relata el resquebrajamiento de una familia a causa de la infidelidad.

Crónica sentimental en rojo, de Francisco González Ledesma.
Ganadora en 1984 del Premio Planeta de Novela, es hoy en día considerada un clásico contemporáneo de la novela policial en castellano. El narrador barcelonés nos perfila al policía Ricardo Méndez, a quien sus superiores, en vista de su pronta jubilación, le designan cuidar un exclusivo balneario de Barcelona.

La trilogía Millennium, de Stieg Larsson
El sueco Larsson fue un digno hijo de Alejandro Dumas. No esperemos de él sorprendentes muestras de pirotecnia verbal, pero sí una estupenda destreza estructural digna de la mejor tradición de las novelas de aventuras, que tiene el único y noble objetivo de enganchar al lector. La trilogía está conformada por Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. De las tres me quedo con la segunda novela.

El primo Pons, de Honoré de Balzac.
Se trata de la última novela de La comedia humana del glorioso escritor francés. Por mucho tiempo había permanecido catalogada como una novela menor, felizmente en estos últimos años se ha visto favorecida con ensayos y estudios críticos y nuevas ediciones que no dejan de agotarse.

Dietario voluble, de Enrique Vila Matas
Publicación que considero especial, me hizo regresar a la obra del narrador catalán. Gracias al libro terminé afianzando mi gusto por los diarios literarios. Recomiendo su lectura porque es una muestra de las infinitas posibilidades narrativas que pueden ejercerse en un género –porque lo es- que poco a poco va ganando más adeptos.

Crematorio, de Rafael Chirbes
El valenciano Chirbes es un escritor de perfil bajo, no es un concurrente de los salones literarios de su país. Sin embargo, cada vez que publica sus libros son comentados y favorecidos por los lectores. Para nadie fue una sorpresa que Crematorio haya sido elegida por la crítica y los lectores como la mejor novela en España del 2007.

Y una petición: leer todos, pero todos los libros de Philip Roth.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Los libros que más interesaron a Fernando Ampuero en 2009

No se lo he dicho, pero la intensa actividad profesional de Fernando Ampuero me parece admirable. Las horas de cada día le alcanzan para dirigir con acierto un importante grupo de revistas, para atender con total amabilidad a los amigos, para estar presente en los momentos importantes de la cultura peruana y, por supuesto, para escribir disciplinadamente cuentos y novelas.
Fernando ha venido desarrollando una interesante obra narrativa que se inició con el libro de cuentos Paren el mundo que aquí me bajo y que ha continuado con Caramelo verde, Malos modales y Bicho raro. En estos últimos años su labor literaria ha sido más intensa y ha publicado “Mujeres difíciles, hombres benditos” “Puta Linda” y “Hasta que me orinen los perros”.

Con la amabilidad de siempre, Fernando Ampuero envía sus comentarios sobre los libros que más le interesaron en 2009.

Mi querido amigo, estoy con un pie en el auto para irme al playero sur por unos días. Así que te escribo bien a la volada. Para mí este ha sido un año de lecturas y reelecturas. He vuelto a disfrutar de los Retratos en miniatura de Lytton Strachey, de los cuentos Julio Ramón Ribeyro y de Manhattan Transfer de John Dos Passos, y me he devorado, entre muchos otros libros y mil trajines periodísticos, el nuevo tomo de memorias de ese conservador cavernìcola que es Gore Vidal, Navegación a la vista, un libro delicioso. A eso debo sumar, por delante o por detrás, La carretera de Cormac McCarthy, El Africano de Le Clèzio, Las vidas minúsculas de Pierre Michon, Las Benévolas de Jonathan Littel, Las Máscaras del héroe de Juan Manuel de Prada (muy acertada recomendaciòn de Gustavo Faverón) y Arbol de humo de Denis Johnson. También algunos libros de gastronomía diversos, entre los que destaca Calor del Bill Buford. Pero, de hecho, lo más apasionante del año han sido dos autores marginales y que me eran totalmente desconocidos: el sueco Stieg Larsson (su trilogia Milenium, hoy un justo fenómeno de ventas, me hizo renovar votos por la novela negra) y el noruego Kjell Askilden, autor de Todo como antes, un maestro del relato corto cuyos personajes frenéticamente lúcidos y corrosivos son unos ancianos cascarrabias.
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Los libros que más interesaron a Alonso Cueto en 2009

Alonso Cueto es, definitivamente, uno de los escritores más importantes y respetados de la literatura contemporánea. Es uno de los narradores más fecundos no sólo por la natural frecuencia de sus cuentos y novelas, sino porque ha convertido a la clase media limeña en un espacio de exploración fluido y pasional. Ha obtenidos el reconocimiento internacional con premios como Wiracocha por su novela El Tigre Blanco. Premio alemán Anna Seghers por la totalidad de su obra. Beca para escritores de la Fundación Guggenheim. Premio Herralde, premio entregado por la editorial Anagrama por La hora azul. (2005)Finalista del Premio Planeta-Casa de América 2007 por su novela El susurro de la mujer ballena.
Este año fue incluido como miembro electo de la Real Academia de la Lengua".
Con la gentileza de siempre, Alonso envía una lista con sus lecturas más destacadas de 2009.

Te deseo lo mejor en el 2010, y que sigas publicando las notas en tu interesantisimo blog que consulto con frecuencia.

Te mando cinco libros:

1. Anatomia de un instante. Javier Cercas.

2. Brooklyn. Colm Toibin.

3. La paz de los vencidos. Jorge Benavides.

4. Un lugar llamado oreja de perro. Ivan Thays.

5. Sables y utopías. Mario Vargas Llosa.
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Los libros que más interesaron a Raúl Tola en 2009

Raúl Tola Pedraglio, junto a su gran calidad como persona, es largamente un periodista bastante reconocido y apreciado en el Perú. Desde 1992 trabaja en medios escritos. Ha conducido Noticieros y programas de entrevistas y Opinión.
En 1999 publicó Noche de cuervos, cuya versión en el cine – Bala perdida, dirigido por Aldo Salvini – mereció el Premio de la Prensa cinematográfica en el V Encuentro latinoamericano de Cine del Centrocultural de la Universidad Católica. En el año 2002 publicó Heridas Privadas, su segunda novela. En 2007 obtuvo una mención honrosa en el Primer Concurso de CuentoGastronómico Matalamanga por una versión de “La víspera”.
Su más reciente trabajo es el libro de cuentos Toque de queda
Raúl me envía su lista de lectura desde Europa, exactamente desde Munich. Tuvo la gentileza de justificarme la ausencia de "eñes" en su correo escrito en un procesador de teclado europeísimo. No hay problema, Raúl. Gracias por tu correo. Que este año sea siempre mejor.

Dificil pregunta, Richar, porque este año me dediqué a leer algunos de los clasicos que había estado postergando. Lo dificil sería explicar por qué me han impactado. Probablemente porque muchas son novelas oceánicas, de multiples significados. Largamente de las mejores que se han escrito.

1. Robinson Crusoe.

2. Vida y destino.

3. El Quijote.

4. Los miserables.

5. El conde de Montecristo.

Y te pongo algunos comics, verdaderas obras maestras:

1. Absolute Dark Knight: Batman, segun Frank Miller.

2. Maus, de Art Spiegelman.

3. Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons.
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Los libros que más interesaron a Carlos Rengifo en 2009

Carlos Rengifo, amigo desde aquellas épocas de los talleres de creación literaria en el Museo de arte de Lima. Es autor de los libros de cuentos “El puente de las libélulas” (1996), “Criaturas de la sombra” (1998) y “El rumor de la tormenta” (2007); las glosas “Prosas impúdicas” (2005) y las novelas “La morada del hastío” (2001), “La casa amarilla” (2007) y “Uñas” (2008). Con varios premios literarios, además de estár incluido en el octavo tomo de la antología “El Cuento Peruano 1990- 2000” (Ediciones Copé 2001, selección y prólogo de Ricardo González Vigil), en “Cuentos pigmeos, antología de la minificción latinoamericana” (2005, prólogo y selección de la estudiosa italiana Giovanna Minardi) y en “La mala nota, el colegio en el cuento peruano” (Alfaguara 2008, selección y estudio de Jorge Eslava), entre otras antologías.

El libro (o los libros, para ser más exactos) que más me ha entretenido en el año 2009, ha sido la trilogía MIllennium, del sueco Stieg Larsoon, es decir, las novelas «Los hombres que no amaban a las mujeres», «La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina» y «La reina en el palacio de las corrientes de aire». Un ambicioso proyecto literario que quedó trunco por la repentina muerte del autor, quien no pudo disfrutar de las reacciones frente a su obra. Me atrajo y me agradó, pese a ser un género ─el policial─ que no visito con frecuencia, por la habilidad y frescura narrativa del autor, que logra trasladarnos a un universo moderno de misterios, argucias y entretelones, pero sobre todo por su capacidad de crear un personaje, entre otros, tan indeleble en la memoria como la irresistible Lisbeth Salander.
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Los libros que más interesaron a Javier Arévalo en 2009

Javier Enrique Arevalo, escritor, periodista, fotógrafo, editor. Autor de las novelas "Nocturno de ron y gatos", "El beso de la flama" editada por Opera Prima en España y traducida al portugués con el título O´Beijo Da Chama.
Además es autor de las novelas "Instrucciones para atrapar a un ángel", "Él cazaba halcones", "Vértigo bajo la luna llena" y "Gracias, señor por tu venganza". Tiene cuatro colecciones de cuentos.
Es director del Proyecto Recreo organización que busca crear condiciones sociales favorables para que los niños desarrollen el gusto por la lectura en el Perú. Ha sido redactor principal del diario El Comercio, y fundador y editor de la Revista Detalles.

Javier anota los siguientes libros como de mayor interés en sus lecturas de 2009.

A ver qué libros importantes he leído este año... Este año me la pasé leyendo clásicos para adaptarlos, y luego libros de filosofía que no he terminado y no terminaré jamás... y que no entiendo pero leo y releo hasta aburrirme. Toda la saga. Veamos empecemos por los útimos

1. 5 ecuaciones que cambiaron el mundo Michael Guillén

2. Los hilos de Ariadna Diez descubrimientos que cambiaron la visón del mundo de Manuel Lozano Leyva

3. El mejor de los mundos de Quin Monzó

4. Conceptos y categorías de Isaiah Berlin

5. El ser y la nada de Sartre6. Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carrol

7. La memoria, la historia, el olvido de Paul Ricour

8. Antología Mínima de Carlos Calderón Fajardo.

9. Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons

10. Dos sagas de historieta: Batman Año Uno y Wolverine, Enemigo Público.
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Los libros que más interesaron a Daniel Alarcón en 2009

El escritor Daniel Alarcón para abril de 2010 publicará en USA un libro de entrevistas sobre el proceso artístico que se llama The Secret Miracle (El Milagro Secreto). Los entrevistados son 40 novelistas de más de 20 países, incluyendo Haruki Murakami, Paul Auster, Alaa Al Aswany, y Mario Vargas Llosa. De otro lado, finalmente, se publicará la adaptación a novela gráfica de su cuento Ciudad de payasos, en colaboración con la artista Sheila Alvarado. Mientras transcurre todo el ajetreo que Daniel tiene planeado para 2010, sigue enfrascado en su nueva novela en la viene trabajando ya tres años y que espera terminar pronto.
El infatigable escritor me envía una nota sobre los libros que más le interesaron en 2009. Que todo vaya bien en este año que está por comenzar, Daniel.

Leí mucho este año, pero un solo autor me marcó. Leí tres novelas del austriaco Joseph Roth: Hotel Savoy, Vuelo sin Fin, y La Marcha Radetsky. Impresionantes obras, de los mejores libros que he tenido la suerte de leer. Vuelo sin fin en especial--llegué al ultimo párrafo, y volteé de inmediato a la primera página para comenzar de nuevo. El final de esa novela corta es una de las escenas más conmovedoras que he leído en muchísimo tiempo. Los temas de Roth--el desarraigo, la ilusión del nacionalismo, la migración, la desintegración de los imperios--todo me parece tan apropriado para el actual momento historico, a pesar de que estas obras fueron escritas hace ochenta años
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LIBROS QUE HE LEIDO ESTE AÑO

Alguna vez leí un artículo de Alonso Cueto en donde reflexionaba sobre la enorme cantidad de libros que se venían publicando en las últimas décadas. Entre 1950 y 2000 - anotó aquella vez el escritor - se habían publicado mil veces más títulos que en los años anteriores. Se editaba un libro cada medio minuto, lo que significaría que si uno leyera un libro por día estaba dejando (aun así) varios miles sin leer.
En el sitio web Tomashotel, se daba cuenta de un cálculo (un tanto en broma y apresurado) que contabilizaba lecturas desde los 10 años y hasta los 70. Sesenta años de una vida de disciplinada lectura, a un libro por semana, con descanso los fines de semana, daba algo como de 2880 libros.
Por esa época, circunstancialmente, encontré
una nota sobre una mujer de noventa años, Louise Brown, que parecería haber leído 25, 000 mil libros. Ella se había inscrito en la biblioteca Castle Douglas en 1946. Empezó retirando seis publicaciones por semana hasta llegar a 12 cada siete días. El personal del centro expresó estar impresionado por el logro de la señora Brown, en especial porque nunca ha tenido que pagar una multa por retrasos en devoluciones y poco acaba de solicitar su libro número 25.000. Obviamente, la nota tenía un tufo sensacionalista que, como saldo en positivo, reavivó la pregunta sobre la cantidad de libros que se pueden leer.
¿Cuántos libros libros he leído? Ni idea. En el velador de mi dormitorio siempre hay una cola de libros en espera. Ni hablar de los que esperan en mi mesa de trabajo. Lo mismo pasa en el auto en donde también hay libros que están recriminándome por la demora. Con los años, he terminado por aceptar la recomendación de seleccionar las lecturas porque el tiempo es, definitivamente, implacable.

Todo esto viene a cuento por el balance de vida que se suele hacer a fin de año. Qué se hizo. Qué se había pensado hacer. Qué tanto fallaron o funcionaron los planes. Ya saben. Lo típico cuando llega el fin de año y uno se deja capturar por los rituales. Bueno, en algún momento, un querido amigo soltó la pregunta de magazine, ¿qué había leído este año 2009? En mi caso, no puede dar una respuesta rápida. Incluso había un par de libros que no me acordaba haber leído. Tuvo que intervenir la buena memoria de mi amigo. Muy mal. Por lo menos, para el año entrante, me he prometido llevar un control más profesional de mis lecturas para evitar la ingratitud de la memoria. Aunque, claro, también hay libros que he preferido olvidar para no tener que hablar mal de ellos.
Por estos días, le ha pasado la voz a algunos apreciados amigos, y les he pedido que me hagan una lista con libros que hayan leído, por lo menos de los más importantes, según cada quien, por supuesto.

Empiezo yo. Tuve la oportunidad de leer la novela de Jorge Eduardo Benavides, La paz de los vencidos, ganadora del premio BCR. Novela que me regresó de un modo peculiar a aquellos difíciles años de la violencia. Premio bien merecido, debo anotar. Leí la excelente novela de Ivan Thays, Un lugar llamado orejas de perro, finalista del premio Herralde.
También pude leer Adios al Barrio de Antonio Galloso, aunque no pude felicitarlo personalmente porque su estadía en Lima fue corta y mi ingratitud mucha. Desde acá, mis felicitaciones, Antonio. Leí a Rossina Winder Calmet en su primer libro de cuentos No olvides no quitarte los zapatos. Espero tener la pronta oportunidad de encontrarme con otro libro suyo.
Un amigo me salvó de la verguenza y la ignorancia porque puso en mis manos La romana de Alberto Moravia. Gracias. Leí a Gunter Grass, La caja de los deseos. Lo anoto no tanto porque me haya gustado, sino, más bien, porque me causó cierta decepción. Al fin leí a Federico Andahazi, Pecar como dios manda. Tuve la oportunidad de leer, algo tarde por cierto, Dos veces por semana de Giovana Pollarolo. Ojalá pueda conocerla este año para darle las gracias por unas horas de grata lectura. A Jorge Volpi, con su novela No será la tierra. Me encontré con un libro de Norman Mailer, El evangelio según el hijo, que disfruté medianamente. A Saramago en su novela Caín, libro que mi hija sigue releyendo porque le ha encontrado más ironía que yo. Todavía no termino El símbolo perdido de Dan Brown, y, posiblemente, no lo termine.
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martes, 29 de diciembre de 2009

Las distintas maneras de celebrar el Año Nuevo

No son exactamente vacaciones las que me he tomado, pero, para el caso, da lo mismo. Por estos días, luego de ponerle punto final a un insufrible libro académico que tenía que escribir, he cerrado el quiosco, y me he dedicado al incomparable placer de leer, además, por supuesto, de pasear sin prisa por librerías y galerías de arte, y de conversar con los amigos sin tomar en cuenta el tiempo. Cuando puedan – y en verdad, sé cuán difícil es - dense un respiro y separen un tiempo para hacer, exactamente, lo que les dé la gana.
No obstante, hay actividades del año que se extrañan como, por ejemplo, este blog que para mí se ha convertido en un importante medio para compartir, con los amigos, mis impresiones sobre algunas noticias o mis modestos puntos de vista. Como es tradición, tendré que escribir un resumen sobre este año, pero eso será en las siguientes horas o días.
Por ahora, mientras buscaba en Internet un lugar en donde despedir el año viejo con arpegios de Perú profundo, encuentro un artículo en donde dan cuenta de cómo despiden el año nuevo en distinto lugares de este mundo ya ni tan ancho ni tan ajeno.



Por ejemplo, en Alemania despiden el año viejo brindando en honor a San Silvestre, y reciben el año nuevo con petardos y fuegos artificiales que pretenden ahuyentar a los malos espíritus. Cuenta la tradición que es costumbre dejar en el plato, hasta después de la medianoche, algunos restos de lo que se haya cenado, como una forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año siguiente.
En Austria lo hacen lanzando fuegos artificiales, bebiendo champán, tirando confetti o serpentinas, repartiendo besos. Si algo los hace diferentes, especialmente a los vieneses, son el típico Vals de Año Nuevo y el Concierto de Strauss que la Filarmónica de Viena ofrece puntualmente cada 1 de enero.
Los daneses demuestran a sus seres queridos cuánto los aprecian lanzando ante sus casas los platos viejos que han ido acumulando durante el año. El número de buenos amigos que uno tenga será proporcional al montón de platos rotos que encuentre en su puerta. Mientras que los escoceses prenden fuego a un barril y lo hacen rodar por las calles envuelto en llamas; dicen que con ello permiten la entrada del año.
Los españoles no difieren mucho de las costumbre latinoamericanas. No importa dónde o con quién los pille la Nochevieja, lo que más cuenta es comerse doce uvas al ritmo de las doce campanadas.
En París, ah París, prefieren salir a la calle para despedir el año. Su lugar de concentración por excelencia, los Campos Elíseos. Desde el Arco de Triunfo a la plaza de la Concordia, la famosa avenida queda atestada de gente dispuesta a recibir el 1 de enero con una buena botella de champagne. Los que se quedan en casa a medianoche tienen que besarse y abrazarse bajo una rama de muérdago para conseguir buena fortuna en el año que llega. Los ingleses, en cambio, se concentran en Trafalgar Square o Picadilly Circus; aunque la mayoría prefiere acudir ante el Big Ben para recibir el nuevo año con el ritmo de sus campanadas. Muy parecido a los estadounidenses que, en Nueva York, buscan estar cerca del Times Square. Los neoyorquinos se concentran en esa céntrica plaza varias horas antes de la medianoche, aunque el momento cumbre de la fiesta llega con las doce campanadas. La bajada de la famosa bola de cristal desde lo alto de su emblemático edificio marca el comienzo de los fuegos artificiales, el confetti, los juegos de luces y los gritos de alegría.

Los italianos inician las celebraciones con una tradicional cena en la que las lentejas son plato imprescindible si se quiere tener un año nuevo repleto de buena fortuna. Esa noche, muchas mujeres reciben como regalo lencería roja, que supuestamente les traerá suerte en el año que llega.
En Japón, nada de 12 campanadas. Desde los templos japoneses, estas tañen hasta 108 veces para conmemorar la llegada del nuevo año. Se trata de una tradición cuyo objetivo es liberar del mal al período que empieza: cada campanada hace referencia a un deseo terrenal que hay que mantener alejado. Las casas se decoran con hojas perennes y bambú, símbolos de vida eterna y honestidad. Dicen también que los japoneses empiezan el año riendo porque creen que eso trae buena suerte.
En El Cairo conservan una antigua costumbre, según la cual el año empieza cuando aparece en el cielo la nueva luna creciente. Muchos cairotas acuden a observar la noche desde la mezquita de Alabastro, en lo alto de la ciudadela que domina la ciudad. Cuando sale la luna y el líder religioso proclama oficialmente el cambio de año, la gente acude a sus casas a celebrarlo con sus familias. En Año Nuevo todos llevan vestidos especiales; incluso las mujeres, que suelen vestir de negro, pueden llevar colores vistosos ese día.

En América Latina, si bien hay matices que diferencian, es también cierto que la tradición nos mancomuna Los argentinos despiden el año con fuego. Por una parte están los cohetes y demás elementos pirotécnicos; por otro lado, los muñecos de madera, tela y papel, que acabarán siendo pasto de las llamas. Quemar estos muñecos es un rito purificador, una forma de deshacerse de todo lo malo que trajo el año que acaba. Misma Lima que a las doce parece una zona de guerra.
Los brasileños prefieren el mar. La gente acude a las playas a ver los fuegos artificiales; algunos visten de blanco o saltan por encima de siete olas porque creen que eso les dará suerte, y también lanzan flores al agua mientras piden un deseo.
Los colombianos reciben la medianoche de pie para tener suerte y salud. Dan un portazo cuando suenan las doce para alejar de la casa a los malos espíritus o besan a una persona del género opuesto para obtener buena fortuna. ¡Ups¡ Eso promete ciertamente.
Los mexicanos cantan, bailan y se divierten hasta altas horas de la madrugada para despedir el año. Ellos combinan estas celebraciones con sus tradiciones. Hay quien acostumbra a barrer la casa esa noche para que el nuevo año sólo traiga suerte "limpia". Otros aseguran que pasearse esa noche con una maleta favorecerá los viajes en los meses siguientes. Algunos insisten en llevar ropa interior roja para hallar el amor. En Lima, los sabemos, la ropa interior tiene que ser amarilla.
En Venezuela, es costumbre escribir los deseos en una carta que, ya en enero, cada uno quema para asegurarse de que nadie más pueda leerla.

En Lima, como tenía que ser, hemos adoptado casi todas: uvas,pasas, monedas, lentejas, maletas que hay que sacar, doce copas, muñecos, interiores amarillos, confeti, gorritos, serpentina, etcétera, etcétera. Le agrego la costumbre de mi querida Helena (de Lima) de bañarse en agua de flores a pocas horas de las doce para recibir el año con muy buena vibra. Lo que sea, la cosa luce sensual y, la verdad, huele muy rico.
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martes, 22 de diciembre de 2009

Crítica a la novela "Segunda persona"

Una buena novela tiene que atraparte, debe convencerte de que vale la pena continuar con su lectura. Tal vez te seduzca desde el arranque; en otros casos, luego de algunas páginas. Puede que se decida seguir con la lectura porque te ha capturado el argumento y necesitas entender el conflicto y, por supuesto, conocer el desenlace. Quizás lo que te ha llamado más la atención no es tanto el argumento, sino el encantamiento de las palabras o el atmósfera que, en conjunto, expresa la novela.
En general, la primera impresión que genera una novela es lo que más importa, aun cuando sea necesario remarcar que una segunda lectura, un tanto más reflexiva, nos va a permitir encontrar nuevos niveles de lectura.
Por supuesto que la contundencia de una novela responde a un laborioso trabajo de orfebre. Una buena novela es la lógica consecuencia de haber pulido un buen argumento, más el talento para presentarla en una precisa estructura temporal y espacial con las palabras exactas.
Mi sincero respeto a quienes emprenden el laborioso proyecto de escribir una novela. Un proyecto largo y agobiante cuyo resultado no siempre llega a concordar con lo que se pretendía contar o como se quería contar.
Quería hacer una nota sobre la novela Segunda Persona, de Selenco Vega, recientemente ganadora del Concurso de Novela convocado por la Cámara Peruana del Libro. No obstante, encuentro una crítica escrita por Lenín Pantoja Torres, en el blog El Hablador que expresa con la necesaria sutileza e eficiencia impresiones que comparto.



La novela de Selenco Vega (Lima, 1971), Segunda persona, fue premiada con el primer puesto en el concurso de novela corta organizado por la Cámara Peruana del Libro. Tomando en cuenta la presencia en poesía y también en narrativa, sobre todo en el contexto de los concursos literarios, el último libro de Vega reafirma el talento de un narrador que promete nuevas y mejores incursiones literarias. Precisamente, aquí nos muestra un buen manejo de la técnica, a pesar de no llegar a redondear una historia que impacte al lector. Mi incidencia, por tanto, radica en la buena disposición estructural de la novela, mas no en una historia interesante y bien construida que capture plenamente.
Segunda persona es una novela organizada en siete apartados o capítulos. Esta organización permite el desarrollo de la historia mayor basada en una estructura narrativa dividida en tres bloques interrelacionados por la figura de Ernesto, el personaje principal. El nombre de la novela alude a la voz narrativa explícita a lo largo de la novela. Justamente es esta voz, en segunda persona, la que se dirige a Ernesto como si ella fuera su consciencia, y también es este tono el que brinda a la narración una envoltura poética que nunca llega a saturar lo contado, lo cual es saludable. Una consciencia que revela toda la complejidad psicológica que rodea a este personaje envuelto en un entorno familiar y social muy particular. Ahora bien, los tres pequeños bloques narrativos son representados por la vida de Ernesto en su familia, su vida amorosa con su enamorada Alejandra y su vida laboral en la Biblioteca Central de la universidad donde trabaja.
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sábado, 19 de diciembre de 2009

Viuda de Octavio Paz, escribirá memoria

Mucho se ha escrito sobre la vida y obra del poeta, narrador y ensayista mexicano Octavio Paz (1914 – 1998). Merecidamente por supuesto. En vida, Paz se mantuvo siempre en el centro de la discusión artística, política y social de su país. Mientras su poesía avanzaba por los terrenos del erotismo, la experimentación formal y la reflexión sobre el destino del hombre, su posición política nunca dejó de enardecer los ánimos de sus detractores.
Sin embargo, creo que pocos escritores han tenido el privilegio de que sus viudas escriban un libro de memorias en donde cuenten facetas poco conocidas de su vida en común.
Resulta que Marie José Tramini se ha embarcado en dicho libro y en él da cuenta de anécdotas y detalles que permiten conocer de una manera diferente al poeta que ganó el Nóbel en 1990.

Transcribo algunos fragmentos que encuentro en el diario El Comercio:

Estábamos en un avión y me dijeron: ¿Qué profesión tiene? Yo no sabía qué poner; así que le pregunté [a Paz]: “¿Qué pongo? ¿Ama de casa? Yo no soy ama de casa. ¿Artista? No quiero pretender. ¿Entonces?”. Y él me dijo: “pon musa”, y, ¿saben qué? Lo puse”… “Fue lo más fácil porque [yo] era natural”.
La pintora francesa reconoció también que la relación con Paz fue sentimental, no intelectual. “No me enamoré precisamente de su arte epistolar”, dijo la segunda esposa de Octavio Paz. “Resultó que era un gran poeta, pero me enamoré de un hombre”, agregó con tono pícaro.
Marie José Paz, quien es la única heredera del legado poético e intelectual de Octavio Paz, informó que actualmente prepara la edición de un nuevo libro con cartas del poeta mexicano, que podría ser publicado en el 2010.
“Octavio Paz escribía muchísimo, él adoraba escribir cartas, y no tenía correo electrónico, no tenía computadora, todo lo hacía a mano, muchas veces la gente dice banalidades en sus cartas, Octavio Paz no, siempre escribía algo maravilloso, sobre un libro, sobre un escritor, sobre política”, contó.
El poeta se casó por primera vez con la escritora Elena Garro, con quien tuvo una hija, Helena Paz. En 1964, el poeta conoció a Marie José Tramini y poco después contrajo matrimonio con ella
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jueves, 17 de diciembre de 2009

II Premio C.P.L Novela Breve 2010

Quienes de una u otra manera están vinculados con el quehacer literario saben de la controversia que generan los concursos literarios. Por un lado - como imaginarán - están los que acusan de que estos ya están arreglados y que los premios se distribuyen solo entre quienes están dentro de una camarilla de amigos y recomendados. No se premia la calidad sino la astucia o suerte de pertenecer al círculo de los selectos. Por el otro, están quienes consideran que estos concursos buscan, más bien, mantener una puerta abierta que permite conocer a los verdaderos escritores pues, en principio, no se premia a la persona, sino a la obra.

Por ejemplo, a mediados de este año, en este blog, se armó una intensa discusión cuando Jorge Eduardo Benavides obtuvo el Premio de Novela del Banco Central de Reserva con su obra La paz de los vencidos. Acusaciones como que había una previa amistad entre el ganador y algunos miembros del jurado o, de otro lado, que estos concursos tendrían que limitarse solo a novatos y que no era justo que escritores profesionales participaran, se confrontaron con argumentos que sostenían que la escritura literaria, en sí misma, por fortuna, no limitaba a nadie por su condición. Mejor dicho, escriben todos los que quieran hacerlo. Por lo menos, así era en la mayoría de concursos (tampoco se podía poner la mano en el fuego por todos). El anonimato de los participantes y el conocimiento público de quiénes eran los miembros del jurado proponía, precisamente, valorar la calidad de la obra. Finalmente iba a ser el lector en general quien iba corroborar o no el buen juicio del jurado y la solidez del concurso.
En todo caso, en cuanto al premio de novela del BCR obtenido por Jorge Eduardo Benavides, mi posición es muy clara. Fue un reconocimiento justo. Frente a cualquier duda, solo hay que darse el tiempo de leer la mencionada novela.
Ahora bien, todo esto viene a cuento porque me llega la información oficial sobre la segunda convocatoria a concurso de novela organizado por la Cámara Peruana del Libro. Hay que recordar que Selenco Vega, con su novela Segunda Persona fue el ganador de la primera convocatoria.
Si acaso están libres de todo prejuicio y hay una novela en proyecto que palpita dentro de ustedes, pues aquí les dejo las bases de esta convocatoria.

II PREMIO CÁMARA PERUANA DEL LIBRO NOVELA BREVE 2010

La Cámara Peruana del Libro lanzó el Segundo Premio Cámara Peruana del Libro Novela Breve 2010. Esta iniciativa tiene el propósito de alentar la creatividad literaria de la población, fomentar la lectura del libro original y promover la oferta editorial.
Los interesados en participar de la convocatoria tienen hasta el 30 de abril del 2010 para presentar sus obras inéditas, con una extensión de 70 a 150 páginas. Los únicos requisitos para ser parte de este reto literario son: ser mayor de edad y tener la nacionalidad peruana.
El jurado calificador está conformado por Alonso Cueto, miembro de la Academia Peruana de la lengua, narrador ganador del Premio Herralde y finalista del Premio Planeta; Marco Martos, presidente de la Academia Peruana de la Lengua, poeta y catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Carmen Ollé, poeta, narradora actualmente la escritora peruana más renombrada a nivel internacional; así como un representante de la Cámara Peruana del Libro.
Dicha comisión elegirá a un solo ganador, quien se hará acreedor a un premio de 10 mil soles y a la publicación de la novela por parte de una de las editoriales asociadas a la CPL.
La premiación de la novela ganadora se realizará en la 15° Feria Internacional del Libro de Lima FIL-Lima 2010; mientras que la presentación del libro publicado se efectuará durante la 31° Feria del Libro Ricardo Palma.
Los trabajos participantes deberán presentarse en la sede de la Cámara Peruana del Libro (avenida Cuba Nº 427, Jesús María), en días laborables y horario de oficina. Las bases del II Premio Cámara Peruana del Libro Novela Breve 2010 pueden ser descargadas en la página web www.cpl.org.pe

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lunes, 14 de diciembre de 2009

RETRATOS DE JUAN CARLOS ONETTI

Una grata sorpresa encontrar este retrato del escritor Juan Carlos Onetti. Es decir, por lo general, muchos nos habíamos creado una imagen un tanto ácida y huraña del escritor uruguayo. Por un lado, sus novelas y cuentos dejaban entrever la apreciación acerba del escritor con relación a su entorno. Por otro lado, su propia conducta, al parecer algo reacia con sus seguidores, su aislamiento en los años finales de su vida, y, por qué no, el escaso paquete de fotografías suyas que estimularon la leyenda de un escritor arisco, por lo menos, para quienes no tuvimos el privilegio de conocerlo en persona.
Bueno, ahora me entero que Hermenegildo Sábat acaba de publicar en un libro veintidós retratos que el autor ha definido como "una interpretación gráfica de Juan Carlos Onetti". Lo que un dibujante vio en los ojos de un escritor.

Da escalofrío, pero un escalofrío especial, un regocijo, mirar estos retratos que Sábat hace de Juan Carlos Onetti. Aquí no funciona sólo el retrato: hay un hombre que mira a otro, y del encuentro de ambas miradas nace un coloquio que el lector percibe como el más cálido abrazo del que está hacia el que ya se despidió mirando. Y da regocijo, en primer lugar, porque este de Sábat es también el Onetti que uno habría soñado encontrar en los años en que el autor de El pozo no era aún, técnicamente, un pesimista militante. Y es, también, el Onetti verdadero, il vero Onetti, que diría su hijo Jorge. Dice Omar Prego Gadea –que sabe tanto de esa mirada– que el título que Menchi Sábat ha puesto a su libro es uno de los grandes aciertos. Es verdad; aparte de los dibujos, que son magistrales, ese subrayado le va a Onetti como si él estuviera escribiendo la autobiografía de su mirada
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sábado, 12 de diciembre de 2009

La teta asustada gana Festival de Cine de La Habana

Comparto la alegría por la noticia que da cuenta del más reciente reconocimiento a la película de Claudia Llosa, "La teta asustada". Esta acaba de obtener el primer premio para largometraje de ficción del Festival de Cine Joven de La Habana.
El segundo premio "Coral" en esta categoría correspondió a la chileno-mexicana "La Nana", de Sebastián Silva, y el tercero a la brasileña "Viajo porque necesito, vuelvo porque te amo", de Marcelo Gómes y Karim Aïnouz.
Muy bien por el equipo de Claudia Llosa. Aun cuando la querida actriz Magali Solier, en este caso, no obtuvo el premio como mejor actriz (este fue para Catalina Saavedra por "La Nana"), estoy seguro que la actuación Magali dejó la buena impresión de siempre. Por supuesto que no desmerezco el reconocimiento para la chilena Catalina Saavedra. Tuve la oportunidad de ver "La Nana" en el Festival de Cine de Lima y, ni hablar, buena actuación.

A Garcia Lorca hay leerlo, más que hallar su tumba

A pesar de los frustrantes resultados, la búsqueda de los restos del poeta Federico García Lorca continúan. Me entero por el diario Abc que la Junta de Andalucía ha comunicado la decisión de ampliar la zona de excavación así como el tiempo de duración de los trabajos, tal como ha solicitado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada.
No obstante, en el mismo artículo se da cuenta de opiniones que habría que tomar en cuenta. Por ejemplo, para Manuel Fernández-Montesinos, escritor y sobrino de García Lorca, más trascendente que esta angustiante búsqueda, sería la lectura de las obras del malogrado poeta y dramaturgo.
"Lo que se debe hacer es conocerle. Lo que hay que hacer con García Lorca es leer sus obras y todo lo que se ha escrito sobre él, aquello que le sitúa dentro de su grupo y de su época, de los movimientos artísticos del momento, de su familia, de su ciudad... García Lorca es un fenómeno y todo el mundo tiene a García Lorca en los labios, pero muchos no podrán mencionar ni tres obras suyas que no sean las famosas tragedias".

En el mismo artículo escritor por Sáinz / Logroño se transcribe un poema en donde García Lorca que estremece por el contenido que, a manera de testamento poético, da cuenta de su última voluntad.

«...Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, / comprendí que me habían asesinado. / Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, / abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. / Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron? / No. No me encontraron. / Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, / y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados.»

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sábado, 5 de diciembre de 2009

LA NUEVA GRAMÁTICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

Desde el viernes cuatro de diciembre, la nueva gramática de la lengua española puede ser hallada en librerías (por ahora, solo en las librerías de España). No obstante, la presentación oficial será el jueves 10 de diciembre cuando los reyes de España y las personas más reconocidas en este ámbito respalden la presentación de esta nueva gramática.
Probablemente para el ciudadano común, la noticia sea poco trascendente, y hasta parezca impregnada de un olor rancio y gastado, como el de las antiguas bibliotecas. Ni modo. A pesar de que nuestro idioma, como todos los demás, es un complejo entramado de unidades sonoras, morfológicas, semánticas y sintácticas (dignas de asombro), el conocimiento de esta maravillosa articulación debe ser de lo más insípido para el hablante en general.
Ahora bien, el hablante es, a fin de cuentas, quien sostiene la vigencia del sistema verbal. Sin él no hay lengua; no obstante, es precisamente para el hablante que todo el asunto gramatical es una caminata insufrible por un laberinto del que escapó apresuradamente cuando acabó su educación básica.
Todos usamos el idioma, con mayor o menor habilidad, todos nos valemos de ella para establecer nuestras múltiples interrelaciones sociales, aunque no a todos les interese que, después de más de setenta años, haya habido consenso para publicar una gramática "0ficial" que servirá de referencia para todo aquello que esté relacionado con el idioma: ortografía, redacción, estilo.
Habrá que buscar la manera de echarle una mirada a la edición. La que al parecer contiene más de cuatro mil páginas, al menos la principal. Sé que habrá otra edición de setecientas páginas para los más humanos y, luego, otra edición de doscientas cincuenta páginas para los ciudadanos más normales.

Una nota recogida del diario Nación nos ilustra de mejor manera

“La obra muestra las construcciones que los hispanohablantes compartimos, y también las que nos diferencian. Es mucho más detallada que cualquiera de las gramáticas académicas publicadas hasta ahora, y una de las más extensas y pormenorizadas de las que se han escrito sobre el español”, dijo el académico de la Real Academia Española (RAE) y coordinador general del proyecto.
De acuerdo con Bosque, la publicación va más allá de ser una rigurosa investigación para fijar las normas gramaticales del español. “Esta obra hace compatible la descripción y la norma, pero también la tradición y la novedad. Es sensible a las innovaciones teóricas introducidas en los últimos decenios, pero aprovecha a la vez los mejores logros de la tradición gramatical hispánica”, explicó el académico.
La Nueva gramática de la lengua española consta de tres partes, pero por el momento se publicarán solo los dos primeros volúmenes, que ya están a la venta en España y algunos países de América Latina.
Estos dos volúmenes corresponden a la morfología (estudio de la estructura interna de las palabras) y a la sintaxis (las reglas gramaticales para combinar las palabras y expresar conceptos), y suman casi 4.000 páginas.
Bosque declaró que la obra contiene cerca de 40.000 ejemplos para ilustrar las explicaciones gramaticales, y la mitad de ellos son citas de textos literarios, científicos y ensayísticos procedentes de todos los países hispanohablantes.
La obra estará disponible en tres versiones para atender las distintas necesidades de los usuarios.
Así, la Nueva gramática de la lengua española reúne el texto completo y detallado para ser utilizado como obra de consulta general; el Manual es un volumen conciso y didáctico de 750 páginas, dirigido a profesores y estudiantes de español, mientras que la Gramática básica es una publicación orientada a un público más amplio".
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jueves, 3 de diciembre de 2009

HABLAR BIEN ¿PARA QUÉ?

Encuentro una nota interesante que vale la pena compartir. Está relacionado con lo que llamamos el buen uso del idioma. Una exigencia que aumenta en la medida que se toma conciencia de su importancia cuando se busca proyectar una imagen de profesionalismo.
No obstante, el correcto uso del idioma se debe sostener en principios gramaticales que, a su vez, deberán generar un conjunto de recomendaciones que estarán por encima de los modos de hablar regionales. Allí está, precisamente, el gran conflicto. La lengua es un sistema que, al final, termina por acomadarse a las necesidades de los hablantes. En este sentido, las reglas son más bien articulados arbitrarios de espíritu conservador que pierden vigencia rápidamente. Mientras más rápido se transforman las sociedades, más rápido envejecen algunas de estas recomendaciones.
En el blog de Caras, Héctor Velis-Meza, escribe un interesantísimo artículo sobre los constantes cambios que se vienen dando en las recomendaciones establecidas para el buen uso del idioma. Léanlo apenas tengan tiempo.

DE QUÉ SIRVE HABLAR BIEN

En mayo de 2004 publicamos con Hernán Morales Silva un libro que titulamos Vicios en el lenguaje del chileno. De inmediato tuvo buena acogida y fue necesario reimprimirlo varias veces, hasta que el año pasado suspendimos su publicación, pese a la demanda que seguía teniendo.
Las librerías reaccionaron de inmediato y preguntaron a qué se debía que un título que se vendía bien no se siguiera editando. La razón era muy sencilla. En una de las tantas revisiones a que sometemos los libros, descubrimos que numerosas incorrecciones que habíamos consignado… ya no le eran. Esa fue la razón por la que se tomó la decisión de no seguir en el mercado con un volumen que consignaba yerros que habían dejado de serlo por determinación de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
-El verbo adecuar ahora se puede conjugar tildando la “u”: Yo adecúo, tú adecúas, el adecúa. Antes no era correcto hacerlo.
-El sustantivo maratón, que era masculino, ahora es ambiguo. Por lo tanto, ahora se puede decir la maratón, lo que en el pasado era propio de quienes hablaban mal.
-La voz homosexualismo no existía. Hoy se puede usar con propiedad.
-Los números ordinales 11 y 12 sólo eran undécimo y duodécimo, pero las nuevas modificaciones aceptan decimoprimero y decimosegundo.
-El adjetivo desapercibido antes sólo significaba desprovisto y desprevenido; hoy es sinónimo de inadvertido.
-El único superlativo de pobre era paupérrimo; en la actualidad, el Diccionario panhispánico de dudas de la Asociación de Academias de la Lengua Española también acepta pobrísimo.
-Los adjetivos autodidacto y polígloto, cuyos femeninos son autodidacta y políglota, curiosamente fueron enmendados y hoy es correcto decir “el pintor es autodidacta” en circunstancias que hasta hace poco sólo se aceptaba “el pintor es autodidacto”.
¿De qué sirve hablar bien? En realidad hablar bien es un lujo, un gusto que se dan muchas personas que disfrutan empleando los vocablos con la propiedad debida. Pero este deleite sólo lo disfrutan los escasísimos privilegiados que conocen el significado de las palabras y que se desenvuelven con un vocabulario superior a las veinte mil voces… Para hablar en la vida cotidiana se necesitan seis mil palabras; para leer un texto común, 25 mil; y uno de literatura, 65 mil.
... ¿Sabía usted que el adjetivo acucioso significa presuroso y no minucioso; que la expresión correcta es a diestro y siniestro; que adolecer significa causar una dolencia y no carecer; que la bitácora es un mueble donde se guardan los instrumentos de navegación; que decir “regreso en breves minutos” es un disparate, porque todos los minutos son breves; que la frase “hace un tiempo atrás” es una redundancia equivalente a decir subo para arriba; que los vocablos caries, lavazas y propóleos siempre se escriben con “s” final en singular; que detentar es ejercer ilegítimamente el poder; que experticia es una prueba pericial y no experiencia; que latente significa oculto; que edil quiere decir concejal y que la pachorra es indolencia y apatía y no desplante.
¿Y qué se gana con hablar bien?Me he convencido que poco. Numerosos amigos me han confidenciado que hablar bien es un riesgo, porque si llegan a decir repitiente en vez de “repitente”, seguramente todos van a pensar que son ellos los que están hablando mal.
...También he llegado a pensar que hablar bien irrita a mucha gente, especialmente a quienes se manejan con un vocabulario paupérrimo. Se justifican asegurando que a la larga la Academia de la Lengua termina por aceptar los vicios de lenguaje y que no vale la pena aprender algo que se va a modificar con el tiempo.
En consecuencia, hablar bien es sólo un placer solitario, porque muy pocas personas lo reconocen, algunas ni se dan cuenta, otras piensan que es uno el que está cometiendo los errores, no faltan los que agregan el calificativo de siúticos a los que usan adecuadamente el lenguaje y se termina convertido en el bicho raro de la sociedad.
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miércoles, 2 de diciembre de 2009

La máquina de escribir de McCarthy

La máquina de escribir que aparece en la imagen será subastada este viernes 4 de diciembre en la casa Christie´s de Nueva York. Esta vieja máquina le pertenece a uno de los escritores vivos más importantes de la literatura estadounidense, Cormac McCarthy. En ella, el novelista escribió practicamente toda su respetabilísima obra en más de cincuenta años.
Salvando la kilométrica distancia entre MacCarthy y este escribidor, tuve también una Olivetti parecida. La compré con uno de mis primeros sueldos obtenidos como redactor para el diario El Callao. La compré al cash en una tienda del Centro de Lima, Hiraoka. A diferencia de McCarthy, yo no establecí una relación duradera con mi Olivetti: seguía trabándome con las teclas y reacomodando, malhumorado, de tanto en tanto, la cinta rojinegra con la mano. De todas maneras, sí es cierto que en aquellos tiempos era una máquina muy funcional porque podías cargarla como un maletín, algo pesadito eso sí, pero que te permitía viajar con ella para donde te llevara la vida. Mi pequeña máquina de escribir pasó al retiro apenas tuve acceso una computadora de pantalla ámbar y con diez megas de disco duro. Tiempo después,una querida amiga compró la pequeña Olivetti para cedérsela a algún desventurado.
Por el contrario, Cormac McCarthy (a quien se conoce por esto lares por ser autor de la novela en la que se inspiraron los hermano Coen para construir la película ganadora del Oscar, Sin lugar para los débiles) sí logró mantener una larga relación con su máquina de escribir, la que ahora, según el diario La Ñ, podría llegar a ser subastada en cien mil dólares.

El escritor incluye, como parte del paquete, una nota que sirve como una garantía de propiedad:

"Esta máquina de escribir fue comprada por mi en una casa de empeño en Knoxville Tennessee en el otoño de 1958. Pagué cincuenta dólares por ella. Es una Olivetti Lettera 32 y el número de serie es 2143668. No ha sido arreglada o limpiada salvo una vez que le saque el polvo con un compresor de aire en una estación de servicio en el otoño de 2009 cuando ya estaba empezando a mostrar signos de desgaste... He tipiado sobre la máquina de escribir todo los libros que he escrito, incluyendo tres que no se han publicado aún. Incluyendo todo los borradores y correspondencia que escribí diría que han sido cerca de cinco millones de palabras a lo largo de un periodo de 50 años."
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lunes, 30 de noviembre de 2009

NOTICIAS DE LA FERIA DEL LIBRO

Semana complicada. ¿Para quien no? Hay tanto que quisiera anotar, pero tan poco tiempo en estos días de exámenes finales y de ceremonias. Ni modo, hay semanas así.
Por un lado, se complicó la fábula de los pishtacos que ahora dejó de ser una folklórica nota para convertirse en un asunto con bordes de artimaña política. De otro, el caso de la universidad Alas Peruanas - universidad que ha estado subvencionado el viaje de muchos personajes importantes - ha venido a estimular la imaginación de los ciudadanos peruanos. ¿Cómo funcionan en verdad los tejes y manejes de la vida política y empresarial en estos tiempos de avanzada civilización? Al parecer, los personajes sórdidos de la novela Conversación en la Catedral de Vargas Llosa, van quedando chicos frente a estos nuevos individuos de corte contemporáneo.

No obstante, para quienes sentimos la fascinación constante hacia los libros, seguimos de fiesta por la buena marcha de la 30 Feria de Libro Ricardo Palma.

Por mientras, y para hacer mancha con todos los otros medios que también vienen dándole cobertura a la Feria, les dejo algunas notas que han llegado a mi correro y que dan cuenta del buen avance de la Feria. Del mismo modo, les dejo alguna fotos enviadas por la gente de la Cámara del Libro. Imágenes que grafican bastante bien el espíritu de la gente que está yendo a la Feria, gente cuyo número ya sobrepasaba los catorce mil en el primer fin de semana.

Más de 14 mil personas visitaron la 30ª Feria del Libro Ricardo Palma durante los tres primeros días de funcionamiento. Desde el mediodía hasta cerca de la medianoche, niños, jóvenes y adultos colmaron los 6 mil 500 metros cuadrados de recinto ferial, dedicados al escritor peruano Julio Ramón Ribeyro.
La Cámara Peruana del Libro puso en marcha este gran evento cultural el viernes 27 de noviembre. Y debido a la acogida del público lector, se espera superar el promedio de 150 mil visitas hasta el jueves 10 de diciembre, fecha en que se cierra la feria.
Promociones del 20, 30 y hasta 50 por ciento de descuento en libros y revistas originales, que se ofrecen en nuestros 204 stands, atrajeron las miradas hacia el Vértice del Museo de la Nación.

Rodeados de bancas, faroles, áreas verdes, acróbatas en zancos y actores, que deambulan por los pasillos de la 30ª Feria del Libro Ricardo Palma, los visitantes acuden a las 176 actividades culturales programadas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

NOSTALGIA POR LOS LIBROS BEST SELLERS

Se dice que un libro es considerado un bestseller cuando consigue una gran aceptación entre un público general, y, por ende pasa a formar parte de las listas de los más vendidos. Aunque, de manera más restringida, la expresión también puede ser utilizada para señalar el valor académico o artístico de la obra. Lo cierto es que el término, generalmente, sirve para tildar a una obra como éxito de ventas más que señalar su rigor académico.
En general se acusa - con mala leche - que los best seller contemporáneos han llegado a serlo como consecuencia de una bien organizada promoción propagandística dirigida por las industrias editoriales que ha tenido en cuenta los gustos, exigencias de consumo y expectativas de un público de masas.
El escritor peruano Jorge Eduardo Benavides, desde su blog en Boomerang, escribe un artículo a propósito de este tema. Considero necesario rebotarlo desde esta zona.

NOSTALGIA POR LOS BEST SELLER

Jorge Eduardo Benavides

Supongo que a estas alturas muchos, muchísimos de ustedes, ya habrán leído al menos la primera de las novelas de Stieg Larsson, ese fenómeno editorial que se enseñorea en el horizonte literario mundial con una intensidad poco frecuente. Supongo, en todo caso, que ya habrán leído las miles de palabras que se han escrito al respecto en foros, chats, blogs y periódicos digitales y de papel, de manera que nadie creo que se haga ilusiones respecto a la novedad de mis opiniones sobre el particular. Pero como yo terminé de leer la primera novela de la saga Millenium recién ayer por la tarde, me quedó una sensación un poco nostálgica respecto a estas novelas tan sugestivas e intensas que son -o suelen ser-- los best sellers. Porque leyendo las peripecias de Mikael Blomqvist y Lisbeth Salander recordé mis lecturas de primerísima juventud, esas que son una transición entre el último Julio Verne y el primer Milan Kundera, por decirlo así.

Me refiero a esas novelas de espías y adustos burócratas del telón de acero, de valiosos microfilms y falsificadores cultísimos, de agentes secretos algo nihilistas y envenenamientos en la Europa Central que nos brindaban Frederick Forsyth, o John le Carré. Pero sobre todo recordaba las de Arthur Hayley e Irving Wallace, voluminosas novelas de tramas bien urdidas y complejas, de personajes más bien livianos que casi no entorpecían la acción y se limitaban a ser escritores que fumaban pipa, habitualmente altos y solitarios, inteligentes y un pelín desencantados, vamos, como salidos de una novelita del Cosmopolitan, pero que funcionaban a la perfección en un argumento bien urdido y estudiado hasta el mínimo detalle. Esas novelas de seiscientas páginas (hoy todo el mundo se asombra de que una novela tenga seiscientas páginas...) que uno devoraba principalmente en los veranos, pero también en cuanto arañaba unas horas a otras ocupaciones, eran ficciones que uno sentía honestas, que detrás de las tramas y peripecias había un escritor preocupado en contar lo mejor posible su historia, que se había pasado meses y meses investigando cómo funcionaba un hotel, un aeropuerto, el comité Nobel o la enrevesada jerarquía en la Casa Blanca, y entonces el lector veía alzarse ante sus ojos la minuciosa edificación de un universo si no complejo, al menos bien elaborado, y así nos dejábamos ganar por la historia.

Pero después no sé que pasó y aquellos viejos escritores de best sellers dieron paso a otros que más bien fueron un chasco, improvisados imitadores de tramas endebles y tópicos usados a granel, con personajes fascistoides e historias deslavazadas que se nos caían de las manos. Supongo que también ocurrió que muchos empezamos a apreciar en otras novelas la certidumbre de que el mundo no se dividía en buenos y malos, que las conjuras de los templarios eran inexistentes y que los rosacruces eran unos viejitos inofensivos, que el verdadero horror era algo más serio que asomaba en otros autores y que ahora disfrutábamos empecinados en tramas que exigían de nosotros algo más que el disfrute tibio de una lectura veraniega. Y por eso abandonamos los best sellers.

De allí, quizá, que leer a Larsson ha sido como volver a disfrutar de un placer olvidado y más bien juvenil, con héroes y villanos, con el bien triunfando sobre el mal, lo cual es un respiro. Y como brillaba un sol inusual en Madrid, el recuerdo de esas viejas lecturas ha sido más intenso. Larga vida a los buenos best sellers que no dan más que lo que ofrecen.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Alcalde Masías y terreno para el Museo de la Memoria

Siento que debo copiar parte del artículo publicado por Alonso Cueto en su columna semanal en Perú 21. Tiene que ver con el Museo de la Memoria (construcción que se ha estado gestionando por tanto tiempo en medio de molestas discusiones). Tiene que ver, también, con una lección de objetividad de la que a veces nos alejamos porque probablemente tenemos el hígado muy sensible. Muchos ya sabíamos que la municipalidad de Miraflores había cedido un terreno cerca de Estadio Bonilla, por la avenida del Ejército, para la edificación del Museo. Sin embargo, a muy pocos se les había ocurrido reconocer la buena actitud del alcalde Masías en este sentido. Lo cierto es que Masías ha resultado ser muy antipático para muchos y, después de haber negado el Parque de Miraflores para la Feria del Libro, confirmó la ojeriza de muchos. Probablemente por esa razón pocos destacaron la donación del terreno, entre ellos, este escribidor. Cueto hace bien en anotar tal mezquindad: explicable, pero no justificable.
Si queremos un Museo de la Memoria que nos haga reflexionar sobre los momentos difíciles que vivimos durante la infausta época del terrorismo, debemos empezar por entender que uno de los ingredientes que contribuyó en la germinación de ese horror fue la obsecación, la intransigencia.

la nota dice:

Hay que agradecer y reconocer el gesto que ha tenido el alcalde de Miraflores, Manuel Masías, al donar un terreno para la construcción del Museo de la Memoria. El terreno, que tiene un espacio suficiente, está ubicado en una zona accesible para muchos, y sabemos que el proceso que llevará a la construcción del Museo sigue en buen pie. Si bien es verdad que cometió un error al negar el parque Kennedy para la Feria del Libro, el alcalde Masías ha acertado en que Miraflores, que fue escenario de protestas contra la dictadura de Fujimori y del atentado de Tarata, sea el distrito del Museo. En los últimos días, no he leído ninguna felicitación a las autoridades miraflorinas por la concesión. Es un antiguo mal. Somos magníficos para la diatriba y tardíos en el reconocimiento, quizá porque tiene menos efecto.
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viernes, 20 de noviembre de 2009

Acerca de los pishtacos

No había cumplido aún los diez años cuando escuché por primera vez de los pishtacos. Fue durante el mes que pasé en un pueblo llamado Pachas, en el departamento de Huánuco. Mi madre me había llevado a conocer a los pocos parientes de mi padre que aún habitaban en ese lugar, un pequeño pueblo que parecía sostenerse solo por milagro de una enorme ladera hasta donde llegaba el ronquido del enojado río Vizcarra que discurría muchos metros abajo.
Una noche, en torno a una larga y rústica mesa, y junto a un gran fogón en donde habían terminado cocinar la merienda, los más ancianos se dedicaron a asustarnos con historias en las que los pishtacos robaban gente para luego cercenarlos y colgarlos de grandes ganchos sobre fogones a fin de ir derritiéndolos hasta sacarles toda la grasa posible. Volví a escuchar de ellos algunas veces más, siempre de boca de convencidos parientes y amigos identificados con la cultura andina. Solo mucho después, leí de ellos en algunos escritos del gran José María Arguedas. Luego volví a leer de ellos en la novela de Vargas Llosa, Lituma en los Andes. Esta vez, la imagen del pishtaco reapareció, pero sin el atmósfera mágico que le habían dado mis parientes y el mismo Arguedas. En Lituma en los Andes, el rumor de los pishtacos parecía más bien la terca persistencia de un pueblo que aun vivía cautivo de sus supersticiones y terrores básicos.

Así fue hasta estos recientes días cuando la noticia acerca de los pishtacos dejó de ser una seductora ficción, para convertirse en una macabra realidad. La policía peruana había detenido a una banda de personas que tenían en su haber unos pomos con grasa humana y que - confesaron poco después - se dedicaba a cazar campesinos que vagaban por caminos solitarios de la abrupta serranía. Los cazaban para luego cercenarlos y "procesarlos". Confieso que volví a leer la nota y me detuve más tiempo de lo acostumbrado a escuchar los informes televisivos. Aun cuando parezca una afirmación común: por unos momentos pensé que estaba viviendo un sueño con engañifas de realidad, pero no era así.

Ahora bien, aunque todo esto conmueva las fibras de mi identificación cultural, y aun cuando, como muchos, haya vivido encantado con historias míticas como las del Muqui (cuyo cuento inconcluso ya tiene una década), el Chullachaqui y el mismo diablo que solía presentarse en forma humana, pero con una pata de cabra, la historia reciente de los pishtacos no termina de cuajar ahora que se le quiere convertir en una verdad occidental. Sucede que la "realidad" (así entre comillas) está sujeta una tabla de razonamientos lógicos en donde estos espeluznantes personajes no encajan. Por ejemplo, si acaso eran desalmados comerciantes internacionales de grasa humana, ¿no sería más rentable comerciar toda las grasa extraída de aquellos que buscan esbeltez en las clínicas privadas de Lima? De otro lado, si cobraban 15.000 dólares por frasco de grasa humana, ¿cómo así trabajaban en condiciones tan precarias como cuevas y con trípodes artesanales y bolsones de plástico para las urnas derretidoras? Y es más, ¿por qué exportaban sus escalofriantes productos en condiciones tan desprotegidas y riesgosas, como los son las encomiendas en buses, casi a la vista de todos?

He preguntado a mi querida Elena, que es consultora de belleza (y como ironía profesional sale conmigo), si ha escuchado en las más íntimas conversaciones de ese logia de expertos en el negocio de la belleza, la existencia de cremas ultras secretas que usen la grasa humana como ingrediente. Nada. Salvo la placenta en ampolletas cuya venta es por demás conocida en la cabellera releada de muchos de nosotros. Me faltaría indagar entre los expertos en maquinaria de última generación si esta grasa es usada como lubricante de sus poleas y tuercas, cosa que, por cierto, pongo en duda.

Todavía es temprano, y no he bebido ningún trago, por lo tanto, no puedo arriesgarme a especular sobre la puesta en marcha de un sicosocial gubernamental, pero ganas no me faltan. Lo que puedo afirmar es que hay una delgada, muy delgada línea entre la realidad y la ficción. Pudiera ser que, en algún momento, nos hayamos confundido de lado. Eso podría explicar la extravagancia de todo lo que últimamente nos viene sucediendo.

Por lo pronto es viernes y me urge ese trago. Iré de copas temprano, sin auto, por esto la tolerancia cero, y al regreso lo haré discretamente, cuidándome, eso sí, de los amigos sin dinero en busca de una copa de más, también de los ladrones y, por supuesto, miranado con cuidado en cada esquina. Digo, para no encontrarme con algún pishtaco metropolitano salido de una dimensión que, por lo menos, hasta ahora, pensaba perdida. ¡Qué terror!
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