domingo, 17 de agosto de 2008

APUNTES SOBRE EL CUENTO II


Dejó para su lectura la segunda parte del análisis sobre el cuento que - a manera de prólogo - ha escrito Julio Ortega, profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Brown (Estados Unidos), para el libro de antología de cuentos publicado por el Premio Copé 2006.

Como ya dije en la primera parte, el talento y el esfuerzo van primero si de escribir se trata, pero toda lectura que busque una explicación inteligente del cuento y la novela, bien vale por su valor en lo que orientación se refiere. En esta parte, Ortega nos ofrece una relectura de un decálogo del cuentista imprescindible.


DECÁLOGO DE CUENTISTA

Según Quiroga


1. Cree en un maestro - Poe, Maupassant, Kipling, Chejov - como en Dios mismo.
Creer y crear. Cada uno de estos maestros, nos dice Quiroga, es ejemplo de hacer y componer: el relato mismo, la vida cotidiana melancólica, la argumentación laberíntica y la intimidad del lenguaje artístico. El cuento moderno será siempre un taller de hacer cuentos.

2. Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo cosneguirás sin saberlo tú mismo.
Otra vez, la creatividad es una fuerza interior e independiente, algo inconcluso y primitiva, que no s debe a la voluntad, y que hay que dejar libre en sus ciclos y procesos.

3. Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una laarga paciencia.
Interesantísima cancelación de la mímesis y la representación como copia. La personalización artística se debe al trabajo. Otra vez subyace la imagen del taller, que promedia entre el artista y el artificio.

4. Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
Fe y fidelidad, deseo y devoción. El cuentista se debe a la integridad de su oficio. La vida responde por el arte: ésta es una convicción de la ética y la estética modernista. Rubén Darío lo dijo primero: Habrá una novela americana cuando haya América, y la cultura es nuestra civilización anticipada.

5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tiene casi la importancia de las tres últimas.
Lo mísmo dirá Eliot a propósito de Hamlet: la obra entera palpita en sus primeras lineas. Pero no se trata sólo del plan o diseño del cuento, sino de la condensación: todas las partes remiten al todo.

6. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
El ejemplo es revelador y declara la suficiencia del nombre para sustentar al objeto que reemplaza. Las obras de Juan Rulfo y Gabriel García Márquez se sostienen en ese poder de evocación poética: las cosas, de pronto, son sus nombres.

7. No adejtives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras aun sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
Es interasante la mala reputación del adjetivo, declarada ya en su nombre. Pero Borges demostraría desde la tradición inglesa que el adjetivo tiene, en efecto, color prosódico. Para Quiroga setrata de la identificación: los nombres tienen su color, el adjetivo lo revela. Este artificio es digno de Flaubert: la palabra busca su necesidad.

8. Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te imaginas viendo tú lo ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela corta depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
Esa vida independiente de los personajes que no buscan autor sugiere que el escritor se debe a ellos y no al revés. Han adquirido vida propia en el artificio que los ha tramado. La definición del cuento como "novela depurada" sugiere que no está liberado de la digresión y lo trivial, incontaminado de la "prosa del mundo".

9. No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
La distancia entre la lucidez y la emotividad es clave aquí: hay que tomar distancia para llegar más lejos.

10. No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro de modo se obtiene la vida del cuento.
Y, por fin, el escritor como héroe del discursos: no debería ser una persona del todo socializada, y el cuento mucho menos; es más real ser parte de los personajes que de los amigos.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Este decalogo a pesar del tiemposigue estandomuy vigente.

Anónimo dijo...

Sé de otros decalogos de escritores gringos,pero se me han ido el nombre.
tienes eldato??'

Lu

Anónimo dijo...

no hay decalogo que valga, por favor. escribir es tan personal que cada uno se inventa una manera de escribir. no hay receeetasss

Richar Primo Silva dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

HAY CADA IGNORANTE EN LA TIERRA, ¿COMO DECIR QUE NO HAY TECNICA NI RECOMENDACION QUE VALGA? O PARATI ESCRIBI CREES QUE ES SOLO UNA TERAPIA DE LOCOS?

Anónimo dijo...

la historia de la escritura se divide entre seguidores e innovadores

Anónimo dijo...

no hay reglas infalibles para escribibir porsupuesto, pero la experiencia de los escritores de oficio puede ser util ¿cierto?