lunes, 4 de febrero de 2008

CINE - EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA


Una vez más el encontronazo entre la magia verbal y el lenguaje audiovisual

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA
La película

Era previsible que la realización audiovisual de una novela como El amor en los tiempos del cólera iba a tropezar con la poderosa verdad de la palabra como columna central de una historia. Por allí, como que ya se intuía que el resultado de la pelicula iba a ser como la cronica de un fracaso anunciado.
La novela de García Márquez es valiosa por una serie de razones, pero es la construcción verbal del autor la que logra que una historia de amor sea el espacio en donde se puede meditar sobre las sentimientos, pasiones y contradicciones que habitan en el alma de cada individuo. Ya en la novela misma hay un trabajo difícil para manejar con cuidado las formas, las palabras, los dramas para no llegar a la simple cursilería de situaciones simplonas propias de un manual de bolsillo que habla sobre el amor. La novela de García Márquez (en lo personal su mejor novela) tenía que ser extensa para desarrollar un contexto y un referente en donde las pasiones de Florentino Ariza, las vueltas sorpresivas de carácter de Fermina Daza, la casi odiosa vida perfecta de Juvenal Urbino, y sobre todo el amor, llevado hasta el límite del lirismo, puedan ser aceptados por el lector sin mayor crítica, sino simplemente aceptar que las cosas del amor son tan complicadas que se necesitaría de toda una vida para intentar entenderlas.

Allí está, por supuesto, la gran debilidad de la película. No tiene tiempo para ello y eso que es extensa. El error de buscar ser la recreación visual de una historia (grande por lo verbal); el temor de no arriesgar una diferente forma de contar la historia, en donde las herramientas del lenguaje audioivisual pudieran desarrollarse con comodidad; la equivocación de querer darle al público en la yema de las imágenes casi evocatorias de su mundo personal. Son algunas de las debilidades de la construcción audiovisual.
He visto adaptaciones que han llevado con mano firme la historia verbal a un formato visual. En el camino por supuesto que se fue perdiendo el peso de la palabra y, de pronto, el hilo conductor ya era distinto, aunque al final, sentías que el lenguaje del cine había sentado posición y te había convencido que la historia tenía que contarse así si se hablaba de cinematografía.
De todas maneras, no me quejo, al menos no del todo. En lo personal la actriz que hace de Fermina Daza, con limitaciones propias de una dirección equivocada, es la imagen que tuve de ella. Hay momentos en donde sentí que algunas escenas las había pensado de la misma manera.

Creo que me entretuvo bien. Ahora que sí me hubiera gustado conversarla después, y mucho, un poco para el tonto ejercicio de comparar escenas del libro, con las del cine y con las que uno se fue haciendo cada vez que releía la novela. Otro poco porque ese el gustito del cine: la charla posterior. Pero otro tipo de cólera se llevó la magia del café post cine, desde hace tanto tiempo. Pero, ese ya es otro rollo, casi tan cursi como toda historia de amor.


Cuelgo el trailler, y si tienen tiempo, vayan a ver la pelicula, y luego una pequeña charla como debe ser. A eso sí, se me olvidó. Shakira será lo mejor de lo mejor; pero, por favor, ¿cómo se les pudo ocurrir usar su voz para una película así? En fin.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Para mi ni siquiera se acerca a una peli mediana. Es mala, mala. decepcionante... y lo de Shakira es la gota final para confirmar lo mala que es

Anónimo dijo...

me da verguenaa ajena lo que está haciendo tu amigo max palacios en el blog de gustavo faverón. supongo que ya sabrás por qué.

Anónimo dijo...

Yo sabia comio era el argumento. lo habia escuchado muchas veces, pero no pude leer la novela. En realidad la película me parece muy confusa. Sin embargo me ha dado por leer la novela y hasta ahora me parece mucho mas

blogero dijo...

Creo que la gente esperaba mucho de un trabajo hecho por un director americano.¿Cuándo se ha visto que ellos puedan entender la visión latinamericana? Si confunden méxico con españa cuando ambientan sus películas.

Mú dijo...

Me fascina leer y so0dretodo las obras de Garcio Marquez, lei repetidas veces la novela y fue como un choque, verla en el cine , senti una barrera en el mensaje y verdadero sentido. Me maravilla la belleza y armonia con que es relatada la obra y me encanta lo ilimitado que puede ser el lenguaje como para crear todo un ambienbte , a diferencia de las imagenes , asi que descarto el lema que dice que una imagen vale mas que mil palabras.

P.D : Que linda manera de decirle a su acompañante que hubise queido comentar la pelicula con ella!
A mi tambien me encanta hablar de cine , lastima que fui sola!

Anónimo dijo...

Existen casos en que el cine mejora las obras literarias; también, en que las empeoran, en que las maltratan terriblemente; y también, en que cine y literatura se ayudan mutuamente, dando una reciprocidad casi equilibrada. Se me viene el caso de Amélie del director Jean-Pierre Jeunet. Respecto a esta película, simplemente sucede lo que siempre ha sucedido: mucho, pero mucho marketeo... Quizá resulte exagerado, pero narrar una historia de amor latinoamericano (muy a parte que sea basado en la gran obra de Gabo)? Creo que para eso están las telelloronas que mi abuela, mi madre, mi hermana y mi enamorada ven.

Me fui decepcionado. Era previscible.

peruantiguo@hotmail.com dijo...

Definitivamenta hay gran diferencia entre el texto y la película; pero, hay que ser inocentes para esperar que una obra de la pluma de García Márquez pase medianamente aceptable al cine. Asumo que tus lectores fueron al cine pero con ganas de picar a la pobre película y ello los limitó para disfrutar de la cinta. PD: nunca vayas al cine con tus prejuicios activados, deconectate y disfruta de los placeres mortales.
Ah, Richar, nos debemos un buen vino ah.

Anónimo dijo...

Yo ne perderia el tiempo yendo a ver una pelicula que,se sabía, iba a fracasar, habiendo otras tantas peliculas que deberían verse.