lunes, 2 de julio de 2007

CENSURAN A PIERO QUIJANO




CUIDADO.
PRIMERO FUE UNA MUESTRA DE ARTE
Y LUEGO...



Ya lo sabíamos, siempre lo supimos. Palabras como democracia, libertad, derecho a la libre expresión de las ideas son palabras a las que se recurre con demasiada rapidez. Lo de malo es que algunos ingenuos aún tratamos de creer; es decir, pensamos que tal vez esta vez sí, un poquito quizás. Y entonces, de pronto, la intolerancia en perfecta convivencia con el poder se encargan de devolvernos a la realidad. Somos una nación en donde aún no hemos aprendido que las opiniones se discuten, los argumentos se desautorizan con contragumentos más sólidos, las expresiones discrepantes se toleran y se busca la réplica a fin de llegar a la verdad. Pero lo que no se debe hacer es cerrar las opiniones de los demás sin mayor razón que el poder y la intolerancia.
El artista Piero Quijano ha sido victima de la presión del poder a través del Instituto Nacional de Cultura y no se le ha dejado mostrar algunas de sus obras por considerarse, si acaso no ofensivas, al menos poco atinadas para la actual coyuntura. Primero fue una imagen que lastimaba la sensibilidad de los militares; luego otra imagen poco agradable para el Presidente. Por último, al autor decidió salirse con lo poco que querían dejarle como mostrario. En un articulo de Perú 21 dice: Armando Williams dimitió a su cargo por veto del INC a dibujos de Piero Quijano. Armando Williams ya no es más director de la Casa Museo José Carlos Mariátegui. Por la censura a algunas caricaturas de la muestra Dibujos en prensa:1990-2007, de Piero Quijano, renunció a su cargo. Armando Williams, director de la Casa Mariátegui desde enero, invitó a Piero Quijano a exponer sus dibujos en este espacio. Seleccionaron las caricaturas y diseñaron un afiche. Este presenta a un grupo de soldados peruanos levantando un fusil contra la cabeza de un campesino. El afiche no le gustó al Ejército que, a través de su comandante general, Edwin Donaire -y con conocimiento del ministro de Defensa, Allan Wagner-, envió un oficio de protesta al Instituto Nacional de Cultura.
Simplemente, inaceptable.
Fotos:
- Piero Quijano
- Una de las imágenes cuestionadas

domingo, 1 de julio de 2007

LA REALIDAD DETRÁS DE LA FICCIÓN




LOS 800 AÑOS DE EL CID
Y los otros tantos años de ficción más duradera que la "realidad"


Leo en el suplemento de El Comercio que se conmemoran los 800 años de existencia de El Cantar de mío Cid desde que fuera transcrito por Per Abatt, allá por 1207. El articulista destaca el hecho de que hasta el momento sería el texto literario más antiguo que del castellano se recuerde. En un siguiente artículo, Héctor López Martinez, se ocupa del personaje real a partir del cual se desarrollaría la Gesta (ese es el nombre correcto para la épica de esa naturaleza, nos educa el articulista) y que haría inmortal al hombre y designaria un epoca histórica y literaria.
No voy a despertar calambres de educación secundaria con un resumen argumental de una historia que ocupó horas y horas de verborrea educativa y, probablemente, algunos cientos de hojas de insípidos trabajos monográficos (asignación le decían en mi tiempo) en el curso de literatura. Curso que, en lo personal, siempre debió renombrarse como Historia de la literatura o Manual para no querer leer una novela en la siguiente década.
Este post tiene más bien el propósito de anotar que la curiosidad por ir más allá de una historia ficcional es siempre una urgencia en el lector y que el periodismo u otro género trata de satisfacer. Mostrar la verdad que va más allá de la ficción literaria. Intentar la recomposición de los escenarios y de los personajes, pero desde su lado real. Sacarlos del universo en el que se hacen trascendentes y hallarles el referente objetivo. Esto es algo que siempre aparecerá , si se quiere, como el material adicional que acompaña a las grandes novelas, o gestas en este caso, para ser más exactos.
En el artículo de desmitificación nos cuentan que Rodrigo Díaz de Vivar vivió entre 1043 7 1099. Interesa, dice, inmediatamente, recordar al hombre que está detrás del poema quine vivió en el siglo XI, cuando ya no existía la monarquía visigótica y lo que hoy es España estaba fragmentada en varios reinos.
Muy bueno el artículo, en términos periodísticos, claro y aleccionador. Pero, siempre me deja un sabor ácido. A veces, y muchas, las verdades de la ficción son ya de por sí trascendentes como para buscar el casacarón reseco de donde salió.

jueves, 28 de junio de 2007

CHRISTIAN REYNOSO (PUNO) PUBLICA NOVELA


REYNOSO Y SU "FEBRERO LUJURIA"
Ese, al parecer, va a ser el título de la próxima novela de Christian Reynoso, un querido amigo que, desde Puno, vive con la pasión necesaria la literatura;aparte de una preocupación constante personal por la difusión de la cultura puneña. Probablemente la novela sea publicada por la editorial Matalamanga. Espero que también me envíe un adelanto de su obra para colocarla en esta ventana. Como que la cosa ha gustado.
Reconozco que he visitado Puno muy poco, casi de pasada, y por las fiestas de la Virgen de la Candelaria, momento cumbre de la algarabía puneña donde el color rompe una vez al año la coloración grisácea de ese mundo situado a más de tres mil metros de altura y con una temperatura que - por estos días, se habla - ha bajado hasta los diez grados bajo cero.
Aquella fue una visita algo borrosa porque el escribidor anduvo de tumbo en tumbo por estar entre copa y copa (entre chela y chela, para ser más claro). Sin embargo, aun así, la belleza dura de Puno y la cantidad de tradiciones y símbolos con los que se vive, le dejan a uno la sensación de haber llegado a un mundo aparte, mágico. Desde el borde del Lago Títicaca, alguna pensé que podía haber hecho una vida en Bolivia.
Mientras coseguimos el adelanto de la novela, les recomiendo leer un cuento de este joven escritor. Solo tienen que hacer clikc en escritores contemporáneos y buscar con paciencia.

lunes, 25 de junio de 2007

LA PROXIMA NOVELA J.E.BENAVIDES


A propósito de su siguiente novela
J.E. BENAVIDES NOS ENFRENTA CON LOS LADOS OSCUROS DE NUESTRA HISTORIA

En 1975, yo vivía como a diez cuadras de la avenida 28 de Julio, muy cerca del cuartel de Radio Patrullas. Punto de inicio de una serie acontecimientos dramáticos que marcaron con sangre el comienzo de la posterior caída del dictador militar Juan Velasco Alvarado. Esa madrugada del cinco de febrero de aquel año, cuando el ruido sordo y poderoso de los blindados del ejercito cercaron cuartel de Radio Patrullas y luego desataron el horror de la masacre contra los desprevenidos guardias civiles en huelga, pude escuchar nítidamente el estruendo de las explosiones y el traqueteo de las ametralladoras.

Al día siguiente, mi madre escondió en la casa a un policía que estaba huyendo asustado (aquella vez me pareció más un niño perdido) y después lo disfrazó con las ropas de fiesta patronal de un primo cantante para que pudiera escapar hacia lo incierto. Todo ese día fui testigo de la violencia que se desató en la ciudad. La palabra "saqueo"daba vuelta por todos los sitios y los rumores de caos general se expandían casi a gritos. Confieso que hasta allí, el general Juan Velasco Alvarado y su Junta Revolucionaria eran apenas las noticias con las que se llenaban los periódicos de la casa. Después se hizo una certeza cuyo bordes nunca estuvieron muy claros, aun años después, cuando ya el general Morales Bermudez entregaba el poder a un mando civil.
Ahora que se anuncia la próxima novela de Jorge Eduardo Benavides cuyo contexto, al parecer, es el periodo de gobierno Velasco Alvarado, a quien podría definirse como el último modelo de dictador tradicional - militar, resentido, egocéntrico, con afanes de todo poderoso - estaba rememorando aquellos hechos ya bastante confusos en la memoria. Esperamos con entusiasmo la pronta salida de dicha novela cuyo título, probablemente, sea La navaja Occam.
Jorge Eduardo Benavides viene de haber logrado dos estupendas novelas anteriores. Ambas cubren etapas conflictivas de la vida peruana (de otro lado, ¿cuándo no han habido etapas conflictivas en es país). Con Los años inútiles logró alcanzar un retrato del complejo Perú de fines de los 80’s, una de nuestras etapas más difíciles definitivamente. A través de tres personajes centrales provenientes de diversos sectores sociales, todos ellos empujados, por la crisis política y económica, a un acelerado proceso de degradación y corrupción, consigue devolvernos a una época que no siempre quisiéramos recordar.
En su segunda novela, El año que rompí contigo, que alcanza contextualmente la primera etapa del gobierno de Fujimori, es donde termina por afirmarse como un escritor con una voz propia y un manejo eficaz de la técnica narrativa. En ésta, hay una trama que implica dos parejas de jóvenes de clase media agobiados por la grave crisis económica y política: hiperinflación y atentados terroristas. Junto a ello, también deben enfrentar las mezquindades domésticas de cada día.
De los pormenores de la siguiente novela, habrá que esperar a encontrarse con Jorge para sacarle un poco más. Por lo pronto, tenemos una página de lo que terminaría de publicarse oficialmente en la segunda mitad de este año.
Fotos:
- El escritor Jorge Eduardo Benavides
- General Juan Velasco Alvarado
- Gráfico de un periódico de la época

ADELANTO DE NOVELA

LA NAVAJA DE OCCAM

Al parecer, sería el título de la siguiente novela del reconocido escritor Jorge Eduardo Benavides. Aquí un fragmento del nuevo título a modo de cortesía total y que, de entrada, hace recordar - con un inevitable estremecimiento - el olor enrarecido de las dictaduras.

«Sudaremos, sudaremos, sudaremos»: la frase le salta inopinadamente, de vez en cuando, en medio del frenético ritmo que no lo ha abandonado desde hace cuatro días, tiñéndole el rostro de rojo, obligándolo a detener lo que está haciendo en ese momento, avasallado de humillación. El General Carranza se lo ha preguntado en algún momento, ¿sucede algo, Juan? Y él hace un gesto con la mano, nada, Benito, nada, y continúa despachando con quien en ese momento se encuentre, pero ahí sigue la frase, como un maldito mal presagio, un nubarrón repentino en su futuro centelleante de obligaciones para con la patria: sudaremos, sudaremos, sudaremos, carajo, qué imbécil. Quizá a eso se debe el permanente mal humor que lo tiene empantanado en una ciénaga de imprecaciones, piensa levantándose con sigilo para no despertar a Amparo, que duerme tranquilamente a su lado. Ya deben ser cerca de las cinco, calcula y atisba por entre las cortinas: el parque solitario, mustio, emboscado por la neblina, los dos coches patrulleros estacionados en la puerta, el murmullo de la conversación de los policías militares, qué ganas de fumar, maldición.Sudaremos, sudaremos, qué imbécil, carajo. El reloj de la sala ha dejado caer otra gota de tiempo, lenta, pesada, que sugiere como un batir de aguas que inunda la casa y el General se revuelve incómodo, maldiciendo en voz baja, acezando como un buey por el cansancio, por el insomnio que no lo abandona pese a que el doctor Ezquenasi ha dicho que no es nada, un poco de relax, mi General, y él lo fulminó con la mirada, se quitó de mala manera la goma de medir la presión, cómo iba a tener relax, carajo doctor, masculló frente a los perplejos ojos azules del médico, cómo iba a conseguir tranquilidad si desde hace tres días apenas ha dormido unas horas, ha comido sin saber qué se llevaba a la boca, ha recibido en audiencia a cien, doscientas personas, ha tenido que despachar con Benito Carranza, con el General Antón del Valle, con el Almirante Saura, con el Comandante Carlin, con el Coronel Figueroa, ha tenido que lidiar desde el principio para que los marinos y los aviadores acepten los hechos, que participen y respalden al Gobierno de la Nación, al gobierno del pueblo, al gobierno mío, carajo: ha tenido que bregar con gente cuyo nombre apenas recuerda y que se acercó a Palacio desde que él tomara el poder, y en algún momento ha sido asaltado por un sentimiento de burla, ha sentido que no, que no era él quien había tomado Palacio, sino ese enjambre de gente que de pronto encuentra en salitas de espera, en salones solemnes, en el despacho contiguo al suyo, carajo, si apenas ha tenido tiempo de familiarizarse con ese palacio de arañas deslumbrantes y tapizones encarnados, de caminarlo de arriba a abajo sin desorientarse, incómodo porque se siente observado a cada momento y todo ha sido tan rápido que apenas han conseguido un par de secretarias que andan tan perdidas como él. De pronto, en algún momento del día el General Nolasco se ha sentido extraviado, embarullado y acechado: sácame de una vez a toda esta gente de aquí, Benito, le dijo ayer mismo al General Carranza mientras avanzaban apresuradamente hacia su despacho y dos civiles se acercaron a saludarlo, casi se le tiran encima, mi General, el placer de estrecharle la mano, le dijo uno de ellos adelantándose, bajito, calvo, de un bigote cuidado con relamido esmero. El Primer Ministro, al darse cuenta del gesto de sorpresa del General Nolasco, interpuso su mano de labrador entre él y el senador De la Puente y el senador Ramiro Ganoza, mi General, dijo haciendo un discreto movimiento como para contener o presentar a los otros: los señores han pedido audiencia con usted y están aquí desde las once, escuchó la voz de la secretaria Gladys, a sus espaldas y Nolasco gruñó algo, estrechó las manos, un momento, por favor, caballeros, dijo con la voz exasperada, alzó una mano inapelable y entró a su despacho seguido del General Carranza, como un paquidermo adormecido, con una tranquilidad y una pachorra que es sólo apariencia, simulación, estrategia: Juan, tranquilízate, vamos a organizar todo esto, pero tienes que comprender, tú mismo...sí, dijo Nolasco encendiendo un chalán, ya lo sabía, Benito, caracoles, que no amolara más, cholo, y se sentó frente a una ruma de documentos, sudaremos, sudaremos, qué imbecilidad, en todos los periódicos, malditos gacetilleros: sí, de acuerdo, ya sabía que él mismo había decidido aceptar casi todas las peticiones de audiencia que habían hecho repiquetear exasperadamente los teléfonos de Palacio, mientras unos operarios instalaban otros aparatos más porque los que tenían eran insuficientes, había exigido el General Carranza desde el primer momento en que llegó a la Casa de Pizarro, y Nolasco le dio una palmada en el hombro, que le pongan además línea directa con el General Carranza, su mano derecha, carajo, él único en el que podía confiar plenamente, cholo, le dijo casi al oído cuando se encontraron en las instalaciones del Centro de Instrucción Militar de Chorrillos a la una de la mañana del tres de octubre, y junto con el Coronel Blacker y el Coronel Martínez del Campo esperaron tensamente que sonara el teléfono. En la División Blindada del Rímac, a sólo dos kilómetros de Palacio de Gobierno, el General Arrisueño por fin marcó el número convenido: «General Nolasco, nos ponemos en marcha.» En aquel momento se abrazaron, todavía habitantes de esa redoma tibia de intimidad que pronto se desbarataría, casi desde que a cinco minutos para las seis de la tarde del mismo tres de octubre descendiera del helicóptero que lo dejó en el Parque de Palacio, junto a su equipo de gobierno. Ya serían las cinco y media de la mañana, aventuró.

sábado, 23 de junio de 2007

CONTRA VIENTO Y MAREA Y EL HACKER




PORQUE UN DIA
LAS COSAS TERMINAN, EXACTAMENTE
CUANDO OTRAS VAN A COMENZAR





Estas páginas tenían el propósito de hablar de literatura, así como de otras artes. Claro que, por lógica consecuencia, se iba a hablar de toda la cosa cultural que viene adherida inevitablemente al arte. Pero, principalmente, se iba ha hablar de literatura.
Ahora sucede que quien escribe también vive el ajetreo diario y seguramente se mete en tantos líos como cualquier homínido.
Pues bien, alguien se picó por la sutileza irónica de una de mis Crónicas de la Ciudad. Se sintió aludido, mordido y, desde su posición de ganador y poderoso no lo aceptó. Entonces, claro, soltó a sus piratas de la cibernética para anular esta página y las demás que manejo desde la zona del escribidor.
No era para tanto, sabes. Si bien hay gente que usa la literatura para cosas menudas, no lo somos todos. En la mayoría de los casos - te explico - los escritores escarbamos dentro de nuestros demonios interiores, estamos atentos la borrasca de cosas que nos suceden o que suceden en nuestro entorno y de ella componemos nuestras historias sin otro compromiso que la verosimilitud de nuestro relato. Ahora bien, en el camino a veces recomponemos todo, o no tanto; lo distorsionamos o hacemos que parezca verdad; pero eso ya no es cuestión de qué parte fue verdad o qué parte ficción; es una nueva verdad que se solaza en el espacio único y fabuloso de la palabra. Aprende. No todo es como lo supones desde tu estrecho espacio de vida envilecido por hacer dinero y joder vidas ajenas para llenar tu reseca existencia.
En todo caso, no creo que valga la pena que te preocupes por la insignificancia de esta página, ni por el efecto que pueda tener la literatura, ni este escritor en tu futura vida de hombre adinerado. Cada quien con lo suyo y a lo suyo. Para mí, el camino que he elegido está bien y responde a las espectativas que tengo para mi tiempo en esta tierra. ¿Tú? ¿Seguro?
Eso sí lamentaré, siempre , que en mi camino se hayan alejado ilusiones que parecían posibles, pero eso ciertamente no es tu culpa. Cada quien es responsable de lo que hace o no hace.
Si te molestó la Crónica, resígnate. Piensa esto, cuando gires algunos cheques ahogados de ceros y finalmente consigas lo que buscas, verás que la palabra no te quitó nada concreto. En todo caso, las palabras que te han molestado están ya adheridas en el recodo de tu memoria y contra eso ya nada puedes hacer, sino sobarte con disimulo y firmar inmediatamente otro cheque y hacer otra llamadita de perrito lastimado.
Para todos mis lectores, las más caras disculpas por el alejamiento y por reiniciar este ciclo con este descargo. Las ventajas de tener una página y muchos amigos lectores.
Para que la cosa no sea tan personal. En el blog siguiente encontrarán una primicia sobre la siguiente y esperada novela de Jorge Eduardo Benavides. Un capítulo de ella.
" ESTAMOS POR VOLVER,
PACIENCIA,UN HACKER NO NOS VA GANAR

lunes, 23 de abril de 2007

CRÓNICAS DE LA CIUDAD








FULANO Y LA ROSA



Fulano sostenía una rosa en la mano derecha y, en la otra mano, cargaba un bolsón tipo mochila, una mochila negra y envejecida. Tenía la cabellera lacia, desordenada y algo sucia; una barba de náufrago; una mirada de huérfano que lastimaba. Pude verlo bien porque estaba muy cerca de mí y yo estaba cerca de la esquina de Arequipa con Canevaro esperando que pasara la “combi” que me llevara a casa, por fin, después de tantas horas de oficina y complicaciones de cada día.

Fulano no parecía estar demente, aunque sus ojos lucían algo extraviados; pero la rosa, una sola, envuelta en papel celofán, casi minúscula y fuera de lugar entre el gentío gris de esa hora, por lo menos, lo dejaba como un extravagante o como un tonto de primera clase, de esos que aún escuchan baladas del recuerdo.
No lo digo solo por mí que, en verdad, sentí vergüenza ajena y opté por separarme unos pasos, sino por cada uno de los que se tropezaban con él y que descubrían la rosa entre sus manos. Inmediatamente mostraban una sonrisa socarrona y poco disimulada, luego algunos gestos burlones y algunos hasta buscaban la mirada cómplice con algún otro caminante para confirmar la estupidez de aquel Fulano de piel cetrina, casaca azul y con una rosa intensamente roja entre sus dedos oscuros.
Ya era la hora punta y el cruce de Canevaro con Arequipa se desbordaba. Una pequeña línea rojiza de la tarde aún se mantenía por encima de los empolvados edificios de Lince; pero la presencia de la noche ya era definitiva porque las luces de los faroles ya se habían encendido y los anuncios de neón ya borboritaban en las fachadas de los comercios.
De pronto, de uno de los ómnibus que reiniciaban la marcha con el cambio de luces salió una voz furtiva que gritó en el momento justo: ¡Cojudo!
Fulano parecía no haberse inmutado, pero tenía que haberlo escuchado porque el insulto se oyó en el mínimo espacio de silencio que puede haber entre los bocinazos, los silbatos y los gritos de los cobradores que vociferaban nombres de calles y distritos. Yo lo miraba a ratos, pero sin descuidar la visión de la avenida por donde tendría que llegar mi transporte. Alzó un poco más la rosa que ahora parecía más erguida, más roja, más intensa.
Cuando llegó por fin la línea que me llevaría a casa, y lo abordé entre empujones, pude ver que Fulano aun permanecía en su lugar con toda la facha de un hombre plantado; pero todavía sosteniendo la flor en su celofán. Recordé que mañana tenía una reunión de trabajo, que las ventas habían bajado, que tenía que mejorar mi récord si quería subir en la empresa, que había que trabajar más, que la vida era corta, que el fin de semana íbamos a tener una borrachera con los amigos de la empresa, que tal vez nos íbamos a divertir con alguna de la oficina, que a lo mejor nos ligaba algo, pero sin mayor compromiso, eso sí, porque la meta era otra, avanzar a toda máquina.
Cuando el ómnibus dio la vuelta por la avenida Arequipa, todavía pude ver un poco de Fulano y algunas de las miraditas burlonas de los transeúntes de esa hora.

lunes, 16 de abril de 2007

CRÓNICAS DE LA CIUDAD






LA VENGANZA PÍRRICA DE FULANO


La mujer había terminado de subir a la camioneta todo terreno, al parecer con una sonrisa de niña que ya no era buena, mientras el gerente esbozaba una sonrisa de hombre ganador cuando encendía el motor.




Fulano parecía haber recibido el impacto de un mueble que le había caído desde el tercer piso. Exactamente desde el edificio de la cuadra cinco de Angamos. Su rostro desencajado y sus ojos locos delataban su colapso emocional. La mujer había terminado de subir a la camioneta todo terreno, al parecer con una sonrisa de niña que ya no era buena, mientras el gerente esbozaba una sonrisa de hombre ganador cuando encendía el motor.
Fulano tuvo el tino de quedarse parapetado detrás del gran ciprés que se erguía a mitad de cuadra. Era definitivo, Fulano era ahora el actor de una vieja película en donde el personaje descubre que su mujer está saliendo con su jefe y entonces la vida se le congela sin fondo musical ni nada por el estilo.
El cielo era la misma pincelada gris de todos los días, aunque ahora las nubes negras le parecieron lo suficientemente cerca como para tocarlas. Se sentó en la banqueta, muy cerca de la calzada y, por sus manos abrazando sus rodillas, parecería que estaba buscando poner orden en sus pensamientos. Inevitablemente un par de lágrimas, sin mayor gesto, resbalaron por sus mejillas. Detrás de él, como un marco de película melodramática, el Café 4d dejaba ver las líneas verdes y blancas de su entrada y, más cerca, el conjunto de sus mesas llenas de jovencitos recibiendo la hora nona del verano.
De pronto, Fulano sintió que una mano tocó su hombro y cuando levantó la mirada encontró el rostro cetrino del hombre a quien siempre había visto vigilar la puerta del edificio de su desgracia. Lo siento, dijo el vigilante mientras se acuclillaba cerca de Fulano, esas cosas pasan. Fulano miró la calle por donde se había perdido la camioneta: negra, moderna, poderosa, conquistadora de secretarias sencillas. Usted lo sabía, le ha dicho Fulano, sin hacer mayor expresión en el rostro. Y el vigilante, yo sé muchas cosas, suspira, se molesta; pero me pagan por vigilar y por no meterme en lo que no me importa. ¿Qué hacer? ¿Cómo empezar a terminar? No lo sé, dice el vigilante y luego saca dos cigarrillos, Fulano acepta. Al rato están fumando. La avenida Angamos está fulgurante ahora. Las luces de los faroles están encendidas y el edificio donde funciona un casino deja una explosión de luces multicolores que iluminan la noche. Sabe, dijo el vigilante, yo no soy nadie para meterme en su pena. La vida es así, algunas mujeres son así, algunos hombres somos así. Así son las cosas. Yo no soy nadie para juzgar. Le recomiendo que se vaya, que se calme, que se olvide de lo que no vale, cuando alguien se quiere ir se va; pero sabe qué... Fulano giró el rostro hacia el vigilante y se encontró con un hombre que miraba el poder desde el otro lado, como él. Luego vio los ojos de un amigo, quizás luego vio los ojos de un compañero como cuando aun estaba en el colegio. Tuvo que haber visto algo que lo hizo sonreír.
- Sabe qué, hay que cosas que ya no se arreglan, pero le cuento que esos vidrios de la ventanas de la oficina son tan, pero tan caros, que ni se imagina.
Minutos después, las luces intermitentes de una patrulla y de una camioneta de serenazgo iluminaban la cuadra cinco de la avenida Angamos. Un vigilante del edificio declaraba para la policía que un loco se había aparecido de la nada y había lanzado pedradas hasta hacer añicos todos los vidrios del edificio. La verdad es que no podía precisar cómo era ese loco de mierda, pero que nunca lo había visto, era cierto. Finalmente exclamó, como para que quede muy claro, que él trató de alcanzarlo porque no era justo que le hicieran eso al dueño de la empresa, que era tan buena gente.

lunes, 2 de abril de 2007

CARTA ACLARATORIA DE ALONSO CUETO



En vista de la insinuación de que haya también plagiado

ESCRITOR ALONSO CUETO ACLARA

al diario Correo

¡Qué se puede hacer! Cuando alguien de la connotación de Alfredo Bryce Echenique se ve implicado en una situación tan delicada, el chapuzón salpica muy lejos y en los lugares más disímiles. Hace unos día el diario Correo insinuó haber encontrado párrafos copiados de otro autor en un artículo del escritor Alonso Cueto. He aquí la carta aclartoria.

Señor Manuel Erausquin:
Editor Cultural de Correo
Solo a mi regreso de Cartagena y, estando en Lima por unas horas antes de partir otra vez de viaje, he podido ver la página que publicó el jueves 29 de marzo, con el título “¿Plagio o desliz?”. Con respecto a ello quisiera aclarar lo siguiente:
1. Al buscar en mis archivos he encontrado que efectivamente escribí ese artículo, que fue el último que publiqué en “Expreso”. Tengo el original en mis manos.


2. En el artículo original, hay una explícita referencia en el final de la primera columna. Allí menciono que la prensa argentina ha destacado algunas de las historias de la relación entre Borges y Kodama. Esta sección de mi artículo aparece sin embargo parcialmente mutilada, probablemente sin mala intención, en el facsímil que reproduce “Correo”.


3. Esta clara y explícita referencia a la fuente de la que obtengo el material muestra, a cualquier lector bien intencionado, que no hay ningún plagio ni intención del mismo en el texto.


4. Viéndolo en perspectiva estoy de acuerdo en que hubiera sido mejor entrecomillar algunas frases. Sin embargo, creo que todas aparecen después de la mención a la fuente anteriormente señalada, lo que exime el texto de una acusación de plagio.
En “salud del periodismo cultural” a la que usted se refiere al final del texto, espero que esta carta se publique en la misma sección en la que apareció el artículo aludido.


Atentamente,
Alonso Cueto