domingo, 16 de diciembre de 2012

"Lima a tientas" comentado en Radio París Plurielle



Mi sincero agradecimiento al escritor Lenin Solano quien, desde Francia, y a través de su programa radial, hace un análisis concienzudo de mi reciente libro de cuentos, "Lima a tientas", editorial Arsam.
Me enorgullece que un buen escritor y un especialista en literatura se haya dado tiempo para analizar mi trabajo.
Me alegra también, tanto o más, escuchar a un gran amigo haciendo su trabajo con talento.
Los invito a ver el video apenas puedan.

jueves, 6 de diciembre de 2012

"Cuerpos secretos". Una historia de amor difícil, pero no imposible



He terminado de leer la reciente novela de Alonso Cueto, “Cuerpos secretos”.   En lo que a mí respecta,  un muy buen trabajo narrativo. Ahora bien, declaro que hubo  hechos previos que marcaron mi lectura. Algunos comentarios con los que me fui encontrando antes de empezar a leerla. Por ejemplo, que el libro  era un intento fallido en la intención de reflejar nuestras aún complejas relaciones sociales  y que, aún más, la relación de amor  entre dos personas de distintas condiciones sociales, raciales y hasta de edad  era un imposible que le quitaba verosimilitud a la historia. No obstante, ahora que he terminado de leerla, y cuando aún flotan en mi mente los personajes que participaron en la historia, discrepo de tales afirmaciones.
 “Cuerpos secretos” es  la historia de Lourdes de Schon, una mujer de cuarenta años, profesional, casada con un influyente empresario vinculado al gobierno,  que  se enamora de Renzo Lozano, un profesor de veinticinco años, oriundo del Cusco, que vive en el distrito de Los Olivos.  Es decir dos vidas aparentemente opuestas que en un punto de la historia se enamoran.   Claro,  una relación poco probable en una sociedad como la nuestra, de convivencia tan compleja y acomplejada. En la novela, el enamoramiento es directo y apasionado, sin enredos filosóficos  ni oscuros recovecos psicológicos.  El escritor cuenta la historia de ambos en un estilo claro, sin afanes por lograr  un lenguaje alambicado ni  intentos de acrobacias estructurales.
Pienso entonces que uno de los atributos  de la novela   está  precisamente en el reto de narrar una historia con esos componentes y asumiendo, seguramente, que iba a causar el escepticismo de algunos y la inconformidad sociológica de otros.  “Cuerpos secretos” es una historia de amor poco probable dentro de sociedades como la nuestra, pero no imposible. Es en ese pequeño resquicio de lo posible desde donde parte el argumento de la novela. Lourdes y Renzo se han enamorado a pesar de todas las condiciones que los separaban y,  sobreponiéndose a todo ello, intentan hacer lo que hacen todos los enamorados: permanecer juntos.
En la historia de amor de ellos, hay un mundo complejo y difícil que el autor les ha armado cogiendo componentes de nuestro entorno, pero que no necesariamente debe ser un fiel reflejo de nuestra realidad. Sin embargo, entiendo que ese siempre va a ser un escollo cuando se trata de pedirle  a la ficción toda la rigurosidad de una disciplina científica. 
De otro lado, aun cuando las cifras dadas  por las estadísticas sean contundentes, y relaciones como las que se plantea en la novela no sean de las más comunes, he sido testigo de algunas  historias peculiares  que, precisamente por ello, llaman la atención, porque rompen con la tradición.  He allí el secreto de una buena historia, si acaso se sabe manejarla con destreza narrativa. Los personajes y los ambientes presentados en la novela no son - ni tienen por qué serlo - una copia idéntica de lo que hay en nuestro entorno, pero corresponden dentro de la atmósfera de la novela.

Recomiendo leer "Cuerpos secretos", participar de su historia y respirar el aire de ese mundo, parecido o no al de nosotros,  y solo entonces decir si la novela le gustó.

sábado, 24 de noviembre de 2012

"Lima a tientas" de Ríchar Primo


Los cuentos de "Lima a tientas" recogen la idiosincrasia del habitante limeño: sus historias  vivencias  triunfos y fracasos. En algunos de los cuentos que componen este libro, como "Tiempos difíciles" o "Un fracaso más, sí importa", se muestra una radiografía de nuestra ciudad, salpicada con las atractivas historias de las cuales son víctimas sus protagonistas.
A medida que se lee "Lima a tientas", se descubre el intento de ubicar al lector en un contexto cargado de emociones humanas nacidas de una ciudad agitada, caótica y acorralada por un contexto social abrumador para cada unos de sus actores. 
En definitiva, "Lima a tientas"  es un libro que describe cuadro por cuadro las paradojas de nuestra capital y sus paulatinas transformaciones
Max Palacios

No es cómodo hablar de su propio libro. Sin embargo, es cierto que los buenos momentos hay que compartirlos. Y escribir un nuevo libro es, definitivamente, un grato momento. Más aun cuando la publicación se ha demorado tanto.
En fin, ya está aquí "Lima a tientas" por editorial Arsam y los invito a leerlo apenas puedan. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Alejandro Neyra, "CIA Perú, 1985. Una novela de espías"




Después de terminar de leer la novela de Alejandro Neyra, “CIA Perú,1985. Una novela de espías”,  entiendo por qué recibió el Premio Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro 2012.
“CIA Perú, 1985” no es solo novela de espías, como anticipa el título, sino un  recorrido estremecedor por  algunos de aquellos años de violencia terrorista que se vivieron en el país de esa aciaga época.Un recorrido entrelazado correctamente con el argumento de la historia, destreza que no siempre es fácil de conseguir. Probablemente  porque el error de algunas novelas - que buscan contextualizar su historia con los acontecimientos y sentimientos de una determinada época – es que no logran controlar la dosificación de la trama con los datos de época, datos que supuestamente buscan plantear una atmósfera adecuada. En esos casos, el resultado es una novela que transcurre como forzada, poco natural.  
En cambio, en  la novela de Neyra, el interés por el desarrollo de la trama se mantiene constantemente y, junto a ello, el  lector, de pronto se siente inmerso en esos años estremecedores que oscilan entre los días de finales del gobierno de Belaunde y la tormenta cercana del gobierno de Alan García. Un joven e inexperto diplomático con un casi mítico espía internacional en la búsqueda del tenebroso Abimael Guzmán mientras el país se viene a pique.
Ahora bien, la novela tiene otros méritos que llaman mi atención. Por ejemplo, el hecho de que haya tomado como referencia otra novela, “La caza del hombre en el Perú”, de Gerard de Villiers. Una novela ligera, de espías. En ella un agente, Malko Linge,  cumple una misión en el Perú de esos sórdidos tiempos.  Novelita sin mayor vuelo que acompaña a los lectores de aeropuerto; pero que le sirve a Neyra para plantearnos una especie de historia detrás de la historia. Una atractiva estrategia para entremezclar la ficción y la realidad que resulta en una historia donde van apareciendo personajes inesperados – diría míticos – de esos años  con un punto de tensión que se maneja muy bien: la búsqueda del tenebroso Abimael Guzmán. Los invito a leer la novela. Vale la pena.

Felicito a Alejandro por su novela, por su merecido premio  de novela y porque, de paso, se viene consolidando como un sólido escritor peruano. Su mérito más reciente – del que apenas me he enterado esta semana - es que ha obtenido el Premio Copé Plata2012.

domingo, 4 de noviembre de 2012

UN ASUNTO SENTIMENTAL, DE JORGE EDUARDO BENAVIDES. ESTUPENDA NOVELA



He terminado de leer la reciente novela de Jorge EduardoBenavides, “Un asunto sentimental”, y expreso mi profunda satisfacción como lector.
Y  resalto esto primero porque siempre he pensado que una buena obra, básicamente, es válida porque  te “atrapa”, es decir,  en el momento menos pensado ya te ha hecho parte de la trama, y hasta el acto de  mover  las páginas pasa desapercibido porque, para  ese momento,  se está leyendo   con la ansiedad y delectación de quien ha sido transportado a esa otra dimensión. Para ese entonces, el lector ya tiene un asunto emocional con los personajes: de cariño o de odio, da igual; el lector ya respira el aire de las locaciones, siente las oscilaciones del clima y  tiene los sentidos atentos por lo que pueda pasar.  Encontrarte con una novela así es, en verdad, fascinante.  
La novela, “Un asunto sentimental”, cumple ampliamente con este requisito fundamental que suelo reclamar.  Ahora bien, para que una novela alcance ese nivel  es evidente que ha tenido que construirse con el cuidado de una arquitectura  meticulosa. Una buena novela  se sustenta en una  estructura en donde cada una de sus partes está en donde está  porque responde a un cálculo preciso para el equilibrio de la trama; lo mismo sucede con  el manejo de los personajes,  los datos que se dan de ellos, solo lo suficiente como para que el lector coja el pincel de la imaginación y termine de definirlos.
“Un asunto sentimental”  es,  en primera instancia, una historia de amor que implica a tres personajes: Cremades, Dinorah  y  a un supuesto Benavides  escritor. Todos conflictuados en un extraño asunto de amor,  de esos amores arriesgadamente intensos.  Pero la novela es mucho más: es un  inesperado viaje entre la ficción y la realidad, en donde ambos lados terminan por entrelazarse tanto que, de pronto, el lector no llega a estar seguro de qué lado se ha quedado. Es, también, de alguna manera, un libro de viajes a través del cual se puede casi sentir en la piel el aire de lugares que van desde Venecia, Nueva York, Ginebra, Damasco y, pasan por Perú, por supuesto, exactamente por Lima y el Cusco.  Pero, principalmente, es una novela en donde la realidad se contamina de ficción.  Pero esto último,  solo se llega a comprender  cuando se termina de leerla. Hazlo.

lunes, 8 de octubre de 2012

CORRER EN UNA MARATÓN Y LLEGAR COMO SEA, PERO LLEGAR


 


Este domingo he de participar en la maratón organizada por Radio Programas del Perú. Es una tradición familiar y amical que ya lleva varios años. No obstante, debo aceptar mi perfomance de corredor intermedio, alguien que hasta ahora no ha disputado algún lugar especial entre los mejores. Qué importa. Lo que interesa - me digo - es el orgullo de llegar a la meta. Al menos con eso nos justificamos los que sabemos que no tenemos chance.

He corrido en las buenas y he caído más de una vez en el camino. También hubo veces en las que ya había llegado caído, es decir, con los ánimos por los suelos e, igual,  he corrido. He llegado a la meta sin mayor grandeza, cuando ya los campeones celebraban desde el podio de los ganadores, pero he llegado. Quienes hayan participado en estas competencias sí entenderán el esfuerzo que hay que hacer para insistir en la carrera cuando ya las piernas no parecen responder a las otras partes del cuerpo y la fatiga parece una mole que aplasta nuestro agotado cuerpo. 
Sin embargo, esos triunfos silenciosos, personales son, obviamente, tan íntimos que pasan desapercibido para una inquebrantable tribuna que vitorea a los ganadores de medallas. Ese tipo de hazañas se comparte silenciosamente con todos los otros que llegan con uno. A veces se levanta la mirada mientras se recupera el aliento y se mira con respeto a esos que van llegando impulsados con los últimos residuos de combustible que succionan ya del alma. Basta una mirada para compartir la humilde hazaña. Pero se llega a la meta y eso es lo que cuenta.

Ahora bien, no creo que alguna vez llegue a la hazaña de Dorando Pietri quien se hizo famoso por una desastrosa carrera que ganó y, luego, perdió por descalificación. Fue la derrota más gloriosa. Tanto que lo hizo famoso para siempre. Les dejo el video. Y ya veremos cómo me va en esta maratón.

sábado, 6 de octubre de 2012

DESCANSA EN PAZ, ANTONIO CISNEROS





Expreso mi más profunda pena por la partida de Antonio Cisneros.  Se sabía que estaba enfermo, pero no se esperaba que la muerte lo visitara tan pronto. Nada se puede hacer contra ella, pero - con el mayor cariño y respeto - se puede recordar al poeta de la única manera posible: releyendo la poesía que nos ha heredado; una poesía  con una óptica irónica - como ha dicho Ricardo Gonzales Vigil -, pero con los pies en tierra. Que descanse en paz.

ANTES QUE EL OLVIDOS NOS

Lo que quiero recordar es una calle. Calle que nombro por no
nombrar el tambo de Gabriel
y el pampón de los perros y el pozo seco de Clara
Vallarino y la higuera del diablo.
Y quiero recordarla antes que se hunda en todas las memorias
así como se hundió bajo la arena del gobierno de Odría
 en el año 50.
Los viejos que jugaban dominó ya no eran ni recuerdo.
Nadie jugaba y nadie se apuraba en esa calle, ni aun los
remolinos del terral pesados como piedras.
Ya no había hacia dónde salir ni adonde entrar.
La neblina o el sol eran de arena.
Apenas los muchachos y los perros corríamos tras el camión
azul del abuelo de Celia.
El camión de agua dulce, con sus cilindros altos de Castrol.
Yo pisé entonces una botella rota. Los muchachos (tal vez) se
convirtieron en estatuas de sal.
Los perros (pobres perros) fueron muertos por el guardián de la
Urbanizadora.
Y la Urbanizadora tenía unos tractores amarillos y puso los
cordeles y nombró como calles las tierras que nosotros no
habíamos nombrado.
(También son sólo olvido.)

Lo que quiero recordar es una calle. No sé ni para qué.

Crónica del niño Jesús de Chilca.  México, 1982

jueves, 4 de octubre de 2012

EL DEPARTAMENTO ES CHICO, LOS LIBROS A LAS CAJAS



EL DEPARTAMENTO ES CHICO, LOS LIBROS A LAS CAJAS
He tenido que guardar un aceptable número de libros en algunas cajas. Hubo que desplazarlos de su lugar para albergar a otros elementos importantes para la vida doméstica. La verdad no hubo mucho respaldo para la discusión de prioridades. Sencillamente  ganaron su espacio la lavadora y el secador. Por eso se tuvo que correr los muebles unos metros, se movieron dos aparadores  un tanto hacia la izquierda para ganar un poco más de área y, en algún momento, la estantería  de libros terminó de patitas en la calle. Qué más se podía hacer. Eso de buscarse otro departamento más amplio, en donde podamos vivir todos cómodamente – incluyendo los libros – estaba fuera de discusión y de presupuesto.
Me he pasado largas horas guardando los libros en las cajas, porque no solo era cosa de encajonarlos insensiblemente, sino que había  que buscar criterios para guardarlos con cierta consideración.  Entonces, se me pasó el tiempo buscando una manera de adecuada de acomodarlos en las cajas de manera  que ellos pudieran pasar su tiempo con compañeros de encierro con los que tuvieran cierta afinidad. El primer intento de separarlos por géneros como que luego no me pareció. Eso de pasarla solo entre poemas o entre novelas o entre historiadores por un largo tiempo se presagiaba muy aburrido. Intenté otros criterios como lo temático; por ejemplo, todo lo que se relacionara con el conflictivo tema de la peruanidad, es decir, desde Inca Garcilaso de la Vega, pasando por la Rebelión de Juan Santos Atahualpa hasta  las novelas de Arguedas, sin olvidarme incluso de Aves sin nido de Clorinda Matto de Turner. Y hubiera seguido en esa divagante obsesión si acaso no hubiera arribado   la  noche como aborda la luna los navíos de vela, Marisel. (Del poemario de Juan Gonzalo Rosse que, de paso, reencontré en la mudanza). Finalmente,  con la ayuda de mi querida hija – que para estos menesteres suele ser más práctica – los fui guardando siguiendo la idea de antigüedad y género con la certeza  de que – después de todo – no hay nada mejor que pasarla con los de tu generación. Por supuesto que también hubo que ver cosas prácticas como los del tamaño y calidad de los libros. Esto último, por eso de que la vejez no siempre no nos coge a todos por igual ni las polillas tampoco.
Me he quedado luego contemplándolos en el rincón en donde los hemos apilado de la mejor manera. Con el suficiente abrigo y lejos de los vientos malos y de la corrosiva humedad de Lima, en la espera de mejores tiempos. He escuchado consejos sabios como el que debería donarlos porque, después de todo, los libros como tal, ya estaban por ser historia y que, probablemente, en poco tiempo,  muchos de ellos  iban a convertirse en formatos digitales que iban a caber, fácilmente,  en la memoria de ebook, fácilmente guardable en la gaveta del escritorio.  Tal vez tengan razón. Tal vez lo haga. Aun cuando guardo también la esperanza de devolverlos a su anterior ubicación en la larga estantería a donde se podía llegar y apenas se estiraba la mano – como quien saluda a un amigo –  se podía  reencontrarse con cualquiera de ellos y restablecer una vieja amistad.

lunes, 24 de septiembre de 2012

EL CASETE, DIFÍCIL DE OLVIDAR


Qué me queda, sino unirme a quienes celebran los 50 años del casete. Ese dispositivo de innegable trascendencia, principalmente,  para quienes ya hemos dejado de ser jóvenes hace buen tiempo.
Y es que el casete, a diferencia de casi todos los aparatos que en estos tiempos de vorágine tecnológica pasan por nuestros ojos con alucinante rapidez, se mantuvo el tiempo suficiente como para dejar su huella en la memoria de varias generaciones. Digo. Los dispositivos de hoy -  en un abrir y cerrar de ojos -  pasan de lo fabuloso a ser un trasto en el cesto del olvido; sin embargo, el casete, se da pues el lujo de celebrar 50 años y despertar aún nostalgias.
El casete no solo fue la cajita mágica en donde se grababan las canciones de nuestros gustos. El casete también era, para muchos, un instrumento de trabajo en el que se grababa de todo. Una cinta tan guerrera que se podía rebobinar con un lápiz cualquiera y que, rara vez, se malograba con la fragilidad con la que ahora se puede arruinar un aparatito de alta fidelidad y tecnología pero de delicada existencia. No, con el casete, ni hablar, había que haberlo llevado por los peores caminos para que se arruinara.
Ahora bien, he de aceptar que la tecnología ha creado dispositivos de almacenamiento de una maravillosa fidelidad y con una capacidad de memoria que, por cierto, ya se puede decir que casi todo cabe en la punta de un dedo. 
No obstante, el casete, el úlltimo de los héroes de antaño, el valiente aparato analógico - con todas y sus limitaciones - en estos días está celebrando sus cincuenta años y, aunque ya casi es pieza de museo, este fin de semana he de darme tiempo para encontrar alguno de ellos en el cajón de los recuerdos para evocar esos tiempo de la casetera  y walkman y de aquellos años felices de analógica nostalgia.


domingo, 9 de septiembre de 2012

A propósito Bryce Echenique y su reciente novela




Bastante atrasado con mis lecturas, terminé de leer hace poco la reciente novela de Alfredo Bryce Echenique, Dándole pena a la tristeza. Al concluirla, tuve la grata sensación de haberme reencontrado con ese viejo  amigo conversador, aquel  que solía contar  sus experiencias  vitales desde su entrañable punto de vista, es decir,  en tono de  humor con un sutil toque de cinismo. Me gustó mucho la novela.
Creo que Bryce, en esta novela,  ha retomado ese modo particular de presentarnos al  Perú, desde esa perspectiva diferente que ya se había iniciado con sus primeros cuentos y que se consolidó con la novela Un mundo para Julius.
Ahora bien, me parece que la novela  no les ha gustado a todos; es más, por lo que he estado observando en la red, a algunos no les agrada, en general, la obra de Bryce. 
En ciertos casos, esta crítica está relacionada  con ciertas discrepancias, precisamente, por esa perspectiva desde la que el escritor narra y que, según ellos, es una visión perturbada por una nostalgia "aristocrática" de un país que por "fortuna" ya cambió. No estoy de acuerdo con ellos, pero acepto que al menos es discutible la discrepancia. La literatura se enriquece precisamente  con esos diferentes modos de entender y plantear la "realidad".  Si embargo, también  están aquellos que desmerecen la obra de Bryce solo por gratuita antipatía, probablemente sin haber leído sus obras fundamentales o, peor aun, por asuntos distintos a lo literario. Por cierto, si para valorar la obra de alguien se tuviera que conjugar todos los aspectos de su vida, entonces la humanidad enfrentaría un grave  déficit al respecto.
Todo esto viene a propósito de un interesante artículo de AlonsoCueto,  La República sobre la obra de Alfredo Bryce Echenique que enlazo y que, considero, debe leerse. Alonso, como siempre, ha planteado de manera sobria una ruta para valorar la obra de Bryce.