domingo, 29 de julio de 2012
UN PERUANO EN FIESTAS PATRIAS
lunes, 9 de abril de 2012
UNED y los 50 años de "La ciudad y los perros"
El Jaguar, Alberto, el Esclavo, Cava, el teniente, Teresita, cada uno de ellos tiene la identidad suficiente para seguir existiendo 50 años después, tan vitales como al principio.
Confieso que he leído más veces “Conversación en la Catedral”, y que he usado esa novela casi como un manual para la creación narrativa. No obstante, la publicación de “La ciudad y los perros” – lo sabemos bien – marcó un antes y un después dentro de la narrativa contemporánea latinoamericana.
Quienes escribieron después, tanto los que se declararon sus seguidores y hasta sus necesarios detractores, deberán aceptar que el oficio narrativo tuvo un punto de quiebre a partir de esta novela.
Que este aniversario sea una buena oportunidad para reencontrarse con esa portentosa primera etapa creativa del Vargas Llosa, y que más allá de todas las discrepancias que algunos han jurado mantener, hablemos principalmente del gran escritor.
domingo, 1 de abril de 2012
1er Festival Internacional de Poesía en Lima - Nos visitó Ledo Ivo

Ledo Ivo
Los pobres viajan. En la estación de autobuses
levantan los pescuezos como gansos para mirar
los letreros del autobús.Sus miradas
son de quien teme perder alguna cosa:
la maleta que guarda un radio de pilas y una chaqueta
que tiene el color del frío en un día sin sueños,
el sandwich de mortadela en el fondo de la mochila,
y el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos.
Entre el rumor de los alto-parlantes y el traqueteo de los autobuses
temen perder su propio viaje
escondido en la neblina de los horarios.
Los que dormitan en las bancas despiertan asustados,
aunque las pesadillas sean un privilegio
de los que abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas
en consultorios asépticos como el algodón que tapa
la nariz de los muertos.
En las filas los pobres asumen un aire grave
que une temor, impaciencia y sumisión.
¡Qué grotesco son los pobres! ¡Y cómo molestan sus olores aun a la distancia!
No tienen la noción de los conveniente, no saben portarse en público.
El dedo sucio de nicotina restriega el ojo irritado
que del sueño retuvo apenas la legaña.
Del seno caído e hinchado un hilillo de leche
escurre hacia la pequeña boca habituada al lloriqueo.
En los andenes van y vienen, saltan y
aseguran maletas y paquetes,
hacen preguntas impertinentes en las ventanillas, susurran palabras misteriosas
y contemplan las portadas de las revistas con aire espantado
de quien no sabe el camino del salón de la vida.
¿Por qué ese ir y venir? ¿Y esas ropas extravagantes,
esos amarillos de aceite de dendé que lastiman la vista delicada
del viajero obligado a soportar tantos olores incómodos,
y esos rojos chillantes de feria y parque de diversiones?
Los pobres no saben viajar ni saben vestirse.
Tampoco saben vivir: no tienen noción del confort
aunque algunos de ellos tengan hasta televisión.
Verdaderamente los pobres no saben ni morir.
(Tienen casi siempre una muerte fea y de mal gusto)
Y en cualquier lugar del mundo molestan,
viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares
aun cuando vayamos sentados y ellos viajen de pie.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Pepe San Martín premiado por ilustración para Juegos Olímpicos de Londres

Siempre es grato celebrar el éxito de los compatriotas. Aunque a veces no se tiene el placer de conocerlos, siempre hay un espíritu solidario con su triunfo. Ahora bien, es mucho más placentero celebrar el reconocimiento al talento de los amigos.
En este caso, me alegra enormemente postear el reciente logro de Pepe San Martín quien acaba de obtener un importante tercer puesto en el Internationale Sportcartoonale Zemst, Bélgica por la ilustración referida a los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Pepe San Martín es un genial artista gráfico bastante discreto, y, quizás, hasta tímido, pero que se vuelve locuaz cuando se comunica a través de sus imágenes.
La reciente presentación gráfica de Pepe titulada “Desde tu alma”, que ha estado recorriendo algunas galerías del país, son apenas una muestra de su talento y de su visión crítica del hombre contemporáneo y su descuido para con el medio ambiente.
Felicitaciones, Pepe.
lunes, 19 de marzo de 2012
CUANDO ALGUIEN HABLA MAL DE LO PERUANO

CUIDADO CON LA INTOLERANCIA SI ALGUIEN DISCREPA DE NUESTRAS IDEAS
Esta nota viene a propósito de un reciente artículo en donde se critica el pesimismo en la poesía del vate peruano César Vallejo. Para ser más preciso, se lamenta esa letanía derrotista en su obra y que - copia fiel - tanto daño le hizo al país. Aunque, vale la pena aclarar que el artículo en cuestión no pone en entredicho la valía del poeta, sino tan solo sus mensajes cargados de pesimismo. Todo esto en el marco de las celebraciones por los ciento veinte años del nacimiento de poeta.
Como era de suponerse, se armó la grande y, una vez más, se desataron los espíritus de la furia y de la intransigencia. Las redes sociales se agitaron y se levantó una tremenda polvareda. Alguien había atacado a un ícono de la literatura peruana. Para redondear la faena, Diego de la Torre - que así se llama el autor de la nota - no solo vapuleó el pesimismo de Vallejo, sino que incluyó también al cuentista Julio Ramón Ribeyro, a quien acusó de que sus cuentos fueran una tentación del fracaso.
Tratando de ser objetivo, De la Torre trató de criticar el mensaje negativo que proyectaban las obras de ambos autores, pero sin tocar su calidad narrativa. Mejor dicho, la obra de estos escritores es buena, pero han dejado un relente de derrotismo que podría haber contribuido a esa desmoralización del peruano: sensación que nos acompañó por tantas décadas, y que ahora - se indica con entusiasmo - por fin se ha remontado para suerte nuestra. Complicado intento el de este crítico, intento fallido que le ha significado una azarosa fama y una mentada de toda su parentela.
Ahora bien, de otro lado, salvo alguno que otro interesante argumento discrepante, las respuestas - ya sea en las redes sociales o en los medios de comunicación convencionales - fueron una retahíla de insultos y negaciones obtusas.
Ahora que se han tranquilizado las aguas, me queda una pregunta:¿Tenía derecho De la Torre de atreverse a tocar a algunos de nuestros escritores con proyección internacional? Y ¿Hacerlo justo ahora que pareciera que el presente nos hace gratos guiños y que el futuro nos sonríe?
Yo creo que sí, que tenía todo el derecho de disentir, y los demás, de discrepar de tales afirmaciones. Una manera de medir la solidez de nuestras ideas es contrastarla con las que se oponen. Lo recomendable es demostrar con argumentos la fortaleza de nuestras ideas. Esa es una saludable manera de comprobar nuestra verdad. Sin embargo - por lo que leo en estos días - no lo hemos comprendido aún y seguimos entrampados entre la intransigencia, el encolerizamiento, y poco dados a la discusión de las ideas. Ya había un antecedente cercano cuando al escritor Ivan Tahys se le ocurrió opinar en negativo sobre el boom de la gastronomía peruana. Le cayó tal granizada de insultos que el propio Gastón Acurio – señor del florecimiento de la gastronomía peruana contemporánea – tuvo que intervenir para frenar el atropello verbal y recordarles a todos los furibundos que una crítica debe ser procesada porque en muchos casos te permite ver el tema desde otro ángulo.
También creo que la conjetura de Diego de la Torre sobre Vallejo está equivocada, porque no se puede valorar el contenido de una obra fuera de su contexto temporal y social. Además, la sola idea de que la proyección de una obra artística deba limitarse para no dar un mensaje negativo es, en sí misma, una aberración. El único compromiso de un artista es con la calidad de su propia obra y la honestidad con su punto de vista.
No es posible, ni aceptable que todos estemos de acuerdo. La discrepancia es un requerimiento en la construcción de las ideas. Como muchos peruanos, estoy feliz de esta nueva etapa en la que el país parecer haber entrado de lleno. Aliviado de que los peruanos de ahora no parafraseen la frase aciaga de una novela de los años sesenta: ¿Cuando se jodió el Perú?. Alegre de que los peruanos del presente estén inflamados de de un justo optimismo. No obstante, no comparto la idea de crucificar a todo aquel que discrepe de este optimismo. Hay una sola manera de demostrar nuestra verdad, discutiendo las ideas sin destruir al individuo.
sábado, 25 de febrero de 2012
MI PADRE HA MUERTO
Mi padre ha muerto. A los ochenta años. Y como todo ser humano, su vida fue la suma de sus aciertos y de sus errores. No siempre me llevé bien con él y no siempre me llevé mal con él. Pero siempre lo quise, aun cuando a veces sentí que no lo quería porque en mi niñez creía que un padre tenía que ser un ser perfecto que nunca fallara y, como tenía que ser, mi papá falló. Claro, luego fue simplemente la vida la que a golpes me enseñó sobre mi tremenda estupidez: papá fue nada más y nada menos que un hombre tan grande como todo padre.
Mi padre ha muerto en casa. Me dicen que la vida se le fue apagando el día de ayer por la tarde, como una vela cuya cera se acaba lenta, pero inexorablemente. No pude verlo en esos momentos y mis hermanos me dicen que mientras llevaban su cuerpo al hospital, con lo último de vida que la quedaba, él tenía la tenue pincelada de una sonrisa. Si fue así, lo entiendo. Era evidente que quería descansar porque su cuerpo se había deteriorado asolado por un galopante envejecimiento.
Después de la noticia, no he tenido ganas de hablar mucho. Solo un par de llamadas y luego dejé el teléfono por allí. En momentos como este, a veces me porto como un animal chúcaro que no sabe qué hacer, ni que decir, y simplemente me ensimismo. Todavía me alcanzó para dictar un par de clases, y luego, simplemente he querido estar solo para rebuscar en mis recuerdos todos los retazos que me permitieran reencontrarme con él. Papá una tarde en el parque corriendo tras una pelota, agitado, sudoroso; papá llegando tarde del trabajo y con tiempo y fuerzas para arropar discretamente a sus hijos; papá portándose como un estúpido porque se le habían pasado las copas, una y otra vez; papá cabeceando junto a mi cama vigilando mi convalecencia mientras las primeras luces de la mañana entraban por la ventana; papá convertido en un puma al que le tuvimos tanto miedo porque en ciertos momentos era solo una bestia acezante. Luego, papá ya perdido entre las nieblas de su vejez, sentado en la puerta de la casa sonriendo solo para mí cuando llegaba a su casa de visita. Y ahora, papá encapsulado dentro de ese cajón, entre cuatro candelabros. Pero, claro, ya no es él: es tan solo un cuerpo inerte que casi no tiene nada que ver con ese otro hombre que, sobreponiéndose a sus propias debilidades, logró sacar adelante a un puñado de hijos básicamente sanos y felices.
Descansa, papá. Gracias por todo.
jueves, 24 de febrero de 2011
Apuntes sobre el acto de escribir

martes, 22 de febrero de 2011
Marco Marcos habla sobre la Nueva gramática de la lengua española
Como tenía que ser, las propuestas de la nueva Ortografía de la lengua española editada a fines de diciembre han llegado a mi mesa de trabajo en un impactante libro de más de 600 páginas. Menuda tarea la que me toca por estas semanas porque la introducción del libro avisa que más que innovaciones, hay explicaciones sobre el porqué de tales y cuales las reglas que, en la edición anterior, carecían precisamente de explicación. Ni modo, habrá que leerlo con la calma y la atención suficiente.
miércoles, 9 de febrero de 2011
La ortografía y el amor
viernes, 4 de febrero de 2011
Los mandamientos para escribir cuentos, según Fernando Ampuero

Encuentro una interesante nota sobre el cuento en la revista Eñe que vale la pena rebotar en este blog. El escritor Fernando Ampuero compartió sus mandamientos sobre el cuento con los lectores de la revista. No dejó diez, sino doce, algo así como un dodecálogo. Aun cuando voy a dejarles el enlace para que lo lean a sus anchas, quiero anotar algunos que, a primera vista, llamaron mi atención.
"Los cuentos empiezan siempre con un sobresalto, gracias a algo (o alguien) que me deslumbra repentinamente, ya sea en medio de una charla de amigos o mientras conduzco el auto, solo y en silencio…"
Muchas veces - agrego yo - como un fogonazo, como una alucinación que ya no te deja en paz hasta comenzar a trabajar la historia. Claro, de allí terminar de escribirlo hay un largo trecho por recorrer
No me basta escribir correctamente. Las bibliotecas del mundo están repletas de libros «bien escritos». Necesito añadir algo más. Todo escritor tiene que descubrir en qué consiste ese añadido.
De acuerdo, un buen cuento es mucho más que una correcta redacción. Un buen cuento es esa grata coincidencia entre un tema y una original forma de contarlo.
"Escribo a diario. Y corrijo a diario. «Con resaca o sin resaca», tal como confesaba Hemingway acerca de este oficio de hechiceros".
¡Auch! Qué envidia, Fernando. Si te levantas pensando en escribir y lo haces, y antes de dormir sigues pensando en escribir, y de pronto, te arrebatas y lo haces: es que eres escritor. Algo así decía Rainer María Rilke.
En fin, denle una mirada completa al dodecálogo en el enlace de la revista Eñe. Y antes de terminar, anoto al paso algunos mandamientos que me impactaron sobre el cuento, escritos por otros autores. Por ejemplo, el gran Horacio Quiroga dijo:
"No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas".
"Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea".
Y de Edgar Allan Poe – aun cuando hay dudas sobre la autoría de tal decálogo – se dice que dijo:
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