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sábado, 24 de septiembre de 2016

CONSEJOS PARA ESCRIBIR DE ERNEST HEMINGWAY



Mucho se ha hablado sobre Ernest Miller Hemingway. Escritor y periodista estadounidense. Uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX.  Narrador que mantuvo, y sigue manteniendo,  una gran influencia sobre varias generaciones de escritores posteriores.  No solo por  la larga y contundente lista  novelas que ya son parte de la literatura universal, sino porque – para mí, más importante aún - marcó un estilo de narrar sobrio y minimalista.
Obviamente, a todo lo dicho  hay que agregar  la fascinación que siempre suscitó la leyenda de una vida de aventuras, además de un carácter indomable. Por allí leí que era capaz de amedrentar a  puñetazos a quien osara interrumpirlo cuando estaba sumido en sus cavilaciones.
En fin, que era extravagante, que escribía de pie porque,  para él, la literatura era un trabajo semejante a la tarea de  cualquier obrero, al  punto que tenía un mínimo de quinientas palabras que debía escribir por día y, si acaso, quería hacer otra actividad  - por ejemplo pescar -, entonces un día antes debía llegar a las mil palabras.
Pues Ernest Hemingway también tuvo a bien dejar unas recomendaciones para escritores. De la misma manera que su escritura y su vida, sus consejos se muestran duros y directos.
Aquí se los dejo:

1.      Nadie trabaja todos los días durante los meses de calor sin ponerse rancio: hay que tomarse el tiempo de asearse y vivir un poco, no ser un zombi de lápiz y papel (o no quemarse las retinas frente a la computadora), el mundo más allá del escritorio tiene posibilidades que solo puedes explotar si sales y vives un rato.
2.      No crees personajes, crea personas comunes en situaciones no tan comunes.
3.      Los personajes deben ser tan reales que den la sensación de que lo que se narra pasó realmente. Deberán estar proyectados desde el corazón, desde la cabeza, desde el conocimiento, desde la experiencia acumulada del propio escritor.
4.      No se deben recargar los escritos de palabras resonantes, ni crear personajes tan increíbles que ni al autor convenzan.
5.      Nunca sé lo que va a suceder en una novela, a medida que avanza pasa lo que tiene que pasar.
6.      Todas las historias que continúan lo suficiente terminan en la muerte: ésta es pues una premisa ineludible tanto para el lector, como para el escritor, no se puede narrar la historia de la vida sin la antagónica muerte acercándose más y más conforme se alarga el propio relato.
7.      El escritor no puede vivir de espaldas a la realidad social de su época.
8.      Releer lo escrito una y otra vez, cientos de veces, y mejorarlo. Hemingway dejaba sus libros terminados dos o tres meses para retomarlos luego y corregirlos con cabeza fría, libre de influencias, y con nuevas ideas.
9.      El autor debe alejarse de las preocupaciones cotidianas para escribir. Su mesa de trabajo es un lugar tan lejano en la memoria y la imaginación, que sólo el autor —y quienes lean su obra— alcanzarán a vislumbrarlo.
10.  La vida del escritor es solitaria, no esperes rodearte de multitudes que alaben tu trabajo. Nada te asegura el éxito instantáneo. Las grandes obras universales se descubrieron muchos años después de la muerte de sus autores.
11.  Transformar la soledad en algo positivo te ayudará a enfocarte en lo que quieres plantear y a dónde quieres llegar.
12.  No te rindas. No te conformes.
13.  Comer bien para que el hambre no te interrumpa el trabajo.
14.  No escribas por dinero.
15.  Estudia a fondo el diccionario.
16.  Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como “espléndido, grande, magnífico, suntuoso”.
17.  Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.

18.  Escribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un lenguaje vigoroso. Sé positivo, no negativo.

lunes, 30 de marzo de 2009

¿Cantar del Mio Cid arabe?

El Cantar del Mi Cid pudo tener un origen árabe. La idea no es descabellada si recordamos que la cultura española le debe mucho a los árabes, inlcuso me aventuraría a afirmar que en general el occidente le debe una parte importante de sus avance cultural. Por años, la tesis que más se difundía sobre el origen del Mio Cid no puso en duda la autoría castellana; inclusive la relacionada con el célebre Per Abat. Lo cierto es que Dolores Oliver ha puesto en debate la tesis de la génesis árabe del poema. Los detalles y argumentos, gracias a la Revista Ñ, a continuación.


El "Cantar del Mío Cid" habría sido escrito por un poeta árabe, según una académica española Luego de varios años de investigación, la catedrática Dolores Oliver sostiene que el poema épico fue escrito por el jurista árabe Abu I-Walid al-Waqqashi, como una obra de propaganda política. El Cantar del Mio Cid está considerada la primera obra extensa de la literatura española en lengua romance.

El Cantar del Mío Cid, considerada la primera obra extensa de la literatura española en lengua romance y que relata las gestas del célebre héroe castellano en plena Reconquista, no es tan español como se ha creído siempre, sino que fue creado por un poeta árabe, según una académica española.

La profesora de Estudios Arabes e Islámicos Dolores Oliver sostiene en su libro El Cantar del Mío Cid: génesis y autoría árabe, que se presenta hoy en la Casa Arabe de Madrid, que fue el poeta y jurista árabe Abu I-Walid al-Waqqashi quien ideó el famoso poema épico como una obra de propaganda política."Hay un pacto entre ellos" –afirma Oliver en una entrevista con la agencia Efe– según el cual el poeta crea el poema "para inmortalizar" al Cid y éste, a cambio, se compromete a "respetar las creencias de los musulmanes" de Valencia, conquistada por Rodrigo Díaz de Vivar a los árabes y de donde es nombrado señor.

Al Waqqashi, al que cronistas cristianos y musulmanes describen "como uno de los hombres más inteligentes y sabios de su tiempo", compone en la corte valenciana la obra, que "se empezó a recitar en el 1095", después de que el Cid entrase en la ciudad, que había estado bajo dominio árabe desde el siglo VIII, según esta tesis.Oliver comenzó a estudiar la autoría del poema anónimo de forma "casual", tras ser invitada a participar en 1984 en un seminario."Entonces me puse a leer el Cantar, que había leído en mis años de estudiante, y a medida que lo iba leyendo, empecé a decir: 'Esto ha salido de la mente de un árabe'", relata Oliver, que confiesa que ni ella misma se creía en principio esta teoría y que, incluso, estuvo durante dos años sin tocar el tema "porque le tenía miedo".

Pero la tesis del autor árabe volvía de forma recurrente a su labor investigadora hasta que se embarcó en el reto de demostrarla convencida de que "la única respuesta a todos los contenidos del Cantar era un poeta árabe al servicio de un señor castellano"."Como poeta, su nacimiento y formación le permitía describir preciosas batallas, como son las del 'Cantar', y tocar tópicos de la poesía beduina", afirma la profesora.

Entre los argumentos a favor de su teoría destaca, a juicio de la autora, el clima religioso descrito en el poema."Un poema donde los cristianos no son los buenos y los musulmanes no son los malos, tiene que ser escrito en época de tolerancia, en época del Cid", afirma Oliver, que destaca que, tras la muerte del Campeador, en 1099, "empieza a haber un sentimiento de animadversión" hacia los musulmanes.

Por ello, desde su punto de vista, el Cantar no pudo ser compuesto ni en 1207, que tradicionalmente se ha considerado la fecha oficial, ni en 1140, como defendía el filólogo e historiador español Ramón Menéndez Pidal.Otro argumento esgrimido por Oliver es que la existencia de poetas en las cortes que cantaran las gestas de los señores es una costumbre propia de Al Andalus (denominación de la zona de España ocupada por los árabes en la Edad Media), donde todos los soberanos "tienen un poeta que cante sus glorias".

"El Cid, que había estado en la corte de Sevilla, en la de Zaragoza ¿va a ser tan tonto de no aprovecharse de ese arma política?", se pregunta la autora.Un tercer razonamiento es el arte de la guerra descrito en el poema, donde aparece una técnica ecuestre de lucha "que solamente realizaban con éxito los almorávides", definido en el Cantar como una "arrancada" y que, en opinión de Oliver, no es otra cosa que una "haraka".

Oliver bromea sobre la recepción que ha logrado con su tesis –queha sido "muy bien aceptada por medievalistas o gente que no se ha pasado la vida estudiando al Cid"–, aunque reconoce que también a ella le costó "muchos años" creerla.

Fuente: Revista Ñ

miércoles, 18 de marzo de 2009

Casa de César Vallejo será remodelada

Es una buena noticia que se remodele la casa de César Vallejo en Santiago de Chuco. Ahora que PromPerú ha lanzado la segunda guía de rutas literarias, El norte de César Vallejo, es una buena ocasión para aquellos turistas nacionales y extranjeros quienes por los feriados de Semana Santa puedan darse un salto por el norte del país. La ruta incluye Santiago de Chuco, Huamachuco y Trujillo, con especial énfasis en las haciendas y lugares por donde Vallejo vivió. Recordemos que fue en Trujillo, cuando estuvo preso, que escribió su obra más experimental, Trilce. Gracias a la pluma y conocimientos sobre viajes de Rafo León, toda persona que crea que la literatura y el turismo son dos campos perfectamente compatibles podrán conocer esos lugares del poeta mayor del Perú. Como último dato, la primera guía tiene como tema "La Lima de Vargas Llosa". Haciendo clic en el título, pueden verla y empezar a caminar por la realidad de la ficción.

Trujillo (El Comercio Norte).- Cuando uno llega a Santiago de Chuco inmediatamente se percata de la relación que hay entre esa provincia y el gran poeta César Vallejo Mendoza: la plaza, el hospital, el colegio y la avenida principal llevan su nombre. Sucede que, sin duda, este es el hijo más ilustre de esta localidad. Su casa, por tal motivo, se convirtió en un santuario para los santiaguinos y todos los seguidores del vate.

Por eso ahora, tras varios años de abandono, el inmueble será remodelado, a fin de evitar que colapse, ya sea por las lluvias o por la desidia.
Con este propósito, ayer se entregó el expediente técnico para la restauración y puesta en valor de la casa del connotado poeta, que se gestionó gracias a la intervención del Arzobispado Metropolitano de Trujillo, en especial de monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, en colaboración con la Municipalidad de Santiago de Chuco, el Instituto Nacional de Cultura INC-La Libertad y la minera Barrick.

Según se explicó, el trabajo estuvo a cargo del mismo equipo profesional que hizo el proyecto de la iglesia de Angasmarca, encabezado por el arquitecto Humberto Palacios Miró Quesada, en coordinación con la arquitecta Ana Elisa Berengel y los ingenieros Manuel Cárdenas y David Gutiérrez.
El alcalde de Santiago de Chuco, Ábner Avalos Villacorta, indicó que, de acuerdo con lo conversado con el equipo técnico, se necesitarán alrededor de US$300 mil a fin de evitar que la infraestructura se venga abajo.

“Para nosotros esta es una gran noticia. La remodelación del inmueble permitirá potenciar la provincia con los otros atractivos turísticos, más aun ahora que se viene mejorando la carretera que llega hasta nuestra localidad. Esto se está buscando desde hace muchos años. Este es un gran día para los santiaguinos”, dijo emocionado el burgomaestre.

Ahora el expediente técnico se encuentra en manos del INC La Libertad. Ellos tendrán, en un plazo no mayor de dos semanas, que dar la viabilidad al proyecto.

Según indicó Silvia García, encargada de administrar la entidad cultural, este documento ahora será revisado y luego enviado a Lima, donde darán el visto bueno. “Solo se detendrá la obra si tiene alguna observación, pero creemos que no será así porque se elaboró con nuestra asesoría”, sostuvo.

Si bien aún no han dado fecha para su culminación, se sabe que la remodelación concluiría este año.

martes, 24 de febrero de 2009

Lo último de Daniel Alarcón y Alberto Fuguet

por Daniel Alarcón

Cuando salí del conservatorio, trabajé durante dos meses con un grupo de teatro llamado Diciembre. Se trataba de una compañía bien establecida que se había fundado en los agitados años de la guerra, durante los cuales se hicieron célebres tanto por sus descaradas incursiones en la zona de conflicto para llevar el teatro al pueblo como por los maratonianos espectáculos diarios que representaban en la ciudad: revisiones pop de García Lorca o lecturas estentóreas de culebrones brasileños, siempre con una sesgo político, a veces sutil, a menudo obvio. Cualquier cosa para mantener a la gente despierta y risueña durante lo que de otra manera serían las oscuras y solitarias horas del toque de queda. Esos espectáculos fueron una leyenda entre los estudiantes de teatro de mi generación y muchos de mis compañeros de clase afirmaban haber acudido a alguna de las representaciones siendo niños. Contaban que sus padres los habían llevado, que habían sido testigos de inefables actos de depravación, una impía amalgama de recital e insurrección, sexo y barbarie; que, aún años después, ese recuerdo les perturbaba, les hería o incluso les inspiraba. Todos mentían. De hecho, estudiábamos para mentir. Han pasado nueve años desde que me gradué y supongo que hoy los estudiantes del conservatorio hablan de otras cosas. Son además demasiado jóvenes para recordar lo rutinario que era el miedo durante la guerra. Quizá les cueste imaginar un tiempo en que el teatro se improvisaba en respuesta a titulares pavorosos, un tiempo en que apenas hacía falta interpretar para declamar un renglón de diálogo con terror escalofriante. Pero entonces llegaron los narcóticos efectos de la paz y ciertamente nadie deseaba volver atrás.

Para continuar leyendo el cuento de Daniel Alarcón hacer clic aquí.




por Alberto Fuguet

Creo que no cumpliré mi rito.

Creo que ya no lo cumplí.
Definitivamente.
Perdoname Señor pues he pecado. O, al menos, no hice lo que pensé hacer: ordenar mi biblioteca. Que es como ordenar mi departamento, porque mi biblioteca no es inmensa pero sí traspasa habitaciones. La parte principal está en el living y el living está fusionado con la cocina. Es lo mismo, una sola cosa. Libros y ollas, y sales y aceites, más libros y sofás.

Este es mi rito: el rito que no he cumplido. Está asociado con editar (sacar/terminar) un libro nuevo. ¿Editar? ¿Esa es la palabra? No, terminar. Finalizar. Acabar. ¿Tener? Tener, sí. Tener libro nuevo. Eso.

El rito es este: cada vez que tengo un libro nuevo (es decir, cada vez que me llega un libro mío, a mi casa, desde la editorial) ordeno mi biblioteca (es decir, mi casa) para que vuelva a ese cierto equilibro decencia que tuvo antes que me enfrentara a escribir "el libro nuevo".
Escribir es una tarea titánica, una fusión de ansiedad y disciplina, y mientras estoy "perdido" en el nuevo libro (o, desde un tiempo a esta parte, en una nueva película), dejo todo estar.
No ordeno.

Siento que necesito dejar lo externo de lado.
Parece pose pero juro que no lo es.
Acumulo y acumulo libros que me llegan o me envían, robos de la editorial, y libros que compro, sobre todo en viajes (me da pudor ir a las librerías locales por miedo a creer que un librero crea que ingreso a ellas a ver como están los míos). A veces, cuando me dan ataques consumistas, encargo libros vía Amazon. Entonces aparecen en mi casilla unas cajas preciosas con más libros de los que puedo leer. ¿Por qué no encargo uno o dos en vez de ocho o diez? Quizás porque me autoengaño y decido que es mejor encargar de tan lejos varios, para así ahorrar en el correo-transporte-aduana. No tengo claro por qué hago esto. Amazon me gusta mucho. Es un vicio. En todo caso, quizás me atrae la idea de que los libros se transformen en algo así como cadáveres después de una batalla. Que los libros nuevos que he ido adquiriendo durante este proceso de escritura o filmación se acumulen de manera arbitraria y terminen como los restos que quedan después de que pase, por ejemplo, un huracán.
Mi departamento tiene algo post Katrina.
Me siento en Nueva Orleans.

Para continuar leyendo el cuento de Alberto Fuguet hacer clic aquí.

Los vivos y los muertos

Edmundo Paz Soldán es un escritor boliviano de gran talento que pertenece a un grupo de escritores ya no tan jóvenes que se vienen consolidando en las letras latinoamericanas, Fuguet, por ejemplo. Recuerdo que lo primero que leí de este escritor fue su cuento Dochera, cuento que le significó el premio Juan Rulfo. También, lo leo a menudo vía Boomeran(g) donde escribe su blog llamado Río Fugitivo. Ahora, con Los vivos y los muertos trata de retratar la violencia que existe en la sociedad americana que suele acoger en sus universidades número importante de intelecuales latinoamericanos. Desde su mirada, aspira a explicar los porqués de esta violencia y, a la vez, trazar las correspondencia con la violencia en nuestra sociedades. En unas semanas más, tendremos este libro en vitrinas.


Las frustraciones mueven el nuevo relato de Edmundo Paz Soldán (Bolivia, 1967), que lleva por título Los vivos y los muertos (Alfaguara), y en el que recoge nueve asesinatos de los once personajes que pasan por el libro, en pocas semanas en Madison (EEUU). El autor siembra de ficción hechos verídicos, para conseguir una crónica verosímil de la maldad a punto de cañón, por la que atraviesa la sociedad norteamericana.

"El problema de EEUU como sociedad es que tienen la tentación de las armas para dar respuesta. En Bolivia, si te deja tu novia o te emborrachas o te pegas con alguien, pero no solucionas los problemas con escopetas. Las armas y el arrebato son un cóctel muy peligroso", reconoce. Sin embargo, la violencia no queda tan lejos. Columbine no debería sonarnos tan extraño estos días. "Nadie está a salvo de esta violencia y cada vez será más común entre los jóvenes. Eso es lo que más me ha asustado", opina, aunque es consciente que la ausencia de las armas en nuestra cotidianidad nos libra.

El autor se ha metido en la piel de la primera persona de estos personajes alumnos, vecinos y un periodista para hacerles hablar desde el trauma que supone tanta desgracia, y tan cerca. De hecho, Amanda, la única alumna superviviente cuenta: "Estamos rodeados de gente que por no tomar la decisión correcta ha perdido su lugar en el mundo. Hay que entenderlos". Ella es la excepción que se impone al disparate, quien entiende que todo lo que le rodea es pura y dura hipocresía. Tanto ordenador, tanto YouTube, tanto MySpace, tanta Britney, Lindsay, Paris y Perez Hilton, tanto centro comercial y falsas esperanzas. Tantas fotos de Juan Pablo II, junto a las fotos de los entrenadores y banderines de los Jets. Tanta incapacidad para el fracaso.

"EEUU es una sociedad que no está acostumbrada a lidiar con el fracaso", explica el autor, que es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell (contigua a la ciudad de Ithaca, en el norte del estado de Nueva York). Recuerda que para algunos de sus compañeros en la universidad su ídolo era Donald Trump. "El aprendizaje para el éxito aparece en el High School con el deportista. Ese ritual genera muchas frustraciones para aquellos que no han podido llegar hasta el lugar de los elegidos", quizá por eso la gran soledad ante el cultivo de lo individual.

Cuando se enteró de la historia, porque son hechos reales, tuvo la tentación de hacer una crónica de los acontecimientos. Narrar con testimonios. Pero un día, recuerda, comenzó a escuchar las voces de los niños hablando en primera persona. "Me acordé de una novela de Faulkner, Mientras agoniza, que tenía esta estructura de monólogos interiores, que iban y venían. Ese era el modelo de estructura que más encajaba".

Entre esas voces, uno de los grandes logros de Edmundo Paz Soldán ha sido ponerle carne a los pensamientos que le pasan por la cabeza al asesino. No ha dibujado en este caso al típico vecino gris de-sagradable, que un día decide acabar con la vida de dos jovencitas tras aprovecharse de ellas. Encontró un motivo con el que sustentar toda la verosimilitud de la voz que estaba fabricando para un tipo enajenado: los chistes que se cuenta constantemente. Eso le ha terminado de dar la cara más perversa al personaje: "Era el desafío de la novela". En el detalle más absurdo encontró el retrato psicológico de un asesino.

Fuente: publico.es

lunes, 23 de febrero de 2009

Slumdog millonaire (A and Q o ¿Quién quiere ser millonario?)

Es curioso como el cine también nos presenta grandes novelas (A and Q o ¿Quién quiere ser millonario?) que si no fuera por toda la industria del cine nunca hubieramos podido leer. Esta vez, y tras la ceremonia de ayer, veo que la editorial Anagrama ya hace un tiempo que entre sus títulos ha incluido la novela de Vikas Swarup. Es muy probable que en los próximos días esta novela esté apareciendo en las librerías Crisol, estaremos atentos. Sin embargo, lo resaltante en este caso es cómo el Oscar reconoce en el mundo occidental lo que ya era reconocido por muchos en el mundo: la innegable calidad del arte de la India. Desde ahora tendremos que estar mucho más atentos con la calidad de los indios. Un último dato: la editorial Alfaguara tiene la serie Literaturas, la cual edita importante de novelas de la India y del Asia.

(Adaptado de La librería) Esta obra primeriza del autor trata de un chico de dieciocho años que se presenta al concurso de televisión ¿Quiere usted ser millonario?, y poco a poco, sin querer, va acertando todas las respuestas. La policía, a instancias del productor del programa lo detiene y le llevan a comisaría. Allí el pobre se ve interrogado de mala manera y torturado hasta casi perder el conocimiento. En esto aparece una chica que declara ser su abogada defensora. Le lleva a casa y le da un poco de alimento. Y cuando nuestro chico cobra la calma le empieza a contar su vida. Una vida que da las claves de cómo ha sido posible contestar esas doce preguntas que le han hecho ganar mil millones de rupias. Y es ahí donde empieza la historia que narra el libro.

Este es un libro que atrapa desde la primera página. Pero en el momento en el que el chico empieza a contarnos su vida, estructurada en doce capítulos, tantos como las preguntas del concurso, nos sentimos atrapados de manera inexplicable. El libro sigue las corrientes narrativas de los países orientales, pero sobre todo de la India. La sucesión de historias, increíbles y muy dispares, sin un orden cronológico establecido, hace recordar a los cuentos de Las Mil y Una Noches. Y es que el libro no anda muy lejos de esa obra maestra de la literatura. La sucesión de historias nos recrea un documental de toda la India en primera persona pero con la habilidad de involucrarnos con el protagonista, viviendo con él todos esos avatares que son imborrables en la mente. El libro está ambientado en los tiempos actuales y, desde la explicación del propio nombre del chico protagonista, Rama Mahoma Thomas, hasta la más mínima de las ocurrencias tiene originalidad y está soberbiamente contada. Hay historias con actores de Bollywood famosos y con otros venidos a menos. Hay otras que nos meten en las mafias de la prostitución y con la trata de niños minusválidos para mendigar por las calles. Hay también partes que nos hacen rememorar épocas memorables de la historia de la India como también nos meten en los conflictos actuales con países limítrofes. En fin, un repertorio de historias a cada cual más interesante.

Pero lo que por encima de todo trasmite el libro es el amor por la vida. No importa la riqueza o la pobreza, la India es un país que ama la vida y cada día está vivido por sus habitantes como si fuera el último de su existencia. Todos, absolutamente todos los personajes, hasta los más miserables y moribundos, a pesar de las religiones que profesen, se agarran a la vida como si de un clavo ardiendo se tratara. Y es una gran lección la que sacamos de todo ello. Hay penas -muchas-, tragedias -bastantes-, pero hay alegrías, y esas son las que cuentan a la hora de equilibrar la balanza.

El estilo del libro es el clásico de los narradores indios. No se andan por las ramas. Unas frases cortas que hilan la trama de manera sencilla y eficiente. Sin espacios aburridos para descripciones y con un ritmo endiablado. El libro viene dividido en un prólogo, epílogo y doce capítulos, como si de un libro de cuentos orientales se tratara y os aseguro que es imposible irse a la cama dejando un capítulo a medias. El escritor domina la técnica narrativa como pocos y nos mete en la piel del protagonista como en pocos libros. El tema del concurso no es sino una argucia para hilar la vida desmembrada de Rama Mahoma Thomas. Una vida que es como la de millones de chicos de ese inmenso país, intensa, alegre y trágica a la vez.

Vikas Swarup, hijo de una ilustre familia de abogados, nació en Allahabad, ciudad famosa por haber dado a la India cuatro primeros ministros. En la universidad de dicha ciudad estudió Historia Moderna, Psicología y Filosofía, y posteriormente ganó varios concursos nacionales de debate. Tras licenciarse se unió al Cuerpo Diplomático Indio, siendo destinado a Turquía, los Estados Unidos, Etiopía y el Reino Unido. Actualmente está destinado en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Delhi, como director de las relaciones de India con Pakistán. ¿Quién quiere ser millonario? es su primera novela y ha recibido una magnífica acogida de crítica y público y ha sido traducida a diecisiete idiomas. 

La reseña de Anagrama de ¿Quién quiere ser millonario? presenta así la novela:

"¿Por qué cree usted que Rama Mahoma Thomas, el protagonista de esta novela, un camarero sin un céntimo de Mumbai, está en la cárcel?: A) Por haberle dado un puñetazo a un cliente; B) Por haberle dado un puñetazo a una vaca; C) Por haber robado dinero de la caja; D) Por haber ganado la versión india del programa concurso ¿Quiere ser millonario? Si cree que la respuesta puede ser la D, bienvenido a Dharavi, el mayor suburbio de la India, donde todo es posible. Porque ¿cómo puede ser que un muchacho de dieciocho años, analfabeto y pobre, sepa todas las respuestas del programa concurso más famoso y gane los mil millones de rupias? Así, pregunta tras pregunta, se nos presenta un espejo de la sociedad y la historia de la India. Una novela que atraviesa muchos géneros, diversas épocas y diferentes lugares, en la que el autor nos conduce de la farsa a la denuncia social, del romance a la indignación, del lujo más desenfrenado a la más degradante miseria, para sorprendernos al final con un giro inesperado al más puro estilo thriller".

viernes, 20 de febrero de 2009

Terminé de leer El diluvio

La desesperación de la modernidad

Antes de leer la novela, recomiendo la lectura del siguiente artículo: El objetalismo francés.

Con El diluvio J. M. G. Le Clézio se propone desesperar al lector, conmigo lo logró. Consecuentemente con la desesperación, el análisis. Desesperar en el buen sentido. No para tirar el libro a la basura, sino el afán de entender qué mundo está proponiendo en sus páginas. Puede ser la soledad, por decir algo, y en este sentido el libro adquiere una dimensión especial.

Me refiero a El diluvio, primer libro del último premio Nobel reeditado en español. Curiosamente, esta novela fue la primera de Le Clézio, publicada por Gallimard en París en 1966 y traducida al español para Seix Barral en 1969. Muy poco pegó en español en aquellos años, hasta el punto que desapareció de escena. Tal vez porque es un tipo de lectura para especialistas. No es para el lector común. Pues bien, ahora el Grupo Santillana lo trae de nuevo a nuestros ojos. 

Hace cuarenta años el libro no llegó a entenderse porque Le Clezio es un autor de la línea del objetalismo francés, sucesor de Claude Simon, también premio Nobel, de los tantos que lo ganan y se olvidan, y heredero de su hermetismo. Y de la línea de Gisella Elsner, la de Los enanos gigantes. 

Como bien sabemos, el objetalismo quiso darle prioridad a la objetividad, a los objetos, por encima de la acción y, por tanto, para poderlos hacer vivir en la literatura era necesario describirlos hasta el hartazgo. De ahí que para nosotros los latinoamericanos, que preferimos la narración porque en ella se impone la acción sobre la descripción, es pesado y desesperante un texto objetalista. Tal vez Le Clézio avance hacia el espíritu de las cosas, pero son las cosas las que abruman al hombre contemporáneo, al punto que no puede vivir sin ellas o, mejor, sin ellas moriría irremediablemente. El hombre contemporáneo es un ser alineado por los objetos que él mismo se inventó para su bienestar pero, son su condena, su esclavitud. De tal manera que Francois Besson, protagonista de El diluvio, con sólo ver una cajetilla tirada en el suelo, ya imagina miles de historias que ella suscita, y así hasta el desespero. Por ejemplo, el fumador, sus oficios, sus sueños, su escupitajo, cuántas bacterias, cuantas gotas de agua para acabar con la cajetilla, la esposa o la amante del fumador, el sombrero del fumador, y así hasta el infinito. Una cajetilla. O una gota de agua.

Pues hay que leer a Le Clézio, sin lugar a dudas. Sólo un consejo, si es que se puede dar, paciencia, sobre todo en las primeras cincuenta y dos páginas. Atención. Concentración. Porque se van a pasar muchas páginas sin avanzar nada, hasta que la angustia se apodere de su espíritu. Eso es lo que busca el autor, al parecer. Y en eso es un maestro.

Adaptado de elnuevodia.com

sábado, 14 de febrero de 2009

Tirante el Blanco

Estuve ayer buscando unas películas en ese oasis del cine, en todo su sentido, que es Polvos Azules. Lo que me llamó la atención fue ver que entre esos miles de DVD se encontraba la versión en cine de unos de los libros que Vargas Llosa más ha elogiado a lo largo de su carrera literaria: Tirant el Blanco o como se escribiría en su valenciano original Tirant Lo Blanc. Les dejo el dato para los que suelen comprobar que la literatura y el cine siempre es una constante imposibilidad.


Tirant lo Blanc tiende un puente entre la Edad Media y el Renacimiento, pues en sus páginas la tradición caballeresca de la novela de aventuras, con su desmesura anecdótica y lo rudimentario de la construcción, se refina y enriquece con sutilezas formales, humor e ironías que anuncian ya la gran literatura narrativa del Siglo de Oro, y muy especialmente a Cervantes, lector aprovechado de Joanot Martorell, a quien homenajeó en el Quijote salvando a su novela de la quema inquisitorial y llamándola "el mejor libro del mundo".

Aunque nacida dentro de la novela de caballerías, Tirant lo Blanc va mucho más lejos que sus congéneres pues el espíritu que la anima, su amplitud de miras y la riqueza de su factura artística le confieren un semblante de modernidad del que carecen las otras, incluso las mejores, como el Amadís de Gaula o Tristán de Leonís. Por eso, la gran novela valenciana, que durante muchos siglos estuvo, por prejuicios absurdos y una política represora contra la lengua en que fue escrita, injustamente arrinconada en bibliotecas y academias, lejos del gran público, ha hecho su reingreso en la vida literaria contemporánea por todo lo alto, conquistando en los últimos treinta años, en su lengua original y en viejas o nuevas traducciones -al castellano, el alemán, el italiano y el francés, entre ellas- no sólo el interés de la crítica universitaria, también el de esos lectores comunes y corrientes que son los que mantienen a los libros vivos, lozanos y cambiantes o, con su indiferencia, los convierten en piezas de museo. (Para seguir leyendo hacer clic aquí)

Para leer el texto en su idoma original hagan clic en http://www.tinet.org/bdt/tirant/


lunes, 19 de enero de 2009

De esta Feria no me Libro

Feria del Libro de Trujillo 2009

Que exista Ferias de Libros en todo el Perú y que a estas asistan escritores de la talla de Vargas Llosa es una noticia que hay que difundir y aplaudir. El esfuerzo llega del norte: la ciudad de Trujillo organiza por todo lo alto su cuarta feria. Desde este 22 de enero hasta el 1 de febrero lo mejor de la literatura de nuestro país se reunira en el Complejo Mansiche en torno al amor por los libros. Entre las novedades es el concurso de cuento que esta feria también organiza. Trujillo tiene fama de ser una ciudad muy culta, y esta feria lo confirma.

Destaca la conferencia magistral dada por Mario Vargas Llosaen Huanchaco el 23 de enero titulada "Los secretos de un novelista".

El enlace para toda la información en http://www.ferialibrotrujillo.com/.  

martes, 13 de enero de 2009

La envidia subjetiva

La envidia, pecado capital, se define en el ser humano como el simple hecho de querer con ciertos tintes negativos lo que otro posee. La envidia ha sido un motor frecuente en la historia de la literatura. Recuerdo como en algunas clases de literatura, en esas veces que me aventuraba a contar sobre lo que había leído sin mayor rigurosidad que el amor por la literatura, les decía a mis alumnos que los celos en la obra Otelo de Shakespeare no se debía entender como solo la pasión amorosa que siente el moro de Venecia, es cierto, la envidia cuando de amor se habla se convierte en celos. ¿Habrá alguna diferencia? Celo se define como el recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro. En cambio, envidia, es el deseo de algo que no se posee. Entonces, ambos poseen algo en común: desear aquello que no se tiene. Otelo monta en cólera, cegado porque otro poseía lo que era suyo. Hyago envidiaba lo que tenía Otelo. Entonces, les explicaba cómo este sentimientro movilizaba la obra. El escritor Jean-Francois Fogel advierte en el estupendo libro El viaje a la ficción de Vargas Llosa los hilos de la envidia que en nuestro escritor se transformaron en tributo.


El ensayo de Mario Vargas Llosa sobre Juan Carlos Onetti (El viaje a la ficción, Alfaguara) pertenece a un género específico: escritores que escriben sobre escritores. Son textos que dicen tanto sobre el autor como sobre su tema. Más allá de la expresión de una admiración hay envidia o desconcierto:¿Cómo puede ser una obra tan potente? En el caso de Vargas Llosa frente a Onetti, veo:

 
1. El celo de la crueldad. Me explico: Onetti es un autor que insulta y ridiculiza a sus personajes. Vargas Llosa no sabe o no se atreve a hacerlo. En el momento de escribir su ensayo, descubre que no tiene aquella violencia.
 
2. La pasión para Faulkner, compartida por ambos autores. Las páginas sobre la influencia de Faulkner son excelentes. Pero no se trata de la influencia de Faulkner sobre Onetti. Se trata de lo que Vargas Llosa sabe de Faulkner. Vale la pena escucharle.
 
3. El celo para la creación de la ciudad imaginaria de Santa María. No existe un lugar parecido en la obra de Vargas Llosa. Y con gran honestidad, el escritor peruano compone lo que es para mí la frase clave de su texto: "Santa María es una realidad literaria, ficticia, artificial: una antirrealidad" (página 95). ¿Cuántos autores pueden como Onetti, dentro de una misma novela, ubicar un mismo personaje a veces en la realidad y a veces en la ficción? Muy pocos, Vargas Llosa no figura entre ellos pero explica el proceso en la obra de Onetti con una transparencia genial.
 
4. El desconcierto frente al estilo de Onetti: "inusitado, infrecuente, intricado, a veces hasta la tiniebla, a menudo neblinoso y vago" (página 115). Para decirlo de manera rápida: la casa de Onetti es un caos; la casa de Vargas Llosa es la casa de un señor donde cada cosa está en su lugar. Cuando escribe, Onetti no se comporta bien, con el lenguaje y con sus personajes, tiene un "estilo crapuloso" según Vargas Llosa: me encanta esta manera de decirlo.

El libro de Vargas Llosa me parece de una lectura imprescindible por los amantes de la literatura. Pero aún más por los que se interesan en América latina, pues Mario Vargas Llosa proclama en una especie de mensaje político obvio (y no solo una vez sino dos veces) la victoria de la ficción sobre la realidad en la política del continente. Después de reconocer a los personajes de Onetti el derecho a la desesperanza, a la frustración y, al final, el derecho a fugarse a lo imaginario, denuncia este mismo comportamiento en los habitantes del continente que optan "por lo irreal" en su vida real, creyendo en revoluciones y lideres locos. La victoria de la ficción sobre la realidad se puede aguantar en una novela pero es insoportable, para el novelista peruano, en la vida diaria. En otras palabras: el mundo real no puedo copiar al arte sin provocar una catástrofe. "La mejor definición del subdesarrollo tal vez sea, escribe Vargas Llosa: la elección de la irrealidad, el rechazo del pragmatismo en nombre de la utopía, negarse a aceptar la evidencia, perseverar en el error en nombre de sueños que rechazan el principio de realidad" (página 231).


martes, 6 de enero de 2009

¿HAY LITERATURA EUROPEA?

Jean-François Fogel comenta (y lamenta con anticipación) la posible creación de un premio oficial de literatura europea. Según la nota, hay una entusiasta Comisión organizadora que se ha propuesto demostrar la "riqueza" de la literatura europea tomando como marco referencial la ficción narrativa. Sin embargo, Fogel teme que dicho premio confirme la endeble unidad de la "cultura europea". Aun cuando no se sabe - dice Fogel - si se trata de literatura contemporánea o de literatura y punto, me parece peligroso que se busque representatividad de algo en un continente que fue cuna de dos guerra mundiales históricamente recientes.


Por otro lado agrega: Lo más preocupante es leer el concepto de "literatura europea" en un documento oficial. ¿De qué se trata, de qué hablamos? Hay tantas literaturas ¿Toda Europa se reconoce en Harry Potter, en las novelas policíacas de Stieg Larsson o en el relato histórico de Arturo Pérez-Reverte? Temo que la aparición de un premio oficial de literatura europea ponga en duda la existencia de Europa. Ni hablar de los autores como Joseph Conrad (tres veces europeos con una vida polaca, una vida francesa y una vida inglesa) que ubican su novela en tierras o mares de Asia o de África. ¿Vamos a inventar el concepto de novelistas europeos emigrados?

Ahora bien, dentro del marco propuesto por el escritor, ¿qué hay de la literatura latinoamericana? ¿Se podría trazar los ejes transversales para buscar una obra representativa de lo latinoamericano? Es más, reduciendo la propuesta, ¿ya se puede señalar las pautas para buscar una literatura representativa de lo peruano? En verdad, no veo ni siquiera con claridad las líneas para hallar una literatura que represente a esta ciudad compleja llamada Lima. Las recientes discusiones (peleas sería el término más honesto) entre escritores regionalistas y cosmopolitas han dejado en claro que falta mucho camino que recorrer para pensar en la novela que represente al menos a esta ciudad. Es decir, que en todas partes se cuecen habas, o, en todo caso, eso de pedirle a la ficción compromisos diferentes a su propia naturaleza creativa es más que irrelevante, más bien, peligroso.

Fogel cierra su comentario con algo que puede calzar en nuestra realidad: Elegir una obra de ficción para decir aquí tenemos a Europa es negar lo obvio, lo que sabemos desde muchísimos siglos. Europa es un continente que se dedica a llenar los libros de Historia.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Recuentos 2008: Literatura

Cada año que termina es clásico que leamos sobre lo más destacado en distintos ámbitos de las Letras y el Arte. Este domingo, la sección Luces de El Comercio nos presetó diversos balances por especialista que nos da una síntesis de coincidencias y también, como es obvio, una alerta por todo aquello que nos perdimos y que entrará en la lista, interminable, de mis deudas literarias. El reconocido crítico Ricardo González Vigil nos presenta el panorama literario de 2008.

El suceso literario del año, de repercusión inusitada en la prensa y en la blogósfera, fue una obra inclasificable, poética y narrativa simultáneamente: "Bombardero" de César Gutiérrez. Rechazado por numerosos sellos editoriales, el libro tuvo que ser financiado por el propio autor, bajo el sello Tomahawk; dada su repercusión inmediata, la editorial Norma, con magníficos reflejos, convenció a Gutiérrez para sacarlo en tres tomos, lanzando el primero de ellos este año. Estamos ante un gran mural de la humanidad post-Hiroshima y, sobre todo, post-11 de setiembre.

HOMENAJES
Mario Vargas Llosa fue homenajeado como nunca en nuestro país mediante actividades organizadas por la Universidad Católica: exposición "MVLL: la libertad y la vida", fuente del hermoso libro homónimo editado por la Pucp y Planeta; presidente del jurado del Encuentro El Cine y doctorado honoris causa. Además, MVLL visitó la Feria Internacional del Libro limeña, con motivo de la presentación de "Las guerras de este mundo: Sociedad, poder y ficción en la obra de MVLL" (U. Católica y Planeta). Este año vargasllosiano también contó con el estreno teatral de "Al pie del Támesis" (Alfaguara) y la publicación de su ensayo "El viaje a la ficción: El mundo de Juan Carlos Onetti" (Alfaguara).

Mención aparte reclama la resonancia de Manuel Scorza a un cuarto de siglo de su trágico final. Una editorial argentina anunció que publicará todas sus obras; aunque ha suscitado litigio, consignemos que la U. Alas Peruanas lanzó la Biblioteca Manuel Scorza (y ahí un tomo con material disperso o novedoso: "Homenaje a la palabra").

En contraste, apenas se conmemoró el centenario de Martín Adán, uno de nuestros poetas principales. Más repercusión generaron los 70 años de la muerte de Vallejo (simposio en Nueva York, homenaje en la Feria de Libro de México DF, número especial de la revista "Martín", etc.) y los 80 de la aparición de los "7 ensayos" de José Carlos Mariátegui. Y, cerrando el año, fue apoteósica la celebración de los 90 años de existencia del eminente filósofo y humanista Francisco Miró Quesada Cantuarias (condecorado con la Orden del Sol del Perú en grado de Gran Cruz, por el Presidente de la República); sumándose al homenaje a su Director General, "El Comercio" entregó una antología de sus escritos, preparada por Héctor López Martínez.

OBRAS COMPLETAS
Una figura central de la Generación del 50, el poeta, narrador y crítico Washington Delgado: "Obras completas" (U. de Lima), 4 tomos a cargo de Jorge Eslava. Se dio inicio a las "Obras esenciales" de Francisco Miró Quesada Cantuarias (U. Ricardo Palma), nuestro mayor filósofo. Y la U. Inca Garcilaso de la Vega continuó con el proyecto de entregar todas las obras del cronista que le da nombre, brindando esta vez la "Segunda Parte de los Comentarios Reales".

Tres de los libros más significativos y admirables de poesía en el 2008: "Los versos juntos, 1946-2008 / Poesía completa" (Sevilla, Sibila, Fundación BBVA) de Carlos Germán Belli, nuestro poeta vivo más importante, prologado por M. Vargas Llosa; "Poesía completa" (Madrid, Visor) de Rodolfo Hinostroza, voz protagónica de la Generación del 60; y "Poesía completa" (Pre-Textos y El Virrey) del poeta de la Generación del 70 José Watanabe.

NOVELA
Subrayemos la maestría de "La montaña roja" (San Marcos) de Luis Enrique Tord y un logro mayor en la ciencia-ficción con sátira socio-política, "999 palabras para el planeta Tierra" (HuaitaPuquio) de Enrique Congrains Martin. Cerca de ellas, un elenco descollante: "Diario de Santa María" (Alfaguara) del gran Edgardo Rivera Martínez, "La noche humana" (Copé) de Carlos Calderón Fajardo y "Como los verdaderos héroes" (Copé) de Percy Galindo, Premio Copé Internacional de Novela. Agreguemos los aciertos de "Hasta que me orinen los perros" (Planeta) de Fernando Ampuero, "La vida no es una tómbola" (U. San Marcos) de Siu Kam Wen, "El Jardín de los encantos" (Cultura Peruana) de Dimas Arrieta, "Machipharo" (U. Inca Garcilaso) de José Antonio Bravo y "Dos veces por semana" (Alfaguara) de Giovanna Pollarolo. La falta de espacio nos obliga a registrar escuetamente las obras publicadas por Abelardo Sánchez León, Teresa Ruiz Rosas, Iván Thays, Sergio Galarza, Jaime Bayly, Roberto Reátegui, Ernesto Ferrini y Francisco Ángeles.

En el rubro Novela Corta, sobresale una contribución mayúscula: "La iluminación de Katzuo Nakamatsu" (San Marcos) de Augusto Higa Oshiro. Cinco libros memorables: "El guachimán y otras historias" (Alfaguara) de Luis Nieto Degregori, "La tradición secreta de Ricardo Palma" (Peisa) de Luis Freire Sarria, "Huérfano de mujer" (Alfaguara) de Carlos Eduardo Zavaleta, "Diario del asombro" (Hanchaco) de Elvira Roca Rey y "Entre el cielo y el suelo" (Banco Central de Reserva y Alfaguara) de Lorenzo Helguero. Anotemos, además, los nombres de Jesús Egúsquiza y Mariano Vargas.

CUENTO
Todo un clásico contemporáneo: "Cuentos del Ande y la neblina" (Punto de Lectura-Santillana) de Edgardo Rivera Martínez. Lo acompañan cuatro volúmenes de gran consistencia artística: "La horda primitiva" (Peisa) de Pilar Dughi, "Las tentaciones de don Antonio" (San Marcos) de Jorge Díaz Herrera, "Los espectros nacionales" (San Marcos) de José Güich Rodríguez y "Fiesta de promoción" (Estruendomudo), el debut narrativo del excelente poeta Lorenzo Helguero.

Otras colecciones a considerar: "Zorro, zorrito y otras narraciones cosmogónicas" (San Marcos) de José Luis Ayala, "Cruce de caminos" (Huánuco, El Albatros) de Samuel Cárdich, "Maldita sea" (Planeta) de Julie de Trazegnies, "5:37" (Madrid, Algaida) de José Luis Torres Vitolas, "Toque de queda" (Planeta) de Raúl Tola, "Crónica de amores furtivos" (San Marcos) de Sandro Bossio Suárez y "Herencia de familia" (Mesa Redonda) de Patricia Miró Quesada.

En el rubro antologías: "Matadoras: Nuevas narradoras peruanas" (Estruendomudo); "El autómata y otros relatos" (U. Católica) de Xavier Abril, selección de Jorge Valenzuela; "17 fantásticos cuentos peruanos" (Casatomada) de Gabriel Rimachi Sialer y Carlos M. Sotomayor; y la nueva edición, muy ampliada, de "La estirpe del ensueño: Narrativa peruana de orientación fantástica" (El Lamparero Alucinado) de Gonzalo Portals Zubiate.

POESIA
Ponderemos la excelencia de una amplia muestra de Oswaldo Chanove: "Las palabras no pueden expresar lo que yo experimenté entonces" (Álbum del Universo Bakterial). También agruparon sus textos Livio Gómez: "Alrededores" y Santiago Aguilar: "Tempestad de la nada". De otro lado, resaltemos "Estación reunida" y "Viajes imaginarios" de Javier Heraud, ediciones anotadas por Edgar O'Hara (Mesa Redonda).

Uno de los sucesos del año fue la segunda edición, ampliada, con prólogo y cartas de Roberto Bolaño, del magistral "Ave Soul" (Doble Príncipe) de Jorge Pimentel, de Hora Zero.

Poemarios notables: "Viviendo el tiempo" (Carpe Diem) de Yolanda Westphalen, "El Zoo a través del cristal" (Premio Copé de Oro) de Rocío Castro Morgado, "El hilo negro" (Borrador) de Carlos López Degregori y "Les Motiv" (Calcomanía) de Melissa Ghezzi.

Añadamos "Dante y Virgilio iban oscuros en la profunda noche" (U. San Martín) de Marco Martos, "Cantos de amor a la tierra" (San Marcos) de Krufú Orifús, "Labrada" (Hipocampo y Asalto al Cielo) de Róger Santiváñez, "Puerta de exilio" (Hipocampo) de Samuel Cárdich y "Los desmoronamientos sinfónicos" (Hipocampo) así como "Himnos" (Apolo Land) de Miguel Ildefonso. Limitémonos a consignar la calidad mostrada por Rafael Espinoza, Alida Castañeda Guerra, Bethoven Medina, Micaela Chirif, Segundo Cancino, Carlos Orellana, Cecilia Molina, Percy Ramírez, Julio del Valle, Rubén Quiroz, Lena Retamoso, Alessandra Tenorio y Alex Morillo.

INFANTIL
Aquí recomendemos lo editado por Rosa Cerna (Santillana), Isabel Córdova Rosas (SM), Jorge Díaz Herrera (San Marcos) y Jorge Eslava (Santillama), este último obsequió, también, una guía crítica: "Libro del capitán" (Taurus).

OTROS GENEROS
CREACION BREVISIMA: "Ars Brevis" (Mesa Redonda) de José Donayre H.

BIOGRAFIAS: tomo IV de "Grau" (Congreso) de Guillermo Thorndike y "Ultraligera memoria / Lecciones de vuelo de Gastón Garreaud" (Estuendomudo) de Enrique Planas.

PERIODISMO: la edición ampliada de "Cambio de palabras" (Iquitos, Tierra Nueva) de César Hildebrandt, el tomo 2 de "Rajes del oficio" (Planeta) de Pedro Salinas, "Animales literarios" (Aguilar) de Alonso Rabí, "Charlas con Soledad" (Pilpinta) de Jorge Salazar, "Sábados en familia" (San Marcos) de Guillermo Giacosa, "Traducciones peruanas" (Norma) de Gustavo Rodríguez, "Sexografías" (Planeta) de Gabriela Wiener y "Estúpidos, rufianes e iluminados" (San Marcos) de Carlos Bejarano.

LOS DESTACADOS
Premio: Primera convocatoria al Premio Internacional de Novela que organiza el diario "El Comercio".
Exposición: Mario Vargas Llosa: la libertad y la vida (U. Católica).
Edición esperada: Por primera vez, la "Poesía completa" (Sevilla, Sibila-BBVA) de Carlos Germán Belli.
Fusión Novela-Poema: "Bombardero" de César Gutiérrez.
Revelación poética: Melissa Ghezzi.
Revelación narrativa: Lorenzo Helguero.

Fuente: elcomercio.com.pe

sábado, 27 de diciembre de 2008

Nunca pasa nada

Ahora que la crisis económica sacude, como se sacude un abrigo empolvado en el armario, a casi todo el orbe y los amigos que al otro lado del charco nos envían correos y saludos navideños en cuyas líneas se desprende que las cosas ya no están, si alguna vez lo estuvieron, tan bien como lo desean, leo la entrevista a José Ovejero y compruebo que un tema que está tomando vigencia desde hace unos años es la inmigración. Especulo que no solo porque ha transformado las costumbres de las dos sociedades que están en contacto; no solo porque es un proceso inverso que siglos atrás viveron los europeos, basta recordar que eran los europeos quienes al no tener nada, agricultura en crisis y economía en crisis, se hicieron a la mar; no solo porque esa "primera migración" hizo que el viejo continente pudiera sobrevivir a la hambruna y consolidarse gracias a las riquezas americanas, y ahora las remesas sean apenas una suerte de mínima compensación que hace que países como el nuestro vean una cierta prosperidad en ciertos sectores de nuestra sociedad; no solo por estas razones el tema de la migración está vigente, sino principalmente porque recién los escritores están procesando los efectos que este proceso está causando en las relaciones interculturales. Me imagino, así como sucedió con el terrorismo en el Perú con novelas como La hora azul, Abril rojo y la novela de Thays, a la inmigración se le dedicara no pocas novelas. El escritor Eduardo Gonzales Viaña en su novela El corrido de Dante fue uno de los primeros en abrir el camino.

Empezó a publicar cuando la democracia se instaló en España. Luego, por trabajo, vivió 25 años en Alemania y en Bélgica. Hoy, la literatura lo ha llevado a reencontrarse con su país. José Ovejero vino a Lima a presentar Nunca pasa nada (Alfaguara), una novela que habla de la intimidad de una pareja y de la vida dura de los inmigrantes en España.

El título de la novela es toda una ironía, porque pasan muchas cosas. Sé que le gusta el equilibrio entre la reflexión y la acción.
Así es. Yo no creo en la novela pedagógica ni ideológica. Hoy, la novela ha perdido esa función… y con razón. Debo decir que, como soy historiador, me resulta muy difícil mirar al individuo sin mirar a la sociedad. Si bien es cierto que buena parte de la novela podría llamarse psicológica, esto sucede dentro de un trasfondo social, en un contexto que supera a sus protagonistas.

Para un lector latinoamericano puede resultar atractivo que uno de los protagonistas sea una migrante ecuatoriana. ¿Por qué escribe sobre la inmigración?
Debo decir que, hasta hace poco, España no me interesaba demasiado como escritor (ríe). Hace 25 años vivo fuera y nada tenía que ver con su realidad. Últimamente, no sé por qué, me atrae literariamente. La figura del inmigrante como personaje literario me gusta por su fragilidad. Una persona que llega forzada a un país que no es el suyo –buscando una vida mejor–, con unas reglas sociales que desconoce, es literariamente interesante. Además, dentro de mi preocupación por lo social, en Europa la inmigración es el fenómeno más importante de los últimos 20 años, pues ha transformado su sociedad y su economía, su política y su cultura.

Como todo escritor caníbal, sus personajes están inspirados en sus propios amigos y en los lugares que frecuenta.
Yo necesito visualizar mucho lo que estoy escribiendo. Entonces, me resulta más fácil escribir si no me invento, por ejemplo, la casa donde vivirán los protagonistas. También visito la ciudad donde se va a desarrollar la novela, recorro sus calles, converso con su gente, elijo una casa, a sus habitantes y, así, ya sé qué verán cuando se levantan, cómo es el camino del autobús hacia su casa, etcétera. Esto me ayuda a dar veracidad a lo que estoy contando.

Ha vivido mucho tiempo en Alemania y en Bélgica. ¿Se siente parte de la tradición literaria española?
En cierta medida sí, porque mis estudios los hice en España. En el colegio leí El Quijote, La celestina, Quevedo. Sin embargo, como lector inicial, me he formado con la literatura latinoamericana. Juan Rulfo, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa fueron los autores que yo leí en mi adolescencia. Hoy día me siento más cercano a algunos escritores anglosajones –como Don De Lillo, Roth– que a los españoles. Toda generación intenta distanciarse, cuando es de su propio país, de la anterior. Es que estos escritores son nuestros competidores, los padres a los que hay que matar para hacerse adulto. Darles demasiada importancia es como quitársela uno. Por eso, uno busca modelos más lejanos en los que reflejarse. Además, las generaciones literarias no se han definido a sí mismas, las define una mirada de fuera. A mi generación la llaman ‘La de la democracia’, y nosotros decíamos que esto no era cierto, que cada uno trabajaba en su casa, siguiendo sus propios instintos, sus propios demonios y necesidades. Una vez dije en broma que pertenecía a la generación que se ufanaba de no pertenecer a ninguna generación… y esto era lo que nos unía (risas).

Es probable que ahora vivamos un proceso inverso: nosotros leemos con interés a Marías, Marsé, Vila-Matas… Y, claro, también a los anglosajones. ¿Qué los hace tan atractivos?
Nos llegan más y mejor. Hoy se traduce más del inglés que del alemán o del francés. Además, nuestros hábitos cinematográficos, que son anglosajones, nos acercan a ciertas maneras de contar. Hoy, uno aprende a narrar viendo cine.

Fuente: Perú.21