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miércoles, 1 de abril de 2009

Mario Vargas Llosa y el Museo de la Memoria

Es un acierto que un intelectual, y no sólo un escritor como afirman algunos políticos peyorativamente, de la talla de Mario Vargas Llosa dirija la implementación del Museo de la Memoria tan necesario después de tantos años de guerra y olvido. No solo porque es uno de los peruanos más ilustres, lo cual podrá facilitar el canalizar donaciones de cualquier índole, sino también porque pertenece a una generación que tuvo en sus manos y ante sus ojos una violencia en un inicio poco comprendida por las élites políticas e intelectuales. Esta responsabilidad les devuelve la oportunidad de hacer; enfatizo, la oportunidad de hacer, y ya no sólo la de hablar o teorizar o criticar o apoyar o callar, que durante los años 80 y 90 fue tan practicado. Este hacer que empezó con el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, liderada por el exrector de la Católica, Salomón Lerner. A los responsables de esta tarea, nuestro apoyo incondicional, y nuestro deseo que el museo sea el reflejo de todos los peruanos que sufrieron esta guerra. Ya sin pre-juicios o generalizaciones nefastas. Que los militares y lá Policía tengan la oportunidad de mostrar a sus hérores, que también son los nuestros y que deberán ser honrados como tales; que los deudos tengan un espacio para su verdad; y que los que perpetraron esta tragedia sepan que esto nunca más se tolerará en el Perú porque los peruanos aprendimos que ese no era el camino. Eso espero.

El Gobierno decidió poner punto final a la controversia en torno a la construcción de un Museo de la Memoria que conmemore a las víctimas de la guerra interna entre los años 1980-2000 y finalmente aceptó la donación de 2 millones de dólares de Alemania destinado a ese proyecto.

Para ello, el Ejecutivo dispuso la creación de una Comisión de Alto Nivel que se abocará a diseñar, organizar, implementar y gestionar el proyecto, la cual estará presidida por el escritor Mario Vargas Llosa.

Como se recuerda el laureado novelista es uno de los más férreos defensores de la obra y crítico del rechazo a la donación y los argumentos esgrimidos por algunas autoridades como el ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz, con quien tuvo un intercambio mediático de argumentos.

Entre las figuras que acompañarán en esta labor al literato se encuentran el ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), Salomón Lerner Febres, monseñor Luis Bambarén, el pintor Fernando de Szyszlo, el constitucionalista y ex miembro de la CVR Enrique Bernales y el antropólogo Juan Ossio Acuña.

Según detalla la resolución todos ellos laborarán ad honorem, es decir, no recibirán remuneración por este proyecto.

Entre las funciones de la comisión está coodinar con las entidades competentes y el Gobierno Federal de Alemania las acciones necesarias para implementar y operar el referido museo. Además deberán "velar porque el museo represente con objetividad y espíritu amplio la tragedia que vivió el Perú a raíz de las acciones subversivas de Sendero Luminoso y el MRTA".

El principal objetivo será entonces "mostrar las consecuencias que resultan del fanatismo ideológico, la trasgresión de la ley y la violación de los derechos humanos".

Fuente: RPP

domingo, 15 de marzo de 2009

Sobre el Museo de la Memoria

Aunque ha pasado ya una semana de la publicación de esta argumentación vargasllosiana, creo que es importante leerla y no solo haber escuchado que nuestro mayor escritor ha generado una polémica con el ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz, en donde una vez más un político no hace más que desprestigiar con ignorancia y argumentos débiles, por no decir de una ficción fronteriza, una necesidad nacional.

El Perú no necesita museos

Por Mario Vargas Llosa (El Comercio)

El autor de esta teoría —que el Perú no necesita museos mientras sea pobre y con carencias sociales— es el señor Ántero Flores-Aráoz, ministro de Defensa del Gobierno Peruano. No se trata de un gorila lleno de entorchados y sesos de aserrín sino de un abogado que, como profesional y político, ha hecho una distinguida carrera en el Partido Popular Cristiano del que se separó hace algún tiempo para representar al Perú como embajador ante laOEA (Organización de Estados Americanos). ¿Qué puede inducir a un hombre que no es tonto a decir tonterías? Dos cosas, profundamente arraigadas en la clase política peruana y latinoamericana: la intolerancia y la incultura.

Para situar el úcase del ministro en su debido contexto hay que recordar que, entre 1980 y 2000, el Perú padeció una guerra revolucionaria desatada por Sendero Luminoso cuyo salvajismo terrorista provocó una respuesta militar de una desmesura también vertiginosa. Cerca de 70 mil peruanos, la inmensa mayoría de los cuales eran humildes campesinos de los Andes y habitantes de los pueblos más pobres y marginales del país, murieron en ese cataclismo.

Al terminar la dictadura de Alberto Fujimori (a punto de ser condenado en estos días por los crímenes contra los derechos humanos perpetrados durante su régimen), el gobierno democrático nombró una Comisión de la Verdad y la Reconciliación para investigar la magnitud de esta tragedia social. Presidida por un respetado intelectual y filósofo, el doctor Salomón Lerner, ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la comisión elaboró un documentado estudio de esos años sangrientos y un cuidadoso análisis de las causas, consecuencias y el saldo en vidas humanas, destrucción de bienes públicos y privados, torturas, secuestros, desaparición de personas y de aldeas de la violencia de esos años. Un vasto sector de opinión pública reconoció el valioso trabajo de la comisión, pero, como era de esperar, sus conclusiones fueron criticadas y rechazadas por círculos militares y por las pandillas sobrevivientes del fujimorismo que, de este modo, se curaban en salud de su complicidad con un régimen autoritario que, además de cleptómano y corrompido hasta los tuétanos, detenta un pavoroso prontuario de asesinatos, torturas y desapariciones perpetrados con el pretexto de la lucha antisubversiva.

La comisión organizó, con los materiales de su investigación, una de las más conmovedoras exposiciones que se hayan visto jamás en el Perú y que todavía se puede visitar, aunque en formato algo reducido, en el Museo de la Nación, en Lima. Llamada “Yuyanapaq” (Para recordar), muestra, en fotos, películas, cuadros sinópticos y testimonios diversos la ferocidad demencial con que los terroristas de Sendero Luminoso y del MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru), y, también, comandos de las Fuerzas Especiales y grupos de aniquilamiento —como el tristemente célebre grupo Colina— sembraron el horror segando decenas de millares de vidas humanas inocentes y la impotencia y desesperación de los sectores más humildes y desamparados del país ante ese vendaval que se abatió sobre ellos desencadenado por el fanatismo ideológico y el desprecio generalizado de la moral y de la ley.

Cuando la primera ministra alemana, Angela Merkel, vino en visita oficial al Perú ofreció que su gobierno ayudaría a financiar un museo de la memoria, que, siguiendo las pautas sentadas por “Yuyanapaq”, sería, a la vez, un documento genuino, didáctico y aleccionador sobre los estragos materiales y morales que padeció el Perú en los años del terror y un llamado a la reconciliación, a la paz y a la convivencia democrática. Por razones obvias, Alemania es sensible a estos temas y no es extraño que un país que ha hecho un admirable esfuerzo para enfrentarse a un pasado atroz con sentido autocrítico y ha conseguido superarlo y es por eso, ahora, una sociedad sólidamente democrática, haya querido apoyar la iniciativa de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

Para continuar leyendo el discurso, hacer clic aquí.


sábado, 14 de febrero de 2009

Tirante el Blanco

Estuve ayer buscando unas películas en ese oasis del cine, en todo su sentido, que es Polvos Azules. Lo que me llamó la atención fue ver que entre esos miles de DVD se encontraba la versión en cine de unos de los libros que Vargas Llosa más ha elogiado a lo largo de su carrera literaria: Tirant el Blanco o como se escribiría en su valenciano original Tirant Lo Blanc. Les dejo el dato para los que suelen comprobar que la literatura y el cine siempre es una constante imposibilidad.


Tirant lo Blanc tiende un puente entre la Edad Media y el Renacimiento, pues en sus páginas la tradición caballeresca de la novela de aventuras, con su desmesura anecdótica y lo rudimentario de la construcción, se refina y enriquece con sutilezas formales, humor e ironías que anuncian ya la gran literatura narrativa del Siglo de Oro, y muy especialmente a Cervantes, lector aprovechado de Joanot Martorell, a quien homenajeó en el Quijote salvando a su novela de la quema inquisitorial y llamándola "el mejor libro del mundo".

Aunque nacida dentro de la novela de caballerías, Tirant lo Blanc va mucho más lejos que sus congéneres pues el espíritu que la anima, su amplitud de miras y la riqueza de su factura artística le confieren un semblante de modernidad del que carecen las otras, incluso las mejores, como el Amadís de Gaula o Tristán de Leonís. Por eso, la gran novela valenciana, que durante muchos siglos estuvo, por prejuicios absurdos y una política represora contra la lengua en que fue escrita, injustamente arrinconada en bibliotecas y academias, lejos del gran público, ha hecho su reingreso en la vida literaria contemporánea por todo lo alto, conquistando en los últimos treinta años, en su lengua original y en viejas o nuevas traducciones -al castellano, el alemán, el italiano y el francés, entre ellas- no sólo el interés de la crítica universitaria, también el de esos lectores comunes y corrientes que son los que mantienen a los libros vivos, lozanos y cambiantes o, con su indiferencia, los convierten en piezas de museo. (Para seguir leyendo hacer clic aquí)

Para leer el texto en su idoma original hagan clic en http://www.tinet.org/bdt/tirant/


martes, 13 de enero de 2009

La envidia subjetiva

La envidia, pecado capital, se define en el ser humano como el simple hecho de querer con ciertos tintes negativos lo que otro posee. La envidia ha sido un motor frecuente en la historia de la literatura. Recuerdo como en algunas clases de literatura, en esas veces que me aventuraba a contar sobre lo que había leído sin mayor rigurosidad que el amor por la literatura, les decía a mis alumnos que los celos en la obra Otelo de Shakespeare no se debía entender como solo la pasión amorosa que siente el moro de Venecia, es cierto, la envidia cuando de amor se habla se convierte en celos. ¿Habrá alguna diferencia? Celo se define como el recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro. En cambio, envidia, es el deseo de algo que no se posee. Entonces, ambos poseen algo en común: desear aquello que no se tiene. Otelo monta en cólera, cegado porque otro poseía lo que era suyo. Hyago envidiaba lo que tenía Otelo. Entonces, les explicaba cómo este sentimientro movilizaba la obra. El escritor Jean-Francois Fogel advierte en el estupendo libro El viaje a la ficción de Vargas Llosa los hilos de la envidia que en nuestro escritor se transformaron en tributo.


El ensayo de Mario Vargas Llosa sobre Juan Carlos Onetti (El viaje a la ficción, Alfaguara) pertenece a un género específico: escritores que escriben sobre escritores. Son textos que dicen tanto sobre el autor como sobre su tema. Más allá de la expresión de una admiración hay envidia o desconcierto:¿Cómo puede ser una obra tan potente? En el caso de Vargas Llosa frente a Onetti, veo:

 
1. El celo de la crueldad. Me explico: Onetti es un autor que insulta y ridiculiza a sus personajes. Vargas Llosa no sabe o no se atreve a hacerlo. En el momento de escribir su ensayo, descubre que no tiene aquella violencia.
 
2. La pasión para Faulkner, compartida por ambos autores. Las páginas sobre la influencia de Faulkner son excelentes. Pero no se trata de la influencia de Faulkner sobre Onetti. Se trata de lo que Vargas Llosa sabe de Faulkner. Vale la pena escucharle.
 
3. El celo para la creación de la ciudad imaginaria de Santa María. No existe un lugar parecido en la obra de Vargas Llosa. Y con gran honestidad, el escritor peruano compone lo que es para mí la frase clave de su texto: "Santa María es una realidad literaria, ficticia, artificial: una antirrealidad" (página 95). ¿Cuántos autores pueden como Onetti, dentro de una misma novela, ubicar un mismo personaje a veces en la realidad y a veces en la ficción? Muy pocos, Vargas Llosa no figura entre ellos pero explica el proceso en la obra de Onetti con una transparencia genial.
 
4. El desconcierto frente al estilo de Onetti: "inusitado, infrecuente, intricado, a veces hasta la tiniebla, a menudo neblinoso y vago" (página 115). Para decirlo de manera rápida: la casa de Onetti es un caos; la casa de Vargas Llosa es la casa de un señor donde cada cosa está en su lugar. Cuando escribe, Onetti no se comporta bien, con el lenguaje y con sus personajes, tiene un "estilo crapuloso" según Vargas Llosa: me encanta esta manera de decirlo.

El libro de Vargas Llosa me parece de una lectura imprescindible por los amantes de la literatura. Pero aún más por los que se interesan en América latina, pues Mario Vargas Llosa proclama en una especie de mensaje político obvio (y no solo una vez sino dos veces) la victoria de la ficción sobre la realidad en la política del continente. Después de reconocer a los personajes de Onetti el derecho a la desesperanza, a la frustración y, al final, el derecho a fugarse a lo imaginario, denuncia este mismo comportamiento en los habitantes del continente que optan "por lo irreal" en su vida real, creyendo en revoluciones y lideres locos. La victoria de la ficción sobre la realidad se puede aguantar en una novela pero es insoportable, para el novelista peruano, en la vida diaria. En otras palabras: el mundo real no puedo copiar al arte sin provocar una catástrofe. "La mejor definición del subdesarrollo tal vez sea, escribe Vargas Llosa: la elección de la irrealidad, el rechazo del pragmatismo en nombre de la utopía, negarse a aceptar la evidencia, perseverar en el error en nombre de sueños que rechazan el principio de realidad" (página 231).


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Onetti según Vargas Llosa

El laureado escritor peruano presentó hoy en Madrid su nuevo libro: El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti. Es un ensayo que analiza la obra del novelista uruguayo desde el punto de vista de su brillante imaginación (Peru21).

Un universo irreal como respuesta a la frustración. Para Mario Vargas Llosa, la ficción que asoma en la literatura de Juan Carlos Onetti le convierte en el primer autor moderno de la lengua española.El laureado escritor peruano presentó hoy en Madrid su nuevo libro: El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti. La novela, editada por Alfaguara, es un ensayo que analiza la obra del novelista uruguayo desde el punto de vista de su brillante imaginación.“En Onetti se repite la dialéctica entre un mundo real y un mundo imaginario que se usa como refugio para quienes en este mundo sienten que la vida se ha vuelto invivible y que para no caer en el suicidio se fugan a lo imaginario”, dijo Vargas Llosa.El autor, de 72 años, explicó que siempre sintió una gran fascinación por el universo fantástico de Onetti y que en el 2006 impartió un curso en la universidad norteamericana de Georgetown sobre el uruguayo, el cual le permitió releer de forma sistemática su obra completa y decidirse a sacar a la luz este ensayo con las notas de aquellas clases. “He gozado escribiendo este libro, tratando de entender a un gran escritor”, reconoció.En su opinión, Onetti (1909-1994) es un autor poco leído y valorado cuya figura e influencia son capitales en la literatura latinoamericana y dijo que este introdujo un lenguaje moderno, no solo por el contenido sino por su cuidada técnica narrativa, fruto de la influencia que en él ejercieron William Faulkner o James Joyce.“Cuando en 1939 (Onetti) publica su primera novela, ‘El Pozo’, rompe con una la literatura en Latinoamérica, y también en España, que era regionalista, costumbrista y que cultivaba un lenguaje muy postizo”, señaló.A lo largo de su nuevo libro, dijo Vargas Llosa, intenta defender dos tesis fundamentales, aunque no las únicas, que se repiten en la obra de Onetti: la ficción y la frustración.

martes, 5 de agosto de 2008

Los orígenes de Conversación en La Catedral



Desde la página de agenciaperu.com, comparto esta importante entrevista que el periodista Luis Felipe Gamarra le hiciese a nuestra más laureado escritor hace dos años acerca de la génesis de su gran novela Conversación en La Catedral. Para aquellos que admiramos la prosa del escritor arequipeño nos resultará revelador estos datos.

Inclusive, podríamos volver a leer la historia de Santiago Zavala, acaso tratar de responder (¿se podrá dar una respuesta satisfactoria algún día?) la célebre pregunta: ¿en qué momento se jodió el Perú? A propósito dos datos más. Uno. En la fotografía que acompaña este post, se puede apreciar una infografía del diario El Comercio cuyo suplemento El Dominical dedicó a los principales detalles de la novela. Una visita a su archivo electrónico recomiendo para los fanáticos o curiosos lectores (de lo contrario hagan clic a este link). Dos. Acerca de la pregunta, podrían consultar el artículo "La mirada de Zavalita hoy: ¿en qué momento se jodió el Perú?", de la incansable Yolanda Westphalen que se incluye en el libro "Estudios Culturales. Discursos, poderes, pulsiones". Cabe mencionar que el libro fue publicado por la Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú en el 2001. Uno de los puntos centrales del artículo está en la evaluación del tiempo verbal del verbo "joder". Esto es vital puesto que en la primera interrogación que se formula Santiago Zavala es "en qué momeno se había jodido el Perú" y no "en qué momento se jodió" como todos lo repetimos. Este detalle pues connota muchas significados: el pluscuamperfecto indica una acción en el pasado de otra acción también en pasado, lo cual establece que cuando empieza la novela el Perú ya estaba jodido, entonces en cuál se había jodido.