Mostrando las entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de marzo de 2009

Gran Torino, lo último de Clint Eastwood

La próxima semana se nos viene esta película que tal vez sea la última en que Eastwood actúe. Sin embargo, aun podremos apreciar el talento único para contar historias del muchas veces ganador del Oscar (Million Dolar Baby, por ejemplo). Para los que no desean esperar les doy el dato que hoy domingo estará en preestreno en muchos cines limeños.  

(Por Miguel Moreno) Confluyen en esta cinta muchos factores bien conjugados: Un Eastwood con un papel que le sienta como un guante, una historia simple, pero, una vez más, efectista (y ni falta que le hace más) y la vasta experiencia en dirección que rebosa oficio, mucho oficio. 

Cabe destacar que como siempre, las historias de este director siempre te dejan pensando en los títulos de crédito, te remueven y tienen significado importante, y esta es una más. Se la podría calificar de obra menor (que para nada lo es bajo mi punto de vista) porque siempre se tienen grandes expectativas de Eastwood como director, como he leído en otras críticas, pero mi aportación es diferente. La cinta queda compensada en otros aspectos si el guión no es todo lo rotundo que cabe esperar. Y Clint sabe compensar, sabe dirigir, sabe contar, sabe emocionar, sabe crear. ¿Gran Torino cae en tópicos? ? Y qué si lo hace tan brillantemente, sabiendo como sabe Clint que esos tópicos encajan tan bien? No todos los que manejan una cámara manejan eso.

Excelentemente retratado ese choque frontal entre culturas, ese Walt que se va abriendo poco a poco cuando estaba cerrado a candado, esa mirada que solo él sabe poner, esos remordimientos que sabe se llevará a la tumba por recuerdos del pasado, esa no aceptación de que el mundo ha cambiado y uno no quiere cambiar con él aunque al final esté obligado en cierta manera, y ese humor tan característico (atención al amigo peluquero) que viene tan bien además. Y ese Gran Torino, esa máquina perfecta y atesorada que es el nexo de unión entre dos mundos distintos, dos culturas tan diferentes. Todo esto empaquetado siempre, por la mano maestra. 

Con algunas escenas memorables (ese apuntar con la mano no lo hace cualquiera) y una interpretación soberbia por su parte, se aprecia todavía más esa guinda en los créditos finales donde este señor se atreve a cantar la excelente canción que escuchamos, con esa voz inconfundible, y ese sosiego que es saberse uno de los grandes.

Beto Ortiz sobre Magaly Solier

Quizás unas de las mejores reseñas que he leído sobre La teta asustada ha sido la de Beto Ortiz. No por su alto conocimiento semiótico que ayude al lector a comprender los innumerables símbolos que la película de Claudio Llosa presenta, sino porque las palabras de Beto comulgan con las sensaciones que a muchos nos ha dejado la película. Esta mujer, Magaly Solier, huantina y nieta de una mujer asesinada por la guerra interna terrorista del Perú de los 80 y 90 tiene un dolor, pero también rabia. Ella al igual que Fausta tiene cuentas pendientes con la vida. 


Magaly Solier no es una actriz, es una tempestad. Una granizada fantástica, una lluvia no predicha, una tormenta de nieve en la puna. La noche que se precipitó sobre nuestro programa, nos movió el piso a todos con su extraña hermosura. Su dulcísima inocencia te desarma por completo. 

Su sola presencia es una luz boreal que te hace parpadear y su figurita etérea –que las cámaras adoran– la emparenta con las diminutas hadas que merodeaban por el laberinto del fauno. Pero la profundidad de su mirada evidencia el tipo de inteligencia fiera que no puede evitar cierta suave simpatía por el mal. Si consigues sostenerle la mirada notarás que uno de sus ojos tiene una manchita, una nubecilla oscura, un lunar aciago, como si una gota de sangre ajena le hubiera salpicado en medio de quién sabe qué violencias. Es este rasgo casi invisible el que salva a Fausta –su memorable personaje– de ser la típica sufridita achachau de las estampas indigenistas. Fausta tiene sangre en el ojo, tiene cuentas pendientes, tiene el llanto de siglos embalsado, tiene rabia. Y la rabia siempre salva.
* * *
Flotando en el aire acondicionado de mi oficina, escribiendo esto un sábado por la tarde, con el sol alardeando afuera y el canal casi vacío me siento Fausta sentadita en su cocina. Una doméstica inmóvil en su cocina impecable que, en realidad, ni siquiera es su cocina. Es la cocina de la dueña, ancha y ajena. No pues, no es esto con lo que ni ella ni nadie soñaría. Fausta está triste hoy, estuvo triste ayer, estará triste mañana. Corrección: Fausta no está triste, Fausta es triste. Por mucho que le regalen ropita nueva y me la vistan de bobos y festones. Cuando ya no es posible establecer su origen con precisión, la tristeza deja de ser un estado de ánimo y se convierte en una música de fondo, en un camino que se abre solito bajo tus pies, en un designio. O acaso en el mitológico castigo que mereces, en la sanción de un dios sabio que te hace mierda en nombre de lo mucho que te ama, un padre bueno al que –en el fondo– todo esto le duele mucho, pero mucho más que a ti.

Estando aún en su vientre, Fausta ha visto con horror cómo unos malditos violaban a su madre. Nosotros también. Y lo seguimos viendo, todos los días de la vida. ¿No es acaso esta tierra herida en que vivimos una gran madre a la que vemos ultrajada una y mil veces por los mismos violadores que se turnan el festín? ¿Les pareció muy sorprendente que nuestro excelentísimo primer mandatario se haya abstenido estratégicamente de salir en la foto condecorando a Claudia Llosa? Ya pues, no seamos caídos del palto, tampoco había que sorprenderse tanto.

“Aquí estoy apestando a tristeza” –reza en quechua uno de esos ¿cánticos, mantras, salmos, letanías? mediante los cuales se van desenvolviendo asombrosamente las infinitas, exquisitas telas de cebolla –o de fardo funerario– que componen esta historia lancinante. La imagen no podía haber sido más certera: la tristeza aísla, aleja, encierra, confina, aburre, fatiga, enferma, asfixia, aniquila. Llevarla a cuestas equivale a convertirse en el portador perpetuo de un hedor insoportable que los ahuyenta a todos y que, sin embargo, con el paso del tiempo, se va volviendo cada vez más imperceptible a nuestro olfato hasta que llega el momento en que creemos que la peste se ha esfumado por completo. Grueso error. Sucede simplemente que ya nada huele a nada. 

Para continuar leyendo la crónica, hacer clic aquí.

viernes, 6 de marzo de 2009

¿Se puede leer a Proust en un libro electrónico?


Leer los siete tomos de la monumental obra de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, es claro que no podría realizarse con placer en un libro electrónico. No solo por la extensión desmesurada de la historia que nos cuenta, una novela que sería un acierto que los políticos lean puesto que uno de sus grandes temas es la memoria y cómo esta es necesaria para darle aunque sea un sentido a la existencia. Dos datos. El primero para aquellos jóvenes lectores que busquen respuesta, es más que seguro que en esta novela las encontrarán, pueden empezar leyendo el siguiente libro para principiantes: Proust para principiantes. Una de las enseñanzas de la novela se puede observar en la estupenda película Little Miss Sunshine, ganadora del Oscar a mejor guión original. En ella, sabemos que siempre tenemos un oportunidad para reparar nuestros errores. 

Es difícil leer a Proust o a Hegel en libro electrónico

Su impresionante trayectoria avala a Antoine Compagnon (Bruselas, 1950), catedrático de Historia de la Literatura, como uno de los intelectuales que más ha estudiado la evolución del libro y de la lectura. En la actual encrucijada entre la cultura impresa y la revolución digital, Compagnon se muestra cauto y equidistante entre la nostalgia o el apocalipsis. "Es cierto que los jóvenes", comenta este erudito que imparte clases en universidades de París y de Nueva York, "están más acostumbrados a leer en una pantalla y está claro que las nuevas tecnologías resultan muy útiles a la hora de una búsqueda concreta o de una lectura fragmentada. Ahora bien, está por demostrar que sea más cómoda la pantalla que el papel impreso cuando se trata de un libro de gran volumen. En suma, es difícil una lectura prolongada de Proust o de Hegel en un libro electrónico. Conviene tener en cuenta que un libro impreso responde a una memoria espacial y a un paisaje. En realidad, un libro implica de algún modo un paisaje, un territorio a explorar. En ese sentido, una pantalla no permite una representación espacial del texto".

Profesor del Colegio de Francia y miembro del Alto Consejo para la Educación, Compagnon ha visitado esta semana Madrid para dar una conferencia en el Instituto Francés. Ponderado y afable, se resiste a los pronósticos fáciles a los que tan aficionados son algunos de sus colegas. "Lo cierto es que ignoro", explica, "si los libros electrónicos llegarán a adquirir más relevancia que los volúmenes en papel". Nada aficionado a caer en el pesimismo, según confiesa, Compagnon recuerda que la escasa afición de los jóvenes a la lectura supone uno de los más graves problemas de nuestra sociedad. "No obstante", matiza, "existe hoy una magnífica literatura infantil y juvenil, al tiempo que la extensión de la educación ha favorecido que mucha más gente que antes pueda leer Madame Bovary, por ejemplo. Nunca se ha leído tanto como hoy y eso no podemos perderlo de vista".

Compagnon desprende una actitud didáctica, fruto de muchos años de clases, y al hilo de sus reflexiones sobre la lectura afirma: "Leer requiere de largos momentos de soledad y el ritmo de la lectura no guarda ninguna relación con el ritmo de los medios audiovisuales, de los portátiles, de los móviles... Puede sonar a broma, pero el aburrimiento estimula la lectura y muchos recordamos aquellos largos veranos de nuestra adolescencia y juventud cuando leímos grandes novelas. Hoy parece que esté prohibido aburrirse".

Desde su doble perspectiva de profesor y de autor -ha publicado varios ensayos, entre ellos Los antimodernos (El Acantilado)-, Compagnon subraya que el futuro de los suplementos culturales y de los críticos está en el aire. "Está demostrado", apunta, "que las recomendaciones de la prensa hacia un libro no logran aumentar apenas sus ventas. Entretanto, Internet se ha convertido en el salón literario del siglo XXI donde la gente aconseja libros. Pero este sistema incluye fenómenos inquietantes, ya que en la Red existen posiciones dominantes y algunos jugadores disponen de mejores cartas".

miércoles, 4 de marzo de 2009

Gabriela Wiener y Emilio Bustamante vieron La teta asustada

Aunque recién este 12 de marzo se estrena en las salas limeñas la película ganadora del Oso de Oro, La teta asustada de Claudia Llosa y protagonizada por Magaly Solier, ya han salido algunas críticas importantes. Las considero importantes puesto que estos críticos, Gabriela Wiener y Emilio Bustamante, han visto la película en España. Este detalle aleja sus críticas de aquellas fundadas en prejuicio y el resentimiento que han invadido los blogs peruanos en estas últimas semanas. Si desean enterarse un poco sobre este debate de prejuicios y a veces ideas y argumentos atendibles pueden visitar el blog de Gustavo Faveron, Puente aéreo, en el cual se dedica más de una entrada a este tema. Desde un comentario de trabajos académicos sobre Madeinsusa hasta un folclórica antología de los principales prejuicios que con tolerancia Faveron permite en la sección de comentarios.


Para quitar el susto


La teta ha asustado a muchos. La teta impone. A algunos les asusta que la película toque a sus cholos sanos y sagrados, a otros les asusta que no esté ahí retratada la verdad sobre el drama de la violación de las mujeres durante las décadas de violencia en el Perú, hay a quienes les asusta que la directora peruana más exitosa del momento sea rubia, tenga ojos azules y sea sobrina de Vargas Llosa, hay muchos otros a los que realmente les asusta que pueda ser una buena película y hasta hay algunos a los que les asusta la posibilidad de que sea mala.


Yo fui a verla también un poco asustada, sobre todo después de leer las polémicas en los blogs peruanos que estaba llenos de opiniones de gente que no la había visto. Fui a verla con mi hermana que es la compañía perfecta para ir al cine y para ver La teta asustada, pese a que es antropóloga y pese a que trabajó para la Comisión de la Verdad. Y digo “pese” porque un curriculum así podría hacer presumir lo peor. Un científico social podría decir en cualquier momento: “esto no es así” o “esto no sucedió” y aguarme toda la diversión. Sin ir muy lejos, Madeinusa fue al paredón por algo parecido a su falta de compromiso con la realidad. ¿De qué no podrían acusar los adictos a la sociología barata a una cinta que trata el tema de las secuelas más íntimas del conflicto interno?


Pero mi hermana no es de ese tipo de gente. Así que las únicas voces que escuché fueron las (horribles) voces en mi cabeza: a mí no me van a dar gato por cuy en lo que a mundo andino se refiere, mi viejo escribía sobre agro, mi mamá hacía pagos a los apus, una vez chacché coca con un brujo en el lago Titicaca y fui al entierro de los ocho periodistas.


Pero Llosa se había colocado nuevamente en un lugar incómodo desde donde narrar y cuestionar lo narrado, y haciéndolo nos había colocado a todos los espectadores en ese mismo delicado lugar. Y que por eso mismo, y no solo por eso, me pareció que era la mejor película peruana que había visto nunca. Y la mejor película sobre el Perú que había visto, pero una película que es sobre el Perú tanto como las películas de Ripstein son sobre México o las de Berlanga sobre España. Es decir, una película. Llosa no intentaba hacer un tratado etnográfico, intentaba contarme una historia, con una mirada (porque la película tiene una mirada) que penetraba con sutileza y lucidez en nuestros asuntos más dolorosos.


Claudia Llosa trabaja con este material en bruto de historias vivas –como la anécdota de la supuesta enfermedad de “la teta asustada”, un extraño mal que aqueja a las hijas de las mujeres violadas durante la guerra, testimonio que ha sido recogido, según la directora, por la Comisión de la Verdad- con el mismo celo con que la protagonista de su primer largometraje, la niña Madeinusa, guardaba las baratijas femeninas que pertenecieron a su madre prófuga y con el mismo deslumbramiento con que abría la maleta y se ponía a jugar con ellas frente al espejo. Así Llosa se apropia de antiguos y modernos fragmentos de mitología local y universal, fragmentos de realidad y fantasía, de memoria personal, colectiva e histórica, todo lo que está en la maleta sensible de la autora, para reutilizarlos y reinterpretarlos poéticamente. Poco importa si esos ataúdes pintados con los colores de la U o de la Alianza que le ofrecen a Fausta para enterrar a su madre en realidad existen o si los creó la pintora Susana Torres. Lo importante es que podrían existir.


Para seguir leyendo la crónica de Gabriela Wiener, hagan clic aquí.


La teta por Emilio Bustamante


La película se inicia con la pantalla en negro y una canción en quechua. La imagen emerge: la voz corresponde, a una anciana indígena moribunda que relata cantando desde su lecho la violación de la que fue víctima varios años atrás, durante la guerra interna. El primer plano de la anciana deja ver apenas una parte de la almohada y el respaldar de madera pintada de la cama. Fausta entra al encuadre, también cantando en quechua, en un susurro, y cambia luego los versos por palabras de cuidado y cariño hacia la anciana, que es su madre. Cuando se hace el contraplano descubrimos en la enorme ventana abierta a un pueblo joven; hasta ese momento habíamos creído que la acción transcurría en la sierra. Con notable capacidad de síntesis, la narradora nos ha hecho recorrer, imaginaria y emotivamente, tiempo y espacio sin cambiar de escena. La cámara se acerca a Fausta con el fondo del paisaje en la ventana, mientras que por los gestos y palabras de la joven comprendemos que la madre ha muerto; visualmente la ciudad parece llamar a Fausta, quien comienza a desprenderse de la madre y a entrar en el mundo.

No obstante, esta suerte de proceso de individuación será difícil. La muerte de la madre da inicio a un duelo; pero Fausta, en realidad, siempre ha vivido en duelo. Sufre la enfermedad de la teta asustada. El terror experimentado por la madre durante la violación se ha transmitido por la leche a la hija. Se comenta que el alma de Fausta huyó de ella espantada y se escondió bajo la tierra. El miedo y la pulsión de muerte se manifiestan en el rostro y las maneras del personaje, pero adquieren una simbología concreta: se hallan físicamente representados dentro de su cuerpo. A los pocos minutos de iniciado el filme nos enteramos de que Fausta lleva una papa en la vagina para evitar ser ultrajada como su madre. Con la papa, Fausta pretende impedir la violación, pero en realidad la mantiene presente. Cuando la papa empieza a germinar en su cuerpo, ella corta los brotes como si cortara las uñas o los pelos de un cadáver. La papa es un cadáver; Fausta conserva a la muerte dentro de sí. Sigue vinculada al pasado doloroso que le impide integrarse al mundo emergente que la rodea.

La clave baja de iluminación le da a la película una atmósfera mortuoria constante. Es verdad que aparentemente se buscaría un contrapunto entre la vida y la muerte a lo largo del filme: la fiesta y el duelo, los alegres matrimonios que organiza la familia de Fausta y el cadáver insepulto de la madre, el vestido de novia sobre la cama y el cuerpo embalsamado debajo, la piscina en el lugar destinado originalmente a la tumba; pero incluso las situaciones humorísticas o festivas son disforizadas por la fotografía en claroscuros, el plano (lejano) o la cámara (fija o en movimiento lateral lento) que siempre encuentra a la protagonista en un término más próximo o la descubre mediante la composición del encuadre, imponiendo su gesto temeroso y abatido. Las fiestas y las situaciones humorísticas, además, no son del todo logradas porque la mirada lejana y desapegada tiene también el efecto de ridiculizar las costumbres de los personajes; no permite que el espectador disfrute las acciones desde dentro sino que apenas se ría de ellas.

En cuanto protagonista, Fausta tiene una misión: enterrar a su madre en su pueblo, pero carece de los recursos económicos para ello. Deberá entonces salir al mundo para conseguirlos. Es así como se emplea de doméstica en la casa de Aída, una pianista de clase alta. La casa de Aída nos hace reparar en la representación de la ciudad que hasta el momento hemos visto: Lima es un pueblo joven lleno de inmigrantes con costumbres pintorescas. La casa de Aída está rodeada por esa Lima (a su puerta se ve un mercadillo); sin embargo, semeja una fortaleza con un inmenso jardín, fachada neocolonial y mobiliario colonial, y cuando desciende la puerta automática es como si se cerraran los ojos y los oídos de una clase: no se ve más el entorno ni se le escucha. La relación de Aída con Fausta podrá ser leída a partir de esta escenografía, asimismo, como de carácter colonial: al percatarse Aída de cierta cualidad de Fausta, la explotará como un recurso.


Para continuar leyendo la crítica de Emilio Bustamante, hagan clic aquí.


lunes, 23 de febrero de 2009

El lector (primeras líneas)

Creo que debo decir que me gustó El lector, no solo por la trama intensa donde las pasiones humanas nos llevan al límite y cómo comprobamos que son fuerzas incontralobles para la razón. Sin embargo, también me gustó porque El lector tiene una narrativa directa, es decir, un estilo limpio que hace de la lectura un placer. El libro consta de dos partes. Aquí les dejo las primeras líneas, como antes se hizo con Benjamin Button, a los que deseen leerlo completo dejen un comentario.

1

A los quince años tuve hepatitis. La enfermedad empezó en otoño y acabó en primavera. Cuanto más fríos y oscuros se hacían los días, más débil me encontraba. Pero con el año nuevo las cosas cambiaron. El mes de enero fue templado, hasta el punto de que mi madre me instaló la cama en el balcón. Veía el cielo, el sol y las nubes, y oía a los niños jugar en el patio. Una tarde de febrero oí cantar un mirlo.

Vivíamos en el segundo piso de una espaciosa casa de finales del siglo pasado, en la Blumenstrasse. La primera vez que salí después de la enfermedad fue para dirigirme a la Bahnhofstrasse. Fue allí donde, un lunes de octubre, volviendo del colegio a casa, me puse a vomitar. Ya hacía días que me sentía débil, más débil que nunca en mi vida. Cada paso me costaba esfuerzo. Cuando subía escaleras en casa o en el colegio, las piernas casi no me sostenían. Tampoco tenía ganas de comer. A veces me sentaba a la mesa con apetito, pero enseguida me vencía el asco a la comida. Por la mañana me levantaba con la boca seca y la sensación de que mis órganos internos pesaban más de lo normal y estaban fuera de su lugar habitual en el cuerpo. Me avergonzaba de sentirme tan débil. Y me avergoncé especialmente cuando vomité. Eso tampoco me había pasado nunca en la vida. De repente, la boca se me llenó de vómito; intenté tragar, apreté los labios y me tapé la boca con la mano, pero el vómito se me salió a través de los dedos. Luego me apoyé en una pared, miré el charco de vómito y arrojé una papilla clara.

Una mujer acudió en mi ayuda, casi con rudeza. Me cogió del brazo y me condujo hasta un patio, a través de un oscuro pasillo. Arriba había tendederos colgados de ventana a ventana, con ropa tendida. En el patio había madera almacenada; en un taller con la puerta abierta chirriaba una sierra y volaban virutas. Junto a la puerta del patio había un grifo. La mujer lo abrió, me lavó la mano sucia y luego ahuecó las manos, recogió agua y me la echó en la cara. Me sequé con un pañuelo.

—¡Coge el otro!

Junto al grifo había dos cubos; ella cogió uno y lo llenó. Yo cogí y llené el otro y la seguí por el pasillo. La mujer tomó impulso, y el agua cayó sobre la acera y arrastró el vómito por encima del bordillo. Luego me quitó el cubo de las manos y arrojó otra oleada de agua sobre la acera.

Al incorporarse me vio llorar. «Ay, chiquillo, chiquillo», dijo sorprendida. Me abrazó. Yo era apenas un poco más alto que ella, sentí sus pechos contra mi pecho, olí en la estrechez del abrazo mi aliento fétido y su sudor fresco y no supe qué hacer con los brazos. Dejé de llorar.

Me preguntó dónde vivía, dejó los cubos en el pasillo y me acompañó a casa. Caminaba a mi lado, con mi macuto en una mano y mi mano en la otra. La Bahnhofstrasse está cerca de la Blumenstrasse. La mujer andaba deprisa, y tan decididamente que yo la seguía sin titubear. Se despidió delante de mi casa.

Aquel mismo día, mi madre llamó al médico, que me diagnosticó hepatitis. En algún momento le hablé a mi madre de aquella mujer. De no haber sido así, no creo que hubiera vuelto a verla. Pero mi madre insistía en que, en cuanto pudiera valerme por mí mismo, comprara con mi dinero de bolsillo un ramo de flores y me presentara en casa de aquella mujer para darle las gracias. En fin: un día de finales de febrero me dirigí a la Bahnhofstrasse.

El lector (Der Vorleser)

Si ya estamos en la librería Crisol, valdría la pena preguntar por la novela El lector (The reader o Der Vorleser) y así ampliar la lectura y autores. Aunque la película no llega aún a nuestras salas, pero sí a Polvos Azules, sería un gran ejercicio leer esta novela y saber cómo está la literatura de Alemania. Mención aparte es que la historia ha cobrado vida y más relevancia gracias a la premiada y soberbia actuación de Kate Winslet.  

(Adaptado de La Librería) El lector es una obra aparecida en septiembre de 1997 y que ha tenido ocho amplias ediciones en su formato original y unas cuantas en su edición de bolsillo.

 

La historia del libro es sencilla a pesar de los recovecos insinuantes en los que nos sumerge una vez iniciada la lectura. Un chico de quince años atraviesa una hepatitis en época de la posguerra alemana. Vive en un tranquilo y pobre barrio junto a su familia. Un día, volviendo a casa desde el colegio, se encuentra mal y empieza a vomitar en plena calle. Hasta él llega una mujer que aparenta ser unos veinte años mayor. Le ayuda a lavarse y a encontrarse mejor, hasta que vuelve a casa. Al cabo de unos días su madre le pide que le lleve un ramo de flores como agradecimiento por su bondad. Y es en ese momento en el que, a consecuencia de la edad y su inocencia, empieza una relación amorosa dotada de ciertos hábitos especiales. Una relación que empieza ineludiblemente en una bañera y con las lecturas de ciertos clásicos por parte de Michael y que a ella, Hanna, le causan un gran placer. La mujer ejerce de revisora en un tranvía con unos horarios alternantes. Esta relación, a veces tormentosa, llega a su fin en el momento en el que ella, sin ningún tipo de explicación, desaparece. Pero el destino siempre vuelve, y el azar hará que Hanna conviva con él hasta el fin de sus días.

 

Nos encontramos con una obra compleja, bastante compleja. Lo que puede ser una historia romántica al más puro estilo “El graduado”, se nos va enrevesando con unos complejos mecanismos que no acabamos de dilucidar bien. Y es que, cuando nuestro chiquillo pasa a estudiar Derecho y a hacer ciertas prácticas en un juicio, empiezan a aflorar esos fantasmas del pasado y que vuelven con unas facetas que no teníamos idea de su repercusión. Y son esos fantasmas del pasado los que le hacen madurar al protagonista y los que le logran perturbar tomando conocimiento de hechos que creía alejados y que, a la postre, atormentan a todos aquellos que han tenido una mínima relación con los sucesos del holocausto.

 

Porque de eso es lo que va el relato. De la pena y la redención, de la expiación y la culpabilidad, del amor y el odio, de todo ello mezclado y de cómo el tiempo, que todo lo borra, no es capaz de ni tan siquiera depositar una pátina de lejanía en unos sucesos que nos han dejado sin aliento. Micheal no es capaz de discernir, en su maduración, si ese amor que ha condicionado toda su vida y ha llevado a la bancarrota a su posterior matrimonio, es algo por lo que merece luchar y redimir o es algo por lo que olvidar y pasar página. Pero muy a su pesar, esa página pesa demasiado en su memoria como para dar esquinazo a ese primer amor que nos marca de forma indeleble. Y esas lecturas, que en un principio toma por puro placer sensual junto a la bañera, se convierten en una losa placentera pero ineludible y que mantendrá durante los casi veinte años de separación, gracias a cintas magnetofónicas, y a pesar de saber la verdad sobre la historia de su amante. Porque ¿somos nosotros, meros espectadores de ese pasado infierno, jueces valedores en caso de saber la verdad sobre los acontecimientos? En este caso ni los consejos de su padre, filósofo y maestro, ni los de su profesor de Derecho, le harán ver que la redención hay que trabajársela uno mismo. En este caso la culpable Hanna. Que sus ayudas pueden ser algo que haría más daño que beneficio está por ver, un algo que con los años entenderá aunque arrastre ese pesar toda su vida…


Sobre el autor, Bernhard Schlink  


Bernhard Schlink (Bielefeld, 1944) ejerce de juez y vive entre Bonn y Berlín. Es el autor de tres novelas policíacas acogidas con gran éxito de público y galardonadas con diversos premios: La justicia de Selb, escrita en colaboración con Walter Popp, y, ya en solitario, El engaño de Selb y El fin de Selb. Después publicó El lector, que fue saludada como un gran acontecimiento literario, tanto en Alemania como en sus treinta traducciones, se convirtió en un extraordinario best-seller internacional y fue galardonada, entre otros, con el Premio Hans Fallada y el Welt de Literatura, el premio italiano Grinzane Cavour y el francés Laure Bataillon, y el Premio Ehrehgabe de la Dusseldorf Heinrich Heine Society. Su posterior libro, Amores en fuga, confirmó su extraordinario talento. El regreso es su última novela.


La reseña de Anagrama de El lector es la siguiente:


"Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens... El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro. Siete años después, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de criminales de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de las acusadas es Hanna. Y Michael se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia, trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó... Bernhard Schlink ha escrito una deslumbrante novela sobre el amor, el horro y la piedad; sobre las heridas abiertas de la historia; sobre una generación de alemanes perseguida por un pasado que no vivieron directamente, pero cuyas sombras se ciernen sobre ellos".


Slumdog millonaire (A and Q o ¿Quién quiere ser millonario?)

Es curioso como el cine también nos presenta grandes novelas (A and Q o ¿Quién quiere ser millonario?) que si no fuera por toda la industria del cine nunca hubieramos podido leer. Esta vez, y tras la ceremonia de ayer, veo que la editorial Anagrama ya hace un tiempo que entre sus títulos ha incluido la novela de Vikas Swarup. Es muy probable que en los próximos días esta novela esté apareciendo en las librerías Crisol, estaremos atentos. Sin embargo, lo resaltante en este caso es cómo el Oscar reconoce en el mundo occidental lo que ya era reconocido por muchos en el mundo: la innegable calidad del arte de la India. Desde ahora tendremos que estar mucho más atentos con la calidad de los indios. Un último dato: la editorial Alfaguara tiene la serie Literaturas, la cual edita importante de novelas de la India y del Asia.

(Adaptado de La librería) Esta obra primeriza del autor trata de un chico de dieciocho años que se presenta al concurso de televisión ¿Quiere usted ser millonario?, y poco a poco, sin querer, va acertando todas las respuestas. La policía, a instancias del productor del programa lo detiene y le llevan a comisaría. Allí el pobre se ve interrogado de mala manera y torturado hasta casi perder el conocimiento. En esto aparece una chica que declara ser su abogada defensora. Le lleva a casa y le da un poco de alimento. Y cuando nuestro chico cobra la calma le empieza a contar su vida. Una vida que da las claves de cómo ha sido posible contestar esas doce preguntas que le han hecho ganar mil millones de rupias. Y es ahí donde empieza la historia que narra el libro.

Este es un libro que atrapa desde la primera página. Pero en el momento en el que el chico empieza a contarnos su vida, estructurada en doce capítulos, tantos como las preguntas del concurso, nos sentimos atrapados de manera inexplicable. El libro sigue las corrientes narrativas de los países orientales, pero sobre todo de la India. La sucesión de historias, increíbles y muy dispares, sin un orden cronológico establecido, hace recordar a los cuentos de Las Mil y Una Noches. Y es que el libro no anda muy lejos de esa obra maestra de la literatura. La sucesión de historias nos recrea un documental de toda la India en primera persona pero con la habilidad de involucrarnos con el protagonista, viviendo con él todos esos avatares que son imborrables en la mente. El libro está ambientado en los tiempos actuales y, desde la explicación del propio nombre del chico protagonista, Rama Mahoma Thomas, hasta la más mínima de las ocurrencias tiene originalidad y está soberbiamente contada. Hay historias con actores de Bollywood famosos y con otros venidos a menos. Hay otras que nos meten en las mafias de la prostitución y con la trata de niños minusválidos para mendigar por las calles. Hay también partes que nos hacen rememorar épocas memorables de la historia de la India como también nos meten en los conflictos actuales con países limítrofes. En fin, un repertorio de historias a cada cual más interesante.

Pero lo que por encima de todo trasmite el libro es el amor por la vida. No importa la riqueza o la pobreza, la India es un país que ama la vida y cada día está vivido por sus habitantes como si fuera el último de su existencia. Todos, absolutamente todos los personajes, hasta los más miserables y moribundos, a pesar de las religiones que profesen, se agarran a la vida como si de un clavo ardiendo se tratara. Y es una gran lección la que sacamos de todo ello. Hay penas -muchas-, tragedias -bastantes-, pero hay alegrías, y esas son las que cuentan a la hora de equilibrar la balanza.

El estilo del libro es el clásico de los narradores indios. No se andan por las ramas. Unas frases cortas que hilan la trama de manera sencilla y eficiente. Sin espacios aburridos para descripciones y con un ritmo endiablado. El libro viene dividido en un prólogo, epílogo y doce capítulos, como si de un libro de cuentos orientales se tratara y os aseguro que es imposible irse a la cama dejando un capítulo a medias. El escritor domina la técnica narrativa como pocos y nos mete en la piel del protagonista como en pocos libros. El tema del concurso no es sino una argucia para hilar la vida desmembrada de Rama Mahoma Thomas. Una vida que es como la de millones de chicos de ese inmenso país, intensa, alegre y trágica a la vez.

Vikas Swarup, hijo de una ilustre familia de abogados, nació en Allahabad, ciudad famosa por haber dado a la India cuatro primeros ministros. En la universidad de dicha ciudad estudió Historia Moderna, Psicología y Filosofía, y posteriormente ganó varios concursos nacionales de debate. Tras licenciarse se unió al Cuerpo Diplomático Indio, siendo destinado a Turquía, los Estados Unidos, Etiopía y el Reino Unido. Actualmente está destinado en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Delhi, como director de las relaciones de India con Pakistán. ¿Quién quiere ser millonario? es su primera novela y ha recibido una magnífica acogida de crítica y público y ha sido traducida a diecisiete idiomas. 

La reseña de Anagrama de ¿Quién quiere ser millonario? presenta así la novela:

"¿Por qué cree usted que Rama Mahoma Thomas, el protagonista de esta novela, un camarero sin un céntimo de Mumbai, está en la cárcel?: A) Por haberle dado un puñetazo a un cliente; B) Por haberle dado un puñetazo a una vaca; C) Por haber robado dinero de la caja; D) Por haber ganado la versión india del programa concurso ¿Quiere ser millonario? Si cree que la respuesta puede ser la D, bienvenido a Dharavi, el mayor suburbio de la India, donde todo es posible. Porque ¿cómo puede ser que un muchacho de dieciocho años, analfabeto y pobre, sepa todas las respuestas del programa concurso más famoso y gane los mil millones de rupias? Así, pregunta tras pregunta, se nos presenta un espejo de la sociedad y la historia de la India. Una novela que atraviesa muchos géneros, diversas épocas y diferentes lugares, en la que el autor nos conduce de la farsa a la denuncia social, del romance a la indignación, del lujo más desenfrenado a la más degradante miseria, para sorprendernos al final con un giro inesperado al más puro estilo thriller".

jueves, 19 de febrero de 2009

La teta asustada


Todavía hay personas que tratan de minimizar los logros de personas con talento. Aquí la lista de los últimos ganadores del Oso de oro del Berlinale. Entre estas películas, Magnolia es una de las pocas que la gran mayoría podría ver gracias al cable, obviamente La delgada línea roja. Sin embargo, creo que la película de Thomas Anderson es un claro ejemplo de a qué producciones se les otorga este premio.

1999: The Thin Red Line, de Terrence Malick.
2000: Magnolia, de Paul Thomas Anderson.
2001: Intimacy, de Patrice Chéreau.
2002: Spirited Away, de Hayao Myazaki y Bloody Sunday, de Paul Greengrass.
2003: In this World, de Michael Winterbottom.
2004: Gegen die Wand, de Fatih Akin.
2005: U-Carmen eKhayelitsha, de Mark Donford-May.
2006: Grbavica, de Jasmila Zbanic.
2007: Tuya´s Marriage, de Wang Quan'an.
2008: Tropa de Elite, de José Padilha.

sábado, 14 de febrero de 2009

Tirante el Blanco

Estuve ayer buscando unas películas en ese oasis del cine, en todo su sentido, que es Polvos Azules. Lo que me llamó la atención fue ver que entre esos miles de DVD se encontraba la versión en cine de unos de los libros que Vargas Llosa más ha elogiado a lo largo de su carrera literaria: Tirant el Blanco o como se escribiría en su valenciano original Tirant Lo Blanc. Les dejo el dato para los que suelen comprobar que la literatura y el cine siempre es una constante imposibilidad.


Tirant lo Blanc tiende un puente entre la Edad Media y el Renacimiento, pues en sus páginas la tradición caballeresca de la novela de aventuras, con su desmesura anecdótica y lo rudimentario de la construcción, se refina y enriquece con sutilezas formales, humor e ironías que anuncian ya la gran literatura narrativa del Siglo de Oro, y muy especialmente a Cervantes, lector aprovechado de Joanot Martorell, a quien homenajeó en el Quijote salvando a su novela de la quema inquisitorial y llamándola "el mejor libro del mundo".

Aunque nacida dentro de la novela de caballerías, Tirant lo Blanc va mucho más lejos que sus congéneres pues el espíritu que la anima, su amplitud de miras y la riqueza de su factura artística le confieren un semblante de modernidad del que carecen las otras, incluso las mejores, como el Amadís de Gaula o Tristán de Leonís. Por eso, la gran novela valenciana, que durante muchos siglos estuvo, por prejuicios absurdos y una política represora contra la lengua en que fue escrita, injustamente arrinconada en bibliotecas y academias, lejos del gran público, ha hecho su reingreso en la vida literaria contemporánea por todo lo alto, conquistando en los últimos treinta años, en su lengua original y en viejas o nuevas traducciones -al castellano, el alemán, el italiano y el francés, entre ellas- no sólo el interés de la crítica universitaria, también el de esos lectores comunes y corrientes que son los que mantienen a los libros vivos, lozanos y cambiantes o, con su indiferencia, los convierten en piezas de museo. (Para seguir leyendo hacer clic aquí)

Para leer el texto en su idoma original hagan clic en http://www.tinet.org/bdt/tirant/


viernes, 13 de febrero de 2009

La teta asustada gana en Berlín

Esta es una gran noticia. La copio íntegra de El Comercio porque es un reconocimiento importante para el cine peruano. Claudia Llosa logra un reconocimiento importante en Alemania. La película peruana La teta asustada obtuvo el premio de la crítica del Festival de Cine de Berlín . Su directora, Claudia Llosa , dio a conocer la información desde la ciudad alemana; la emoción era evidente.
“Estoy demasiado emocionada, no puedo ni siquiera articular muy bien las palabras”, fue lo primero que dijo. “Para mí esto es una maravillosa locura, es como un sueño, tengo miedo de despertarme y que solo haya sido eso, no me lo puedo creer, estamos acá con Magaly Solier , protagonista del filme) con (María del) Pilar (actriz secundaria) y con la gente maravillosa que ha trabajado a mi lado y no podemos creerlo”, agregó Llosa sobre el reconocimiento a la segunda producción de su joven carrera.
Hoy viernes al mediodía (hora peruana) directora y actrices asistirán a la gala que los críticos de cine y la prensa del festival realizan para recibir el merecido reconocimiento a un trabajo de calidad. Esta es la primera pelícual peruana que compite en una versión de la Berlinale.
El premio de la crítica es dado por la Fipresci, siglas de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica, por lo que también es conocido por ese nombre. Los ganadores son definidos por los críticos de cine que acuden al festival y, si bien no es el máximo reconocimiento en la Berlinale (es el Oso de Oro), es el mayor respaldo que puede recibir una película participante previo a la entrega del mismo, que será mañana.
“La teta asustada” ha causado revuelo y buena impresión desde el inicio de esta versión del Festival del Berlín. Y su directora también: es la más joven con una película en competencia en toda la historia del festival. La actriz protagonista no se quedó atrás, más aun luego de que al final de la primera proyección hizo su agradecimiento a los asistentes en Quechua y cantó ante el asombro de los asistentes.


viernes, 6 de febrero de 2009

La teta asustada



Claudia Llosa nos sorprendió gratamente cuando estreno Madeinusa, película que por su temática no tiene precedentes en el cine peruano; sin embargo, con La teta asustada se aborda una vez más el tema del terrorismo desde las historias paralelas o los mitos que tal violencia generó. La propuesta visual como el pulso para narrar una historia ya son de una firmeza propia de una cineasta talentosa que pretende forjarse un nombre y darnos un cine propio que no cae en el cliché o el facilismo de películas irreverentes copia del cine norteamericano. En palabras de la directora, la película trata sobre...  

“La teta asustada no es una creencia, es una enfermedad, una antigua enfermedad. Se contagia a través de la leche materna de las mujeres que fueron violadas durante la gestación y la lactancia. Sus hijos se infectarán de manera irremediable de ese silencioso terror. Fausta (Magaly Solier) lo tiene. Ella sufre de un miedo atávico que la invade por completo. Y más, guarda un secreto que no quiere ni puede revelar. Pero debe cumplir una promesa: llevar a su madre a su pueblo natal. Y para hacerlo debe encontrar la salida del laberinto que está dentro y fuera de ella”

Fecha de estreno: Viernes, 13 de febrero de 2009

martes, 3 de febrero de 2009

Milk

Gracias a Carlo Arturo Caballero, quien me autorizó a postear algunos de sus artículos de análisis. Ustedes pueden seguir a este agudo analista de temas sociales y político en el blog Náufrago Digital. Muy pronto, eso esperamos quienes disfrutamos de buenos estrenos, llegará esta película a Lima.




Algunas de las más importantes cintas de Gus Van Sant se han caracterizado por abordar los conflictos del mundo adolescente y juvenil, tal como sucede en Good Will Hunting (1997), Elephant (2003), Last Days (2005) y Paranoid Park (2007). Sin embargo, en Milk (2008), este tema no es lo más relevante, sino, sobre todo, el compromiso de un individuo sexualmente marginal en una sociedad resistente a los cambios.En esta película, se narra la historia de Harvey Milk, quien fuera el primer funcionario público que reconociera abiertamente su homosexualidad en California, desde tenía encuentros furtivos con parejas ocasionales hasta su consolidación como activista político y social cuyo compromiso con las minorías homosexuales contribuyó a la realización de importantes reformas en favor del reconocimiento de derechos civiles para dichas minorías. Durante este periodo de evolución, asistimos a la transformación de un líder que encuentra en la carrera política una vía para generar cambios sociales. Este es un primer aspecto que merece resaltarse: la idea de que desde la marginalidad es posible desestabilizar las estructuras que, aparentemente, son estáticas. En el filme, se aprecia que Harvey Milk no siempre tuvo la idea de ser un líder social de los derechos homosexuales, sino que, debido a las adversidades que le tocó enfrentar, vio por conveniente elegir entre la inacción complaciente o la abierta protesta contra una situación injusta.


Una segunda idea que me parece importante analizar en esta película es lo relativo a la tolerancia con lo diferente. La tolerancia es una noción que cobró notable importancia a partir de la difusión que le otorgaron los Estudios Culturales y la teoría de la posmodernidad en las décadas de los 60 hacia adelante. Este concepto está vinculado a la diferencia y a la capacidad que tienen los individuos para admitir creencias y/o costumbres adversas o distintas a las propias. Al respecto, la historia de los Estados Unidos nos ha demostrado que es una sociedad de grandes contradicciones. Si bien institucionalmente es una democracia, muchas veces ello no se tradujo en una situación real para aquellos sujetos que no encajaban dentro de los límites de la razón democrática estadounidense porque para estas minorías (sociales, raciales, religiosas, y de género) aquella democracia no era inclusiva, sino más bien autoritaria y resistente al cambio.Durante su ascenso hacia la legislatura en el condado de San Francisco, Harvey Milk enfrentó no solo la resistencia de los sectores más tradicionales y conservadores de la sociedad estadounidense, sino además de los representantes más encumbrados e influyentes de la comunidad homosexual. Frente a ello, si alguna característica pretende resaltar el director, esta tiene que ver con la perseverancia de un hombre que sacrifica su vida personal en aras de un compromiso mayor, sin importar cuántas veces le sea negada la oportunidad de acceder al poder para iniciar el anhelado cambio. Por ello, la tolerancia no debe entenderse como un pretexto para admitir la desigualdad o resignarse ante una situación abiertamente injusta, sino como un medio para iniciar un acercamiento que, luego de superar la simple aceptación de lo diferente, de paso a la interacción de las partes en conflicto.


Otro aspecto que merece destacarse es, a propósito de lo anterior, la resistencia de ciertos sectores de la sociedad civil ante el cambio inminente. La cinta muestra, a través de la vida de Milk, que las transformaciones sociales radicales pueden tener éxito si son conducidas por líderes sociales que no renuncian a participar en el juego político. a pesar de las dificultades que plantea este desafío. La primera de ellas consiste en vencer tanto la resistencia de los intolerantes como la de los pesimistas o la de los indiferentes. La mirada que le imprime Gus Van Sant al personaje de Milk consiste, precisamente, en destacar su compromiso con el ideal que lo anima a participar en política, el cual busca romper la resistencia y el divisionismo. La escena en que Milk presenta a una lesbiana como su nueva jefa de campaña grafica muy bien esto que afirmo: el staff de Milk desconfía de ella por su sexo; sin embargo, aquel insiste en integrarla a su propuesta seguro de que había que comenzar por casa. Por esta razón, la lucha iniciada por Milk y el grupo que lo acompañó durante sus campañas y después de su muerte no habría tenido éxito si es que una gran parte de la comunidad homosexual no participaba unida. Respecto a las actuaciones, Sean Penn interpreta al Harvey Milk de manera sobresaliente, lo cual lo convierte en un fuerte candidato al Oscar a mejor actor principal. Se nota que a la producción le preocupó mucho la caracterización de los personajes y la ambientación, ya que la cinta se interesa por reflejar el entorno amical íntimo de Milk. El propio Cleve Jones, amigo personal de Milk, participó en el diseño de la escenografía en exteriores en el barrio de Castro, lugar donde acontecieron los hechos reales. Josh Brolin, James Franco y Diego Luna cumplen con los roles asignados, aunque al mexicano todavía le falta más trajín por estos lares: por momentos se le notaba muy disforzado y exagerado en sus apariciones. Franco interpreta a la pareja sentimental de Milk y Brolin, al rival político que lo asesina.Con esta película, Gus Van Sant reafirma su calidad como un director que profundiza en la psicología de los personajes que construye, aún cuando estos tuvieran un referente en la realidad como el caso de Harvey Milk. Sin duda, es un filme que no deberíamos ignorar.


Título original: Milk

Año: 2008
País: USA
Duración: 128 minutos
Director: Gus Van Sant
Reparto: Sean Penn (Harvey Milk), Emile Hirsch (Cleve Jones), Josh Brolin (Dan White), Diego Luna (Jack Lira), James Franco (Scott Smith), Victor Garber (Mayor George Moscone), Denis O'Hare (Senador John Briggs), Stephen Spinella (Rick Stokes), Alison Pill (Anne Kronenberg).
Guión: Dustin Lance Black.Producción: Bruce Cohen, Dan Jinks y Michael London.
Música: Danny Elfman.Fotografía: Harris Savides.
Montaje: Elliot Graham y Gus Van Sant.Diseño de producción: Bill Groom.
Vestuario: Danny Glicker.Productora: Focus Features.

jueves, 22 de enero de 2009

Oscar 2009

Para los cinéfilos, les dejó la lista de los nominados 2009.

Performance by an actor in a leading role
Richard Jenkins in “The Visitor” (Overture Films)
Frank Langella in “Frost/Nixon” (Universal)
Sean Penn in “Milk” (Focus Features)
Brad Pitt in “The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.)
Mickey Rourke in “The Wrestler” (Fox Searchlight)

Performance by an actor in a supporting role
Josh Brolin in “Milk” (Focus Features)
Robert Downey Jr. in “Tropic Thunder” (DreamWorks, Distributed by DreamWorks/Paramount)
Philip Seymour Hoffman in “Doubt” (Miramax)
Heath Ledger in “The Dark Knight” (Warner Bros.)
Michael Shannon in “Revolutionary Road” (DreamWorks, Distributed by Paramount Vantage)


Performance by an actress in a leading role
Anne Hathaway in “Rachel Getting Married” (Sony Pictures Classics)
Angelina Jolie in “Changeling” (Universal)
Melissa Leo in “Frozen River” (Sony Pictures Classics)
Meryl Streep in “Doubt” (Miramax)
Kate Winslet in “The Reader” (The Weinstein Company)


Performance by an actress in a supporting role
Amy Adams in “Doubt” (Miramax)
Penélope Cruz in “Vicky Cristina Barcelona” (The Weinstein Company)
Viola Davis in “Doubt” (Miramax)
Taraji P. Henson in “The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.)
Marisa Tomei in “The Wrestler” (Fox Searchlight)


Best animated feature film of the year
“Bolt” (Walt Disney), Chris Williams and Byron Howard
“Kung Fu Panda” (DreamWorks Animation, Distributed by Paramount), John Stevenson and Mark Osborne
“WALL-E” (Walt Disney), Andrew Stanton


Achievement in art direction
“Changeling” (Universal), Art Direction: James J. Murakami, Set Decoration: Gary Fettis
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), Art Direction: Donald Graham Burt, Set Decoration: Victor J. Zolfo
“The Dark Knight” (Warner Bros.), Art Direction: Nathan Crowley, Set Decoration: Peter Lando
“The Duchess” (Paramount Vantage, Pathé and BBC Films), Art Direction: Michael Carlin, Set Decoration: Rebecca Alleway
“Revolutionary Road” (DreamWorks, Distributed by Paramount Vantage), Art Direction: Kristi Zea, Set Decoration: Debra Schutt


Achievement in cinematography
“Changeling” (Universal), Tom Stern
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), Claudio Miranda
“The Dark Knight” (Warner Bros.), Wally Pfister
“The Reader” (The Weinstein Company), Chris Menges and Roger Deakins
“Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), Anthony Dod Mantle


Achievement in costume design
“Australia” (20th Century Fox), Catherine Martin
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), Jacqueline West
“The Duchess” (Paramount Vantage, Pathé and BBC Films), Michael O’Connor
“Milk” (Focus Features), Danny Glicker
“Revolutionary Road” (DreamWorks, Distributed by Paramount Vantage), Albert Wolsky


Achievement in directing
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), David Fincher
“Frost/Nixon” (Universal), Ron Howard
“Milk” (Focus Features), Gus Van Sant
“The Reader” (The Weinstein Company), Stephen Daldry
“Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), Danny Boyle


Best documentary feature
“The Betrayal (Nerakhoon)” (Cinema Guild), A Pandinlao Films Production, Ellen Kuras and Thavisouk Phrasavath
“Encounters at the End of the World” (THINKFilm and Image Entertainment), A Creative Differences Production, Werner Herzog and Henry Kaiser
“The Garden” A Black Valley Films Production, Scott Hamilton Kennedy
“Man on Wire” (Magnolia Pictures), A Wall to Wall Production, James Marsh and Simon Chinn
“Trouble the Water” (Zeitgeist Films), An Elsewhere Films Production, Tia Lessin and Carl Deal


Best documentary short subject
“The Conscience of Nhem En” A Farallon Films Production, Steven Okazaki
“The Final Inch” A Vermilion Films Production, Irene Taylor Brodsky and Tom Grant
“Smile Pinki” A Principe Production, Megan Mylan
“The Witness - From the Balcony of Room 306” A Rock Paper Scissors Production, Adam Pertofsky and Margaret Hyde


Achievement in film editing
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), Kirk Baxter and Angus Wall
“The Dark Knight” (Warner Bros.), Lee Smith
“Frost/Nixon” (Universal), Mike Hill and Dan Hanley
“Milk” (Focus Features), Elliot Graham
“Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), Chris Dickens


Best foreign language film of the year
“The Baader Meinhof Complex” A Constantin Film Production, Germany
“The Class” (Sony Pictures Classics), A Haut et Court Production, France
“Departures” (Regent Releasing), A Departures Film Partners Production, Japan
“Revanche” (Janus Films), A Prisma Film/Fernseh Production, Austria
“Waltz with Bashir” (Sony Pictures Classics), A Bridgit Folman Film Gang Production, Israel


Achievement in makeup
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), Greg Cannom
“The Dark Knight” (Warner Bros.), John Caglione, Jr. and Conor O’Sullivan
“Hellboy II: The Golden Army” (Universal), Mike Elizalde and Thom Floutz


Achievement in music written for motion pictures (Original score)
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), Alexandre Desplat
“Defiance” (Paramount Vantage), James Newton Howard
“Milk” (Focus Features), Danny Elfman
“Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), A.R. Rahman
“WALL-E” (Walt Disney), Thomas Newman


Achievement in music written for motion pictures (Original song)
“Down to Earth” from “WALL-E” (Walt Disney), Music by Peter Gabriel and Thomas Newman, Lyric by Peter Gabriel
“Jai Ho” from “Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), Music by A.R. Rahman, Lyric by Gulzar
“O Saya” from “Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), Music and Lyric by A.R. Rahman and Maya Arulpragasam


Best motion picture of the year
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), A Kennedy/Marshall Production, Kathleen Kennedy, Frank Marshall and Ceán Chaffin, Producers
“Frost/Nixon” (Universal), A Universal Pictures, Imagine Entertainment and Working Title Production, Brian Grazer, Ron Howard and Eric Fellner, Producers
“Milk” (Focus Features), A Groundswell and Jinks/Cohen Company Production, Dan Jinks and Bruce Cohen, Producers
“The Reader” (The Weinstein Company), A Mirage Enterprises and Neunte Babelsberg Film GmbH Production, Nominees to be determined
“Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), A Celador Films Production, Christian Colson, Producer


Best animated short film
“La Maison en Petits Cubes” A Robot Communications Production, Kunio Kato
“Lavatory - Lovestory” A Melnitsa Animation Studio and CTB Film Company Production, Konstantin Bronzit
“Oktapodi” (Talantis Films), A Gobelins, L’école de l’image Production, Emud Mokhberi and Thierry Marchand
“Presto” (Walt Disney), A Pixar Animation Studios Production, Doug Sweetland
“This Way Up” A Nexus Production, Alan Smith and Adam Foulkes


Best live action short film
“Auf der Strecke (On the Line)” (Hamburg Shortfilmagency), An Academy of Media Arts Cologne Production, Reto Caffi
“Manon on the Asphalt” (La Luna Productions), A La Luna Production, Elizabeth Marre and Olivier Pont
“New Boy” (Network Ireland Television), A Zanzibar Films Production, Steph Green and Tamara Anghie
“The Pig” An M & M Production, Tivi Magnusson and Dorte Høgh
“Spielzeugland (Toyland)” A Mephisto Film Production, Jochen Alexander Freydank


Achievement in sound editing
“The Dark Knight” (Warner Bros.), Richard King
“Iron Man” (Paramount and Marvel Entertainment), Frank Eulner and Christopher Boyes
“Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), Tom Sayers
“WALL-E” (Walt Disney), Ben Burtt and Matthew Wood
“Wanted” (Universal), Wylie Stateman


Achievement in sound mixing
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), David Parker, Michael Semanick, Ren Klyce and Mark Weingarten
“The Dark Knight” (Warner Bros.), Lora Hirschberg, Gary Rizzo and Ed Novick
“Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), Ian Tapp, Richard Pryke and Resul Pookutty
“WALL-E” (Walt Disney), Tom Myers, Michael Semanick and Ben Burtt
“Wanted” (Universal), Chris Jenkins, Frank A. Montaño and Petr Forejt


Achievement in visual effects
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), Eric Barba, Steve Preeg, Burt Dalton and Craig Barron
“The Dark Knight” (Warner Bros.), Nick Davis, Chris Corbould, Tim Webber and Paul Franklin
“Iron Man” (Paramount and Marvel Entertainment), John Nelson, Ben Snow, Dan Sudick and Shane Mahan


Adapted screenplay
“The Curious Case of Benjamin Button” (Paramount and Warner Bros.), Screenplay by Eric Roth, Screen story by Eric Roth and Robin Swicord
“Doubt” (Miramax), Written by John Patrick Shanley
“Frost/Nixon” (Universal), Screenplay by Peter Morgan
“The Reader” (The Weinstein Company), Screenplay by David Hare
“Slumdog Millionaire” (Fox Searchlight), Screenplay by Simon Beaufoy


Original screenplay
“Frozen River” (Sony Pictures Classics), Written by Courtney Hunt
“Happy-Go-Lucky” (Miramax), Written by Mike Leigh
“In Bruges” (Focus Features), Written by Martin McDonagh
“Milk” (Focus Features), Written by Dustin Lance Black
“WALL-E” (Walt Disney), Screenplay by Andrew Stanton, Jim Reardon, Original story by Andrew Stanton, Pete Docter

martes, 20 de enero de 2009

Cine en San Isidro

Mientras todavía cavilo, medito, reflexiono sobre el momento histórico que acabo de presenciar, la juramentación de Barack Obama, les dejo este dato: se podrá ver cine, bueno y gratuito, en los parques de San Isidro. La nota de El Comercio.

Los días martes, en la rotonda del parque El Olivar podremos ver el ciclo “El mítico Charles Chaplin”, en el que podremos apreciar películas como “La quimera del oro” y “El circo”. Y los días jueves, en la Residencial Santa Cruz, se proyectará el ciclo “Tres grandes musicales americanos”, que incluye “El show debe seguir” y “New York, New York”.

Este mes tendrá la oportunidad de experimentar de cine clásico como tal vez muchas personas lo vieron en su época: al aire libre.

Hasta el 29 de enero

Los martes en: Rotonda de El Olivar de San Isidro. Esquina del Paseo Padre Constancio Bollar con la calle Ernesto Plascencia.

Los jueves en: Residencial Santa Cruz, patio del Bloque N. Cuadra 3 de la av. Belén, San Isidro.

Funciones: martes y jueves a las 7:30 p.m.

Martes 20
“La quimera del oro”
Director: Charles Chaplin (EE.UU., 1925). Con: Charles Chaplin, Mack Swain, Tom Murray.
Un solitario buscador de oro llega a Alaska en busca de fortuna y se aloja, sin saberlo, en casa de un bandido.

Jueves 22
“El show debe seguir”
Director: Bob Fosse. EEUU, 1979. Con: Roy Scheider, Jessica Lange, Leland Palmer.
Retrata la dureza, el esplendor y decadencia del mundo del espectáculo, a través de la historia de un implacable y exigente coreógrafo. Película ganadora del Óscar a mejor Banda Sonora adaptada, vestuario, dirección artística y montaje.

Martes 27
“El circo”
Director: Charles Chaplin (EE.UU., 1928). Con: Charles Chaplin, Al Ernest Garcia, Mena Kennedy. Huyendo de la policía, Charlot se refugia en un circo durante una función, siendo confundido por el público por otro actor más.

Jueves 29
“New York, New York”
Director: Martin Scorsese. (EE.UU., 1977) Con: Robert De Niro, Liza Minnelli, Lionel Stander.
Un impetuoso saxofonista que quiere pertenecer a una gran banda y una tímida cantante de bar que sueña con ser famosa, inician una tormentosa relación.

viernes, 16 de enero de 2009

El curioso caso de Benjamin Button

A propósito del inminente estreno de "El curioso caso de Benjamin Button", les doy el dato que el guión se basó en el cuento homónimo de F. Scott Fitzgerald, gran cuentista estadounidense, autor de "El gran Gatsby". Les dejó las primeras líneas del cuento, tomado de la edición Alfaguara, y el dato para que puedan leerlo íntegramente.

Fue difícil vender El extraño caso de Benjamin Button (aparecido en la revista Collier el 21 de mayo de 1922). Fitzgerald le escribiría más tarde a su agente Harold Ober: « Ya seque las revistas sólo quieren mis relatos sobre chicas a la moda; los problemas que has tenido para vender Benjamin Button y Un diamante tan grande como el Ritz lo demuestran». Benjamin Button fue su segundo relato (le había precedido The Cut-Glass BowL en 1920) de corte fantástico o superreal, un estilo en el que escribió algunos de sus cuentos más brillantes y que quizá le atraía por su tensión entre romanticismo y realismo, por el desafío que la fantasía plantea: convertir lo imposible en verosímil. Fitzgerald explicó la génesis de Benjamín Button cuando lo incluyó en sus Cuentos de la era del jazz: «Me inspiró el cuento un comentario de Mark Twain: era una lástima que el mejor tramo de nuestra vida estuviera al principio y el peor al final. He intentado demostrar su tesis, haciendo un experimento con un hombre inserto en un ambiente absolutamente normal. Semanas después de terminar el relato, descubrí un argumento casi idéntico en los cuadernos de Samuel Butler.»

I. 
Hasta 1860 lo correcto era nacer en tu propia casa. Hoy, según me dicen, los grandes dioses de la medicina han establecido que los primeros llantos del recién nacido deben ser emitidos en la atmósfera aséptica de un hospital, preferiblemente en un hospital elegante. Así que el señor y la señora Button se adelantaron cincuenta años a la moda cuando decidieron, un día de verano de 1860, que su primer hijo nacería en un hospital. Nunca sabremos si este anacronismo tuvo alguna influencia en la asombrosa historia que estoy a punto de referirles. 

Les contaré lo que ocurrió, y dejaré que juzguen por sí mismos. 

Los Button gozaban de una posición envidiable, tanto social como económica, en el Baltimore de antes de la guerra. Estaban emparentados con Esta o Aquella Familia, lo que, como todo sureño sabía, les daba el derecho a formar parte de la inmensa aristocracia que habitaba la Confederación. Era su primera experiencia en lo que atañe a la antigua y encantadora costumbre de tener hijos: naturalmente, el señor Button estaba nervioso. Confiaba en que fuera un niño, para poder mandarlo a la Universidad de Yale, en Connecticut, institución en la que el propio señor Button había sido conocido durante cuatro años con el apodo, más bien obvio, de Cuello Duro. 

La mañana de septiembre consagrada al extraordinario acontecimiento se levantó muy nervioso a las seis, se vistió, se anudó una impecable corbata y corrió por las calles de Baltimore hasta el hospital, donde averiguaría si la oscuridad de la noche había traído en su seno una nueva vida. A unos cien metros de la Clínica Maryland para Damas y Caballeros vio al doctor Keene, el médico de cabecera, que bajaba por la escalera principal restregándose las manos como si se las lavara —como todos los médicos están obligados a hacer, de acuerdo con los principios éticos, nunca escritos, de la profesión. 

El señor Roger Button, presidente de Roger Button & Company, Ferreteros Mayoristas, echó a correr hacia el doctor Keene con mucha menos dignidad de lo que se esperaría de un caballero del Sur, hijo de aquella época pintoresca.

Para leer el cuento íntegramente copiar este enlace: http://www.scribd.com/doc/10904195/El-Extrano-Caso-de-Benjamin-Button