
domingo, 15 de marzo de 2009
El rostro verdadero de Shakespeare

Dos más de Magaly Solier
Primera frase: ¿Y tú lo has vivido, lo has sentido?
Segunda frase: ¿Cómo dormirá Alan García?
Vía Utero.pe
Blanca Varela, In memoriam

Beto Ortiz sobre Magaly Solier

martes, 10 de marzo de 2009
LORCA LE ESCRIBIÓ VERSOS DE AMOR
Su nombre fue María Luisa Natera de Guevara y Federico García Lorca la conoció cuando ella tenía quince años y el poeta vivía los dieciocho. Ahora el investigador Ian Gibsón asegura que ese tierno rostro, de mirada casi transparente, inspiró algunos de los versos de amor más sentidos del poeta. Como por ejemplo: Ojos "que sin mirarlos dan la muerte / con el puñal azul de su recuerdo". sábado, 7 de marzo de 2009
"Memorias de una dama", la nueva novela Santiago Roncagliolo
Santiago Roncagliolo acaba de publicar su nueva novela "Memorias de una dama". Gracias a la editorial Alfaguara el ganador del Premio Alfaguara 2006 nos entrega una novela que se aleja mucho del tema del terror en el Perú de Abril rojo para introducirse en los claroscuros de la memoria. ¿Será que este tema es una forma de tocar tangencialmente el tema del terror? Ya Iván Thays lo hizo con Un lugar llamado oreja de perro. Si aceptamos que todo hecho violento genera en las víctimas y perpretadores recuerdos que en el futuro aspirarán a ser comprendidos o deconstruidos para poder ser procesados, entonces la novela de Roncagliolo va por ese camino. Esta vez no es la voz de una víctima del terrorismo, sino es la voz que trata de ser concretizada en una dama de la alta sociedad caribeña, Diana Minetti, quien se entrecruza con un mediocre escritor peruano que desea a toda costa el éxito literario. Así aquellos recuerdos de las dictaduras serán transformados o envanecidos por la farsa. ¿Acaso es un guiño a todos aquellos que tiene o tuvieron en sus manos hablar de un acto políticamente traumante y cómo en sus manos se envaneció hasta ser parte de lo que la memoria olvida? Solo especulo. Estaremos seguros solo después de leer la novela. viernes, 6 de marzo de 2009
¿Se puede leer a Proust en un libro electrónico?

Leer los siete tomos de la monumental obra de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, es claro que no podría realizarse con placer en un libro electrónico. No solo por la extensión desmesurada de la historia que nos cuenta, una novela que sería un acierto que los políticos lean puesto que uno de sus grandes temas es la memoria y cómo esta es necesaria para darle aunque sea un sentido a la existencia. Dos datos. El primero para aquellos jóvenes lectores que busquen respuesta, es más que seguro que en esta novela las encontrarán, pueden empezar leyendo el siguiente libro para principiantes: Proust para principiantes. Una de las enseñanzas de la novela se puede observar en la estupenda película Little Miss Sunshine, ganadora del Oscar a mejor guión original. En ella, sabemos que siempre tenemos un oportunidad para reparar nuestros errores.
Es difícil leer a Proust o a Hegel en libro electrónico
Su impresionante trayectoria avala a Antoine Compagnon (Bruselas, 1950), catedrático de Historia de la Literatura, como uno de los intelectuales que más ha estudiado la evolución del libro y de la lectura. En la actual encrucijada entre la cultura impresa y la revolución digital, Compagnon se muestra cauto y equidistante entre la nostalgia o el apocalipsis. "Es cierto que los jóvenes", comenta este erudito que imparte clases en universidades de París y de Nueva York, "están más acostumbrados a leer en una pantalla y está claro que las nuevas tecnologías resultan muy útiles a la hora de una búsqueda concreta o de una lectura fragmentada. Ahora bien, está por demostrar que sea más cómoda la pantalla que el papel impreso cuando se trata de un libro de gran volumen. En suma, es difícil una lectura prolongada de Proust o de Hegel en un libro electrónico. Conviene tener en cuenta que un libro impreso responde a una memoria espacial y a un paisaje. En realidad, un libro implica de algún modo un paisaje, un territorio a explorar. En ese sentido, una pantalla no permite una representación espacial del texto".
Profesor del Colegio de Francia y miembro del Alto Consejo para la Educación, Compagnon ha visitado esta semana Madrid para dar una conferencia en el Instituto Francés. Ponderado y afable, se resiste a los pronósticos fáciles a los que tan aficionados son algunos de sus colegas. "Lo cierto es que ignoro", explica, "si los libros electrónicos llegarán a adquirir más relevancia que los volúmenes en papel". Nada aficionado a caer en el pesimismo, según confiesa, Compagnon recuerda que la escasa afición de los jóvenes a la lectura supone uno de los más graves problemas de nuestra sociedad. "No obstante", matiza, "existe hoy una magnífica literatura infantil y juvenil, al tiempo que la extensión de la educación ha favorecido que mucha más gente que antes pueda leer Madame Bovary, por ejemplo. Nunca se ha leído tanto como hoy y eso no podemos perderlo de vista".
Compagnon desprende una actitud didáctica, fruto de muchos años de clases, y al hilo de sus reflexiones sobre la lectura afirma: "Leer requiere de largos momentos de soledad y el ritmo de la lectura no guarda ninguna relación con el ritmo de los medios audiovisuales, de los portátiles, de los móviles... Puede sonar a broma, pero el aburrimiento estimula la lectura y muchos recordamos aquellos largos veranos de nuestra adolescencia y juventud cuando leímos grandes novelas. Hoy parece que esté prohibido aburrirse".
Desde su doble perspectiva de profesor y de autor -ha publicado varios ensayos, entre ellos Los antimodernos (El Acantilado)-, Compagnon subraya que el futuro de los suplementos culturales y de los críticos está en el aire. "Está demostrado", apunta, "que las recomendaciones de la prensa hacia un libro no logran aumentar apenas sus ventas. Entretanto, Internet se ha convertido en el salón literario del siglo XXI donde la gente aconseja libros. Pero este sistema incluye fenómenos inquietantes, ya que en la Red existen posiciones dominantes y algunos jugadores disponen de mejores cartas".
Nueva gramática de la lengua española

Será en diciembre del 2009 que todos los interesados, y algunos fanáticos, podrán acceder a las más de tres mil páginas de la Nueva gramática de la lengua española. Este es un gran acontecimiento puesto que este libro supone un esfuerzo de describir la totalidad de la lengua que hablamos tanto los peninsulares como los latinoamericanos. Además, ya no estaremos ante un esbozo, sino frente a un documento oficial que aclarará muchas dudas acerca de las posibilidades de nuestro idioma. Digo posibilidades pues más de un despistado cree que en la lengua todo es permanente y oficial como dogmas, gran ignorancia. Solo nos queda esperar.
La Nueva gramática de la Lengua española tendrá más de 3.000 páginas y se presentará oficialmente el 10 de diciembre de 2009, según anunció a principios de este mes el director de la RAE, Víctor García de la Concha, quien siempre que se refiere a esta obra subraya la importancia de que, por primera vez, refleje "el español total", el de España y el de Hispanoamérica. En realidad, el contenido básico de esta obra esencial de referencia fue aprobado ya en marzo de 2007, en la ciudad colombiana de Medellín, en la clausura del Congreso de la Asociación de Academias, que presidieron los reyes de España y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe. Pero la complejidad y el carácter "monumental" que García de la Concha le atribuye a este proyecto retrasaron la fecha de su publicación, entre otras razones por la dificultad que entrañan los índices de la Gramática y por los innumerables ejemplos que se citan. Esos ejemplos se han extraído de unas 2.600 obras de 1.190 de escritores de todos los países hispanohablantes y de medios de comunicación de cada uno de ellos.Además de la versión extensa de la nueva Gramática, se publicará también un compendio, de 700 páginas, y un epítome o manual, de unas 300. La Gramática tuvo como principal responsable a Ignacio Bosque, gran experto internacional en esta materia, que suele decir que esta obra "es una radiografía del español actual", que muestra la lengua que comparten más de 400 millones de personas en el mundo, junto a las particularidades de cada país o de cada zona.
jueves, 5 de marzo de 2009
Pisco y IPhone & Frontón y Wii

Nuestro pisco en el IPhone
miércoles, 4 de marzo de 2009
Gabriela Wiener y Emilio Bustamante vieron La teta asustada
Aunque recién este 12 de marzo se estrena en las salas limeñas la película ganadora del Oso de Oro, La teta asustada de Claudia Llosa y protagonizada por Magaly Solier, ya han salido algunas críticas importantes. Las considero importantes puesto que estos críticos, Gabriela Wiener y Emilio Bustamante, han visto la película en España. Este detalle aleja sus críticas de aquellas fundadas en prejuicio y el resentimiento que han invadido los blogs peruanos en estas últimas semanas. Si desean enterarse un poco sobre este debate de prejuicios y a veces ideas y argumentos atendibles pueden visitar el blog de Gustavo Faveron, Puente aéreo, en el cual se dedica más de una entrada a este tema. Desde un comentario de trabajos académicos sobre Madeinsusa hasta un folclórica antología de los principales prejuicios que con tolerancia Faveron permite en la sección de comentarios.
La teta ha asustado a muchos. La teta impone. A algunos les asusta que la película toque a sus cholos sanos y sagrados, a otros les asusta que no esté ahí retratada la verdad sobre el drama de la violación de las mujeres durante las décadas de violencia en el Perú, hay a quienes les asusta que la directora peruana más exitosa del momento sea rubia, tenga ojos azules y sea sobrina de Vargas Llosa, hay muchos otros a los que realmente les asusta que pueda ser una buena película y hasta hay algunos a los que les asusta la posibilidad de que sea mala.
Yo fui a verla también un poco asustada, sobre todo después de leer las polémicas en los blogs peruanos que estaba llenos de opiniones de gente que no la había visto. Fui a verla con mi hermana que es la compañía perfecta para ir al cine y para ver La teta asustada, pese a que es antropóloga y pese a que trabajó para
Pero mi hermana no es de ese tipo de gente. Así que las únicas voces que escuché fueron las (horribles) voces en mi cabeza: a mí no me van a dar gato por cuy en lo que a mundo andino se refiere, mi viejo escribía sobre agro, mi mamá hacía pagos a los apus, una vez chacché coca con un brujo en el lago Titicaca y fui al entierro de los ocho periodistas.
Pero Llosa se había colocado nuevamente en un lugar incómodo desde donde narrar y cuestionar lo narrado, y haciéndolo nos había colocado a todos los espectadores en ese mismo delicado lugar. Y que por eso mismo, y no solo por eso, me pareció que era la mejor película peruana que había visto nunca. Y la mejor película sobre el Perú que había visto, pero una película que es sobre el Perú tanto como las películas de Ripstein son sobre México o las de Berlanga sobre España. Es decir, una película. Llosa no intentaba hacer un tratado etnográfico, intentaba contarme una historia, con una mirada (porque la película tiene una mirada) que penetraba con sutileza y lucidez en nuestros asuntos más dolorosos.
Claudia Llosa trabaja con este material en bruto de historias vivas –como la anécdota de la supuesta enfermedad de “la teta asustada”, un extraño mal que aqueja a las hijas de las mujeres violadas durante la guerra, testimonio que ha sido recogido, según la directora, por
La película se inicia con la pantalla en negro y una canción en quechua. La imagen emerge: la voz corresponde, a una anciana indígena moribunda que relata cantando desde su lecho la violación de la que fue víctima varios años atrás, durante la guerra interna. El primer plano de la anciana deja ver apenas una parte de la almohada y el respaldar de madera pintada de la cama. Fausta entra al encuadre, también cantando en quechua, en un susurro, y cambia luego los versos por palabras de cuidado y cariño hacia la anciana, que es su madre. Cuando se hace el contraplano descubrimos en la enorme ventana abierta a un pueblo joven; hasta ese momento habíamos creído que la acción transcurría en la sierra. Con notable capacidad de síntesis, la narradora nos ha hecho recorrer, imaginaria y emotivamente, tiempo y espacio sin cambiar de escena. La cámara se acerca a Fausta con el fondo del paisaje en la ventana, mientras que por los gestos y palabras de la joven comprendemos que la madre ha muerto; visualmente la ciudad parece llamar a Fausta, quien comienza a desprenderse de la madre y a entrar en el mundo.
No obstante, esta suerte de proceso de individuación será difícil. La muerte de la madre da inicio a un duelo; pero Fausta, en realidad, siempre ha vivido en duelo. Sufre la enfermedad de la teta asustada. El terror experimentado por la madre durante la violación se ha transmitido por la leche a la hija. Se comenta que el alma de Fausta huyó de ella espantada y se escondió bajo la tierra. El miedo y la pulsión de muerte se manifiestan en el rostro y las maneras del personaje, pero adquieren una simbología concreta: se hallan físicamente representados dentro de su cuerpo. A los pocos minutos de iniciado el filme nos enteramos de que Fausta lleva una papa en la vagina para evitar ser ultrajada como su madre. Con la papa, Fausta pretende impedir la violación, pero en realidad la mantiene presente. Cuando la papa empieza a germinar en su cuerpo, ella corta los brotes como si cortara las uñas o los pelos de un cadáver. La papa es un cadáver; Fausta conserva a la muerte dentro de sí. Sigue vinculada al pasado doloroso que le impide integrarse al mundo emergente que la rodea.
La clave baja de iluminación le da a la película una atmósfera mortuoria constante. Es verdad que aparentemente se buscaría un contrapunto entre la vida y la muerte a lo largo del filme: la fiesta y el duelo, los alegres matrimonios que organiza la familia de Fausta y el cadáver insepulto de la madre, el vestido de novia sobre la cama y el cuerpo embalsamado debajo, la piscina en el lugar destinado originalmente a la tumba; pero incluso las situaciones humorísticas o festivas son disforizadas por la fotografía en claroscuros, el plano (lejano) o la cámara (fija o en movimiento lateral lento) que siempre encuentra a la protagonista en un término más próximo o la descubre mediante la composición del encuadre, imponiendo su gesto temeroso y abatido. Las fiestas y las situaciones humorísticas, además, no son del todo logradas porque la mirada lejana y desapegada tiene también el efecto de ridiculizar las costumbres de los personajes; no permite que el espectador disfrute las acciones desde dentro sino que apenas se ría de ellas.
En cuanto protagonista, Fausta tiene una misión: enterrar a su madre en su pueblo, pero carece de los recursos económicos para ello. Deberá entonces salir al mundo para conseguirlos. Es así como se emplea de doméstica en la casa de Aída, una pianista de clase alta. La casa de Aída nos hace reparar en la representación de la ciudad que hasta el momento hemos visto: Lima es un pueblo joven lleno de inmigrantes con costumbres pintorescas. La casa de Aída está rodeada por esa Lima (a su puerta se ve un mercadillo); sin embargo, semeja una fortaleza con un inmenso jardín, fachada neocolonial y mobiliario colonial, y cuando desciende la puerta automática es como si se cerraran los ojos y los oídos de una clase: no se ve más el entorno ni se le escucha. La relación de Aída con Fausta podrá ser leída a partir de esta escenografía, asimismo, como de carácter colonial: al percatarse Aída de cierta cualidad de Fausta, la explotará como un recurso.
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