
sábado, 4 de diciembre de 2010
Vargas Llosa: genera simpatías y antipatías, como siempre

jueves, 2 de diciembre de 2010
La nueva "Ortografía razonada": mucha música y poco baile.

Era una posibilidad y, finalmente, esa fue la actitud de las 22 academias de la lengua castellana. Después de mucha conversación interna y otro tanto de dura controversia a través de los medios y de las redes sociales, los responsables de la edición de la nueva Ortografía razonada, decidieron dejar las cosas casi como estaban desde la anterior corrección de 1999.
Se llegó a la decisión de que no se quiere imponer nada, ninguna novedad. La publicación que - al parecer - deberá estar en librerías a fines de diciembre, no buscará imponer, sino hacer propuestas; no dictará nuevas normas, sino explicará las que ya existen. Por lo que se entiende, las ambigüedades ortográficas se mantendrán por buen tiempo y la “v” podrá llamarse “uve” o “be corta”, la “y” tiene la libertad de ser llamada “ye” o “y griega”, y con relación al adverbio “solo” se mantiene la recomendación anterior de usar la tilde en caso de duda. Total que hubo mucho música en la orquesta para tan poco baile.
De todas maneras, se espera que la edición – que sí amenaza con ser un paquete de más de seiscientas páginas – cumpla con la función de explicar con mayor amplitud muchas de esas reglas que se han tenido que aceptar porque sencillamente aparecían como tal en la edición autorizada por la RAE de 1999. Por mientras, tendré que seguir haciendo todos los malabares para explicarles, a mis desganados alumnos, cómo así deberán tener cuidado con la tilde que puede cambiar el determinativo del enunciado:"esta mañana será hermosa" con el pronombre del enunciado: "ésta mañana será hermosa". Del mismo modo, dado que no ha pasado gran cosa con el adverbio solo y el adjetivo solo (la tilde sigue siendo opcional en caso de duda), tendré que seguir ingeniándomelas para que no se confundan con enunciados dudosos como "me quedo solo por ti" a "me quedo sólo por ti".
Me queda esperar a leer la publicación oficial para saber si, finalmente, se animaron por unificar el caso de palabras con doble acentuación como guion que - como ya dije en un post anterior - deberá tildarse si se pronuncia como bisílabo; pero sin tilde si se pronuncia como monosílabo ¡plop! Por lo menos, mi nuevo amigo y compulsivo flamante editor me va a exonerar (eso espero) de someter mi reciente libro a un nuevo escaneo ortográfico bajo la luz de este nuevo tratado de ortografía que finalmente traerá pocas novedades.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Dudas y temores sobre la Nueva Ortografía del idioma
En estos días de retiro bloguero estuve dedicado a terminar la corrección de un libro académico sobre redacción. Mi nuevo editor es, por cierto, un profesional obsesionado con su trabajo. Eso quiere decir que lo tuve a sol y a sombra cerca de mí hasta que terminara con la última coma dudosa que hubiera en el libro. Por supuesto que no solo me dediqué a la corrección del susodicho libro. Yo, como casi todos los homínidos de estos tiempos, debo cubrir mis gastos domésticos con trabajos de largos horarios, y solo luego, el poco tiempo sobrante (el que se puede dedicar por ejemplo a dormir humanamente) los puedo dedicar a nuevas aventuras, como la de escribir un libro.
Todo esto viene a cuento porque entiendo que este domingo, finalmente, los encargados de la edición de la Nueva Ortografía autorizada por la RAE decidirán, al voto, las modificaciones a las normas ortográficas para los siguientes años. Se corren rumores de marchas y de contramarchas con relación a las próximas modificaciones. Se habla de la protesta de una comunidad de “yeístas” que se opone a la supresión de la “y” griega por el monosílabo, ya bastante difundido: “ye”. De otro lado, se mal habla de la inutilidad de quitar la elegancia tradicional a “quórum” por una simplificada castellanización: “cuorum”. Este es un vocablo – dicen los opositores – que no necesita acercarse tanto al habla popular porque es un término que principalmente se usa en medios especializados, empleado por personas que no se espantan con términos, digamos por lo menos, sofisticados. Asimismo, en otros lares no se mira con buenos ojos la propuesta de quitarle la tilde que – según otros - les daba personalidad a los monosílabos guión y truhán.
Por mi parte, tengo algo de resquemor, no tanto por las mentadas modificaciones, sino porque este nuevo libro probablemente tenga más de setecientas páginas, es decir, más de quinientas páginas más que la anterior edición de 1999, y cuando mi editor se enteré de todo ello, es casi seguro que volverá a secuestrarme para confrontar las correcciones de mi último libro con las actualizaciones que seguramente se aprobarán este domingo por los representantes de las 22 Academias de la Lengua en la Feria de Libro de Guadalajara.
Mi editor no se viene con medias tintas, y para él, como para muchos otros, se hace necesario atenerse a una norma si se quiere mantener la fuerza del idioma. Aun cuando estas normas vayan a contra corriente de aquel otro principio que asevera que el fin supremo del lenguaje es la comunicación y, por lo tanto, es el lenguaje el que debería allanarse ante la realidad lingüística de los tiempos. No hay vuelta que darle ni santo que valga, presumo que estoy condenado a varias horas de encierro y lectura si quiero llevar las cosas en paz con mi compulsivo editor. Tendré que confirmar si efectivamente se legalizó la supresión de la tilde sobre la “o” entre dígitos, y también, si por fin habrá una explicación más convincente para las dudosas tildes opcionales en determinantes como “este” "ese" y "aquel" . La anteropr explicación de que la tilde se colocará siempre que haya ambigüedad me dejó, parafraseando el tema, bastante ambiguo.
Por lo pronto, tengo un par de días de descanso. Luego, me buscaré otras semanita más de relajo prenavideño antes de que mi cancerbero me atrape y me amanece con pasar a ser solo mi ex editor si no le hago caso. Por cierto, según los rumores, a partir del domingo será oficial escribir el prefijo pegado al término, es decir: exeditor.
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domingo, 31 de octubre de 2010
"Extraños frutos" de Alfredo Pita en Paris
Como siempre, es muy grato recibir noticias sobre las infatigables actividades literarias de los escritores peruanos, tanto dentro del país como en el mundo que ya no es tan ancho, claro, pero que a veces sigue siendo muy ajeno.
No obstante, en este caso, no tanto, porque me entero de que hay una buena movida literaria y una gran simpatía por la literatura peruana. Tengo entendido que la presentación correrá a cargo del entrañable Ricardo Sumalavia, a quien no veo desde el Encuentro de Escritores Peruanos en Madrid ya hace varios años.
Alfredo Pita es autor de la novela El cazador ausente (1994), de los libros de cuentos Y de pronto anochece (1987) y Morituri (1991), de los poemarios Hacia los valles (1966) y Sandalias del viento (1995) y del libro para niños Un pequeño capitán (2002). Radica en Francia desde más de veinticinco años, pero mantiene el contacto vívido con el Perú. Considerado como un autor de culto, su novela El cazador ausente ha sido elogiada por escritores como el chileno Luis Sepúlveda y por críticos como el francés Jean-Louis Aragon.
Extraños frutos es un hermoso libro de cuentos que agrupa varios relatos escritos con la prosa densa y a la vez ligera y poética de Alfredo Pita.
viernes, 29 de octubre de 2010
Se presentó nuevo "Diccionario de americanismos"
Estas y muchas más interpretaciones, hasta 120.000, son las que reúne el «Diccionario de americanismos», confeccionado a lo largo de diez años por las veintidós Academias de la Lengua Española, que acaba de ser editado por Santillana. Un volumen que en sus más de 2.300 páginas acoge 70.000 entradas, con definiciones claras, precisas y objetivas, que abarcan las diversas variantes del español hablado en Hispanoamérica, incluidas las etnias indígenas y las lenguas indígenas vivas.
Entre «las grandes novedades» del texto, que ha sido confeccionado y corregido por lexicógrafos españoles e hispanoamericanos pertenecientes a las veintidós academias, se encuentra una larga lista de sinónimos que aparecen reunidos al final en un índice sinonímico, donde podrá comprobar que si le espetan términos como «abismado», «aboyado», «babosota», «lentejo», «mata de pelotas» o «mente de pollo», le están llamando, simple y llanamente, «tonto o bobo». Si hablan de «ratón», «tongo», «gorila» o «camarón» se están refiriendo a un policía. En cuanto a palabras más comprometidas, tome —y no coja— el diccionario y revise términos como «abrochar», «afilar», «fusilar», «sacarle punta al lápiz», «chiflar», «atornillar», todas referidas a «realizar el coito», que en Chile se traduce en la expresión «afinar el piano», muy lejos de la acepción musical española.
viernes, 15 de octubre de 2010
SE VIENE LA NUEVA ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
Para muchos, la ortografía se parece a la severa presencia de un asesor de tesis al que detestas porque tiene la odiosa costumbre de tener la razón. Con la ortografía, muchas veces, nos pasa lo mismo. Hemos tenido ganas ignorarla, de pasarla por alto para que, así, la palabra discurra libremente, tal y como nos viene a primera mano. No obstante, al final, hay que aceptar que sin ella, la claridad y contundencia de nuestros textos quedaría en entredicho.Como sucedió con la Nueva Gramática de la Lengua Española, que se publicó en diciembre de 2009, la Ortografía ha sido realizada con la colaboración de todas las Academias de los países hispanohablantes y el texto definitivo se aprobará en la reunión que estas instituciones mantendrán en la Feria del Libro de Guadalajara (México), a finales del próximo noviembre.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Presentacion de novela "Acuérdate del escorpión" de Isaac Goldemberg
martes, 12 de octubre de 2010
Vargas Llosa, sexto Nobel de Literatura para Latinoamérica
Once años más tarde la academia sueca premia, en Gabriel García Márquez, a una generación irrepetible de autores latinoamericanos que desde su propio continente y desde fuera empezaron a reconstruir la memoria de América Latina. Y en su empeño ensancharon los lindes de un idioma. Fueron más allá del final del horizonte visible desde un punto fijo. Rulfo, Cortázar, Onetti, Vargas Llosa, Fuentes, Donoso, Cabrera Infante y otros más que radiografiaron, cada uno a su manera, la experiencia de una tierra aún desconocida para el resto del mundo...
Hasta que en 1990 llegó el Nobel a Octavio Paz. El poeta y ensayista mexicano trató de entender y hacernos comprender el origen de lo latinoamericano. A finales de la década del cuarenta era un prometedor poeta mexicano. A partir de ahí, lo suyo sería explorar, conquistar y volver a explorar. En su travesía literaria participó en el neomodernimo, el realismo y otros movimientos...
Ahora, en un día que precede a la luna nueva, esas cuatro maneras de mirar el mundo desde América Latina confluyen en la obra de Mario Vargas Llosa. Realidad mirada de frente, intención de entenderla y comprenderla, de aprender de ella. De una prosa que cuenta a la vez que analiza, y que analiza a la vez que hace soñar. Un escritor que siempre ha tomado el pulso de su tiempo, y como un relojero ha querido saber la función de cada pieza en el transcurrir de ese tiempo. Pero hay un aspecto que también es fundamental: la crítica o análisis literario. Su excelente y entusiasta aproximación a los libros que le apasionan. Su amor por la literatura, y su contagioso entusiasmo.
Y este arco de los seis premios Nobel latinoamericanos se condensa en la frase del propio Mario Vargas Llosa cuando dijo que “América Latina no puede renunciar a esa diversidad que hace de ella un prototipo del mundo”.
lunes, 11 de octubre de 2010
Cuento de Fernando Morote

PODER
-Tenemos que inscribirlo como sea –insiste Nelson.
Le explico las dificultades del caso. El documento no reúne un solo requisito legal. Los registros públicos dejaron de ser hace tiempo lo que fueron en otras épocas. Verdaderas ollas de grillos, festines de coimas para incompetentes. El mundo fácil se acabó con las reformas del nuevo gobierno. Todo es ahora más serio, irracionalmente formal. Los funcionarios y empleados están sometidos a una serie de controles y trabajan bajo mayor vigilancia. Su ética personal y profesional, además, ha sido transformada desde las aulas universitarias. Increíble. Y los que mantienen el espíritu torcido, no se atreven a meter la mano por miedo a perder el sustento. No hay forma.
-Habla con tus amigos –prosigue Nelson- Tal vez puedas convencer a uno de ellos que se haga de la vista gorda.
No existen tales amigos. Aquellos que lo eran, fueron oportunamente despedidos. Y tampoco eran amigos; sólo recursos disponibles.
-¿No conoces a alguien que pueda echarnos una mano? –inquiere Nelson.
Los notarios, por supuesto. Sin duda ellos tienen más influencia que yo. Ellos sí que tienen amigos entre los nuevos registradores, los de la nueva clase con filosofía último modelo.
-El documento no ayuda –dice uno de ellos.
-¿Tienes certificado de vigencia? –pregunta otro.
-¿Puedes conseguirlo? –indaga un tercero.
No lo creo. El poder está extendido en Bahamas. Habría que ir hasta allá para obtenerlo.
-¿Algún contacto? –es la curiosidad de otro notario.
Ninguno que yo conozca. O, mejor dicho, ninguno del que se pueda echar mano. Nadie quiere molestar a nadie. Pero todos quieren el resultado. Y rápido. Porque es urgente. El directorio del banco lo exige.
-Tenemos que inscribir el poder como sea, Fernando –repite Nelson.
Qué puedo hacer.
-Confiamos en ti, Fernando –muy cariñoso Nelson- El asunto está en tus manos.
Mis visitas a los notarios no terminan. Busco por dónde entrarle a la pelota. Veo el arco muy lejos. El balón se desinfla. La única solución es rogar. O hacer trampa.
Haga click aquí para continuar con el cuento en "Escritores Peruanos Contemporáneos"
jueves, 7 de octubre de 2010
Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010,
A las seis treinta de la mañana me enteré de que Mario Vargas Llosa había ganado el Premio Nobel de Literatura. Lo escuché por el radio del auto justo cuando salía del garaje. Qué notición. Estuve tentado a suspender la clase que tenía programada para esa mañana tan temprana, y dedicarme a buscar más noticias sobre el asunto. Luego, quizás, buscar mi novela favorita de Vargas Llosa, y de dedicarme a releerla como una manera de festejar su premiación. Llamar a los amigos con quienes hemos compartido, por larguísimos años, nuestra admiración por el escritor. Escribir un post en mi blog para compartir esta alegría con mis lectores: festejar de alguna manera este reconocimiento que termina por consolidar la trascendencia de Mario Vargas Llosa en la literatura universal. No obstante, la responsabilidad de una clase me esperaba, y entonces decidí esperar a la tarde para regocijarme cómodamente con la noticia. A la siete y media de la mañana ya había recibido veinte mensajes de amigos que compartían la misma noticia alegremente. La primera novela que leí de Vargas Llosa fue Conversación en la Catedral y – mis amigos más cercanos lo saben – fue la lectura que alteró el curso de mi vida. Aun esta misma mañana, en que que he tenido que pasar por la avenida Tacna, y después de tantos años transcurridos, las primeras frases del libro me parece que reverberaran todavía nítidamente entre sus grises edificios, y luego: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina. ¿En qué momento se había jodido el Perú? Claro que las cosas han cambiado, y en este mi país, por fortuna, ya pocos se hacen esa pregunta y, más bien, ahora se dedican a construir un futuro optimista, al menos la mayoría. Sin embargo, cuadros realistas verbales como esa novela, permitieron que entendiéramos que tan al fondo de la desazón estábamos llegando.
A la una de la tarde, entendí que el día iba a ser muy intenso y que no tendría tiempo de escribir nada sobre el tema sino hasta la noche. Eso sí, la noticia del premio estaba en todos lados, y yo diría que en el rostro de la mayoría de personas con las que me crucé había un gesto de orgullo, como tenía que ser.
Después de Conversación en la Catedral, leí la Casa verde y nombres como Lituma, los inconquistables, Bonifacia, Trinidad, Fushía; lugares como Piura, Santa María de Nieva quedaron en mí dando vueltas por mucho tiempo. Con Pantaleón y las visitadoras tuve un descoloramiento inicial porque ahora el escritor planteaba otros recursos narrativos que se alejaban de sus monumentales novelas totalizadoras. Con la Guerra del fin del mundo, para mí, quedó sentado que Vargas Llosa había alcanzado la más alta maestría en la novela contemporánea. Pero, claro, me quedé corto por no entender que el verdadero escritor se reinventa una y muchas veces porque, precisamente, la novela perfecta siempre es la que se está por escribir.
Finalmente, ahora que por fin tengo algo de tiempo y de aliento para masticar la noticia, he tenido ganas de escribir primero esta breve nota en este blog de tantas noches, antes de beberme un café y pasar un par de horas releyendo al Sartrecillo Valiente, como lo llamaban sus entrañables amigos Luis Loayza y Abelardo Oquendo. Entiendo que no todos están tienen la misma admiración por Vargas Llosa. Sus ideas políticas y económicas no siempre han sido bien recibidas por algunos; es más, la manera de defender sus ideas, que en el fondo, es la manera de defender su principio más preciado, la libertad, ha causado más de un resentimiento. No obstante, como dijo Martha Hildebrandt en el diario Perú 21, habría que poner al margen todas las distancias extraliterarias para celebrar, en conjunto, que un peruano ilustre haya alcanzado tan elogioso premio.
No más, este escribidor se va a releer Travesuras de la niña mala por un buen rato.
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