Mostrando las entradas con la etiqueta Obama. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Obama. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de enero de 2009

El lector Obama

En la universidad, cuando empezó a participar en protestas contra el gobiernoapartheid en Sudáfrica, Barack Obama se dio cuenta que "la gente había empezado a tomar en cuenta mis opiniones". Obama llegó a entender que las palabras tenían el poder de transformar la realidad. Escribió: "Con las palabras justas todo podría cambiar: Sudáfrica, las vidas de los chicos en el ghetto a tan sólo pocas millas, y mi propio tenue lugar tenue en el mundo".

Se ha hablado mucho de la elocuencia de Obama, de su habilidad para persuadir, inspirar y emocionar a través de las palabras que utiliza en sus discursos. Pero su apreciación por la magia del lenguaje y su fervor por la lectura no sólo lo han provisto con una inusual habilidad para comunicar su pensamiento a los estadounidenses, contextualizando ideas complejas sobre la raza y la religión, sino que también han formado un sentido de sí mismo y de su lugar en el mundo. 

El primer libro de Barack Obama, Sueños de mi padre (que seguramente es la autobiografía más evocativa, lírica y cándida escrita por un futuro presidente), sugiere que durante toda su vida se volcó a los libros como una manera de adquirir conocimientos e información sobre otras personas, y también, como una manera de salirse de la burbuja del ser, y más recientemente, de la burbuja del poder y la fama. 

Recuerda que cuando era adolescente leía a los grandes autores afroamericanos como James Baldwin, Ralph Ellison, Langston Huges, Richard Wrigt y W.E.B. Du Bois, en un esfuerzo para reconciliarse con su identidad racial. Después, durante una fase ascética en la universidad, se empapó con las obras de pensadores como Nietzsche y San Agustín en una búsqueda espiritual e intelectual, y en un intento de descubrir en qué creía realmente. 

Más recientemente los libros han dado a Obama ideas concretas sobre cómo gobernar. Se ha reportado en varios lugares que el libro Equipo de rivales deDoris Kearns Goodwin sobre la decisión de Abraham Lincoln de incluir opositores en su gabinete, le ayudó a tomar la decisión de nombrar a Hillary Clinton como Secretaria del Estado. En otros casos, libros sobre los primeros 100 días de la presidencia de Franklin Delano Roosevelt, y Guerras de fantasmas de Steve Coll sobre Afganistán y la C.I.A., han servido como material para prepararse para los múltiples desafíos que a los que se enfrentará como Presidente.


La poesía y el sentido trágico de la vida

El amor de Obama por la ficción y la poesía (en su página de Facebook enumera aMoby Dick, las obras de Shakespeare y Gilead de Marilynne Robinson como algunos de sus favoritos, junto con la Biblia y las obras completas de Abraham Lincoln y Emerson), no sólo le ha dado un conocimiento sofisticado del uso del lenguaje. También lo ha inmerso en el sentido trágico de la historia y un conocimiento de las ambigüedades de la condición humana, muy opuestas de la visión del mundo que tiene Bush. 

Obama ha dicho que en la universidad escribió "poesía muy mala" y su biógrafo David Mendell ha sugerido que en algún momento fantaseó con la idea de ser novelista. De todas formas Sueños de mi padre demuestra un gran talento para relatar y una combinación excepcional de la empatía e imparcialidad que poseen los grandes novelistas. En esas memorias, Obama logró comunicar excepcionalmente variados puntos de vista distintos a los suyos y también evocar varios de los lugares donde vivió durante su infancia. En el libro, el narrador es a la vez un marginal solitario y un observador omnisciente que nos provee una vista coral de su pasado. 

Como Sueños de mi padre, muchas de las novelas que se dice que admira Obama tratan el tema de la identidad: La canción de Salomón de Toni Morrison cuenta la historia de un hombre que intenta averiguar sobre sus raíces familiares; El cuaderno dorado de Doris Lessing relata las dificultades de una mujer en articular el sentido de sí misma; y El hombre invisible de Ralph Ellison trata el problema de la definición del ser en un Estados Unidos hiper-consciente de los temas raciales y la posibilidad de trascendencia en ese ámbito. 

Las poesías de Elizabeth Alexander, quien fue elegida por Obama para leer una poesía original en la ceremonia de asunción, tratan sobre la intersección del pasado y del futuro, lo privado y lo político; mientras que la poesía de Derek Walcott (Obama fue fotografiado recientemente leyéndolo) explora qué significa ser "un niño dividido", situado sobre el margen de dos culturas, sin raíces tal vez, pero libre para inventar un nuevo ser. 

Esta idea de la creación del propio ser es muy estadounidense –es uno de los temas centrales, por ejemplo, de El gran Gatsby—y parece ejercer una gran fascinación sobre la imaginación de Obama.

Lincoln, el modelo a seguir

En un ensayo del 2005 en la revista Time, Obama escribió sobre los orígenes humildes que él compartía con Abraham Lincoln, agregando que el presidente número 16° lo hacía recordar "un elemento más grande, más fundamental de la vida americana: la creencia persistente de que podemos continuamente recrearnos a nosotros mismos para alcanzar el tamaño de nuestros sueños".

La nueva biografía de Fred Kaplan, Lincoln: la biografía de un escritor pone en claro que Lincoln, como Obama, amó los libros toda su vida y que fue indeleblemente formado por sus lecturas y que ellas forjaron su maestría sobre el lenguaje tanto como su visión filosófica del mundo. Especialmente en su caso, Shakespeare y la Biblia. Como dice Kaplan, "la herramienta y el hacedor de la herramienta inevitablemente se fusionaron en uno. El se convirtió en lo que le hizo el idioma".

El poder incandescente del lenguaje de Lincoln, su resonancia y sus candencias rítmicas, tanto como su habilidad de girar desde el tono magistral al humilde, ha sido un modelo para Obama, quien ha dicho que lee a Lincoln frecuentemente para inspirarse. También los usos que le dio Lincoln al idioma y sus dotes superiores de retórica le han servido a Obama como modelo: para inspirar a los americanos a fin de que completen el trabajo iniciado por sus próceres fundadores e inspirara un país que esta mareado por los males con una nueva visión de esperanza y reconciliación. 


Fuente: Revista Ñ

lunes, 19 de enero de 2009

El escribidor de Obama

Hombres talentosos dependen de otros hombres también talentosos. Barack Obama es uno de los ejemplos más recientes, quien tiene en el joven Jon Favreau a uno de los pilares de su retórica de la esperanza con la cual el día 20 de enero llegará a ser el hombre más poderoso del planeta. La nota siguiente fue recogida de El Comercio.

Cuando Jon Favreau conoció a Barack Obama en 2004 tenía solo 23 años. Ahora es el principal encargado de redactar los discursos de quien mañana será investido presidente de Estados Unidos y se ha hecho famoso por sus dotes de orador.

Favreau, a quien todo el mundo llama Favs, y el próximo presidente estadounidense se cruzaron en un momento crucial para Obama, en julio de 2004.

Fue entonces, durante la convención del Partido Demócrata en Boston, cuando Obama, un desconocido senador estatal de Illinois, pronunció el discurso que lo lanzó a la escena política nacional.

"No hay un EE.UU. blanco y un EE.UU. negro, sino los Estados Unidos de América", dijo quien mañana se convertirá en el 44 presidente del país en un discurso conciliatorio e impregnado de esperanza.

En una de esas casualidades del destino, Favs, que trabajaba en 2004 para la campaña del entonces aspirante presidencial demócrata John Kerry, se encontraba en la parte trasera del escenario mientras Obama ensayaba su discurso.

Y en un momento dado interrumpió a Obama para advertirle de que tenía que cambiar una frase porque había una repetición."Se me quedó mirando, un tanto confundido como diciendo, quién es este joven", recordó Favreau el año pasado en una entrevista con el diario The New York Times.

La derrota de Kerry en las elecciones presidenciales de noviembre de 2004 dejó a Favs desempleado pero con buenos contactos que lo recomendaron a quien ahora es su jefe.Obama tenía entonces bastante tiempo libre, y él y Favreau se conocieron bien.

Favs se impregnó de lleno de la retórica de Obama para poder redactar discursos que reflejaran su voz.

El engranaje entre ambos, a juzgar por los resultados, ha funcionado a la perfección.Los dos han trabajado estrechamente en el discurso más importante de Obama, el que pronunciará mañana frente al Capitolio estadounidense.

Según Jen Psaki, portavoz de la oficina de transición de Obama, éste se reunió con Fravreau y su asesor político David Axelrod antes de la celebración de Acción de Gracias, que tiene lugar el cuarto jueves de noviembre en EE.UU.

Favreau acabó el primer borrador a principios de diciembre.Tras conversaciones adicionales con Obama, Favreau y su equipo escribieron un segundo borrador durante las vacaciones de Navidad.

Hace dos fines de semana Obama editó y reescribió el discurso tras recibir varios comentarios y sugerencias de Axelrod y Favreau.

Se espera que el texto provoque la inspiración de John F. Kennedy, refleje los sueños de Martin Luther King y los desafíos que afrontó Franklin Delano Roosevelt, quien en 1933 dijo a sus compatriotas sumidos en la Gran Depresión que lo único que tenían que temer era al miedo en sí.

Obama ha dicho que el principal objetivo de su discurso es definir el momento histórico en el que se encuentra EE.UU.."Creo que esa es la principal tarea para mí en un discurso de investidura (...) el intentar capturar lo mejor que puedo el momento en el que nos encontramos", dijo en una entrevista reciente con la cadena de televisión ABC.

El contenido del discurso es un gran secreto, pero Favreau no oculta que acude a las palabras de JFK, de su hermano Robert Fitzgerald Kennedy y de Martin Luther King en busca de inspiración.

En cuanto a sus predecesores, los encargados de escribir discursos para presidentes, ha confesado que Peggy Noonan, quien trabajó para Ronald Reagan es su favorita.Noonan reconoció el año pasado que el mensaje de Obama es efectivo porque, dijo, va unido a la persona que lo pronuncia y a la inspiradora historia de su vida.

Favreau dice admirar también a Michael Gerson, quien trabajó para el presidente saliente George W. Bush.Obama descubrió su poder dialéctico durante una marcha contra la segregación racial en la universidad en la que se dio cuenta de que había captado la atención de los asistentes tras empezar a hablar.

"Los congregados se quedaron callados y me miraban", recuerda en sus memorias: "Dreams From My Father" (Sueños de mi padre).

Mañana captará también la atención, pero de un grupo mucho más numeroso: los millones de personas dentro y fuera de EE.UU. que están pendientes de su toma de posesión.
Tomado de El Comercio