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lunes, 15 de diciembre de 2008

¿Cuántas palabras usamos al hablar? En promedio, 300

A propósito del premio de Caretas, que en una obligación feliz hace que los escritores cuenten una historia en mil palabras, pero no en mil diferentes, sino solo en mil, recordé aquella entrevista a Marco Martos, presidente de la Academia Peruana de la Lengua, donde establecía que en promedio los hablantes usamos 300 palabras para comunicarnos. Sí, 300 de 283 mil palabras. Seamos matemáticos en un tema de lenguaje: ¡Usamos aproximadamente el 0,10% de las posibilidades del idioma! Es decir, la lengua española en realidad es un océano inmensurable, y nosotros apenas la gota en un gotero. Son 300 las palabras que en promedio usa una persona común y corriente, alguien de a pie que con la educación escolar bastó y sobró; una persona culta, especulemos que sean las personas que leen los periódicos, algunas novelas, revistas especializadas o alguna página en internet,  cerca de 500. Un novelista, digamos una persona dedicada a la literatura que escribe y lee, lee y escribe, usa unas 3000 palabras. Cervantes usó 8000 palabras, es decir, cerca del 3% del idioma del cual es padre. Entonces, para este escribidor que estará rozando apenas las mil solo me queda volver al diccionario y aprender, y aprender, que es una manera de querer nuestra lengua.

Como académico de la lengua, ¿usted es un apocalíptico o un integrado?
Un integrado. No hay que asustarse: el idioma cambia siempre, de generación en generación. Va modificándose porque es un organismo vivo. Quedarse en el pasado significaría convertir al español en una lengua muerta. Las academias se dedican a la defensa del idioma, a difundirlo y a lograr que cada día se hable más.

¿El académico del idioma es una especie de cruzado defendiendo la pureza de su territorio impenetrable?
Esto ha cambiado. Las academias son cada vez más permeables. Si dos personas se entienden, está bien. Mucho se habla de la lengua popular y de los lenguajes secretos (o germanía), cuyos códigos no son tan secretos porque siempre se filtra algo y algunas palabras pasan al habla cotidiana.

¿Quiénes son los grandes 'alimentadores' del idioma?
El pueblo. En el idioma hay dos tendencias: una conservadora y otra revolucionaria. Se impone la que defiende el cambio. Eso sí, una persona no puede modificar la lengua, necesita de otras. La lengua es una abstracción que está en la cabeza de todos los hablantes, pero en cada uno la realización concreta es muy reducida. Una persona, en su vida cotidiana, utiliza unas 300 palabras; 500, si es culta. Un novelista bueno utiliza tres mil. Cervantes usó ocho mil.

¿Cuántas palabras tiene el Diccionario de la Lengua Española?
Unas 283 mil. El Diccionario Esencial de la Lengua Española -que acaba de salir e incluye solo las palabras que son comunes a todos los países- tiene 50 mil. En el Diccionario del Estudiante hay 30 mil. ¿Sabe cuántas palabras y frases están archivadas en el 'banco' del español? Un millón y medio.

¿Cuál es su utilidad?
Es el registro general de los vocablos en español desde 1500 hasta ahora. Con esto se piensa hacer el Diccionario Histórico de la Lengua Española, cuya elaboración tomará unos veinte años. Allí estarán todas las palabras.

¿Internet y el auge de los medios están empobreciendo al español?
No. Después del inglés, el español es la lengua más sólida del planeta. Tiene una capacidad enorme de españolizar palabras de otros idiomas o de rechazarlas si no le sirven. Le doy un ejemplo: mouse está siendo cambiada por ratón. La globalización nos permite conocer, más rápido, las formas particulares de hablar español; algunas de cuyas palabras viajan, como 'chamba', que es un mexicanismo.

El lenguaje del chat, lleno de abreviaciones, de 'emoticones', ¿son un peligro para el español?
No. Como integrado que soy, le digo que no. Los mensajes de celular son los telegramas de nuestros días. El miedo al habla de los jóvenes es injustificado pero siempre ha existido, incluso en la época de Cervantes. La ventaja del habla culta consiste en que uno se puede comunicar con más personas en cualquier lugar del mundo.

¿Qué piensa del spanglish?
La continuidad del español está garantizada por la comunicación. El spanglish es un dialecto particular que surge por el encuentro de dos lenguas. Esto no es nuevo. Sin embargo, el futuro del español no va por allí, porque está limitado a una zona específica.

¿Cuáles son las palabras más peruanas?
Quizá las que se refieren a la comida: lomo saltado, cebiche, cancha.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Premio Cervantes 2008

(Perú.21) El catalán Juan Marsé ganó el Premio Cervantes de literatura 2008, el más prestigioso de las letras hispanas. El ministro español de Cultura, César Antonio Molina, dio lectura el jueves al fallo del jurado, que subrayó su decidida vocación por la escritura.Marsé se impuso a los también españoles Ana María Matute, José Manuel Caballero Bonald, Francisco Nieva, Javier Marías, Carlos Bousoño, así como al autor uruguayo Mario Benedetti. “No tenía mucha confianza en ganar”, reconoció el escritor en una entrevista telefónica con AP. “Lo cierto es que pensaba en otros nombres, pero mira ha sido una gran alegría”. Marsé, de 75 años, es un novelista de larga y reconocida trayectoria. Autor de libros como Si te dicen que caí (1973) y La muchacha de las bragas de oro (1978), ha recibido otros reconocimientos como el Internacional de Novela México, el Planeta o el Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe. La obra de Marsé, nacido en Barcelona, fue especialmente reconocida por su acierto a la hora de retratar en sus novelas la decadencia de la sociedad catalana posterior a la guerra civil española (1936-1939). Para gran parte de la crítica, el universo de Marsé, plagado de personajes perdedores sin apenas esperanza, reflejó a la perfección el sufrimiento que entre 1940 y 1950 tuvo que padecer el bando derrotado en la guerra a manos de las tropas del general Francisco Franco. “No me considero un intelectual. Soy un contador de historias. Los intelectuales no le ha hecho un gran bien a la novela. Yo soy novelista”, reconoció. Marsé había aparecido reiteradamente en esas quinielas no oficiales de ganadores del Cervantes. Sin embargo, convencido de que no recibiría el premio, se fue al médico y el ministro de Cultura no podía localizarle. “Tenía un control rutinario que hago cada seis meses y no quise suspenderlo”, señaló. “No pensaba que me dieran el premio a mí. Aunque es una sorpresa relativa, porque ni nombre siempre surgía entre la terna de candidatos”.

La relación del autor con el cine también ha sido bastante prolija. Ha trabajado como guionista y muchas de sus novelas han sido llevadas a la gran pantalla.Últimas tardes con Teresa (1966), una de sus novelas más afamadas, y dos de sus obras más recientes, El embrujo de Shanghai (1993) y Canciones de amor en Lolita’s club (2005), fueron adaptadas al cine.El Cervantes, concedido por el Ministerio de Cultura español, está dotado por primera vez con 125.000 euros (161.000 dólares), frente a los 90.000 euros de años anteriores.La relación de autores premiados desde su primera convocatoria en 1975 constituye una clara evidencia de la significación del premio para la cultura en español.Hasta la fecha, el Cervantes ha distinguido a 18 escritores españoles (incluido Marsé) y 16 latinoamericanos, de los que sólo dos han sido mujeres: la española María Zambrano y la cubana Dulce María Loynaz.La nómina de ganadores incluye destacados nombres de la literatura hispana como el argentino Jorge Luis Borges (1979), el mexicano Octavio Paz (1981), el peruano Mario Vargas Llosa (1994) y el español Camilo José Cela (1995). Como es tradicional, Marsé recibirá su premio el próximo 23 de abril en una solemne ceremonia en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, ciudad natal de Miguel de Cervantes.