jueves, 26 de febrero de 2009

Esther Vargas: No busco novio


No busco novio se llama el libro de Esther Vargas en directa alusión al libro más vendido de la FIL2008: Busco novia de Renato Cisneros, quien también tiene un blog: Busco Novia. Sí la misma Esther Vargas que tiene un blog en el diario Perú.21 cuyo nombre juega con la idea hamletiana de ser o no ser, pero en su tono sexual: Sex o no sex. Al parecer esto se puede repetir, los blog se convierten en un lugar de escritura y crítica directa de artículos o ficción que más adelante pasará a convertirse en libro. Será que el libro aún se convierte en ese objeto que podemos tenerlo sin conexión ni mouse ni wi fi ni speedy para leerlo en todo momento y lugar. Sea el Busco novia de Cisneros o No busco novio de Vargas estamos ante dos narradores notables que consiguen sacarle la vuelta a su condición de periodistas para internarse en los vericuetos de la narración de historias y la reflexión sobre el amor en tiempos posmodernos que miles leen y disfrutan. Estruendomudo editores hace posible este nuevo libro gracias a su sello Calato editores. Como último dato, Esther Vargas también abre el blog de su libro: Sex o no sex (el lado LES). Mente abierta para los lectores.

Día: sábado 28 
Lugar: Lola Bar 
Hora: a las 8 de la noche
Presenta: Beto Ortiz

martes, 24 de febrero de 2009

Lo último de Daniel Alarcón y Alberto Fuguet

por Daniel Alarcón

Cuando salí del conservatorio, trabajé durante dos meses con un grupo de teatro llamado Diciembre. Se trataba de una compañía bien establecida que se había fundado en los agitados años de la guerra, durante los cuales se hicieron célebres tanto por sus descaradas incursiones en la zona de conflicto para llevar el teatro al pueblo como por los maratonianos espectáculos diarios que representaban en la ciudad: revisiones pop de García Lorca o lecturas estentóreas de culebrones brasileños, siempre con una sesgo político, a veces sutil, a menudo obvio. Cualquier cosa para mantener a la gente despierta y risueña durante lo que de otra manera serían las oscuras y solitarias horas del toque de queda. Esos espectáculos fueron una leyenda entre los estudiantes de teatro de mi generación y muchos de mis compañeros de clase afirmaban haber acudido a alguna de las representaciones siendo niños. Contaban que sus padres los habían llevado, que habían sido testigos de inefables actos de depravación, una impía amalgama de recital e insurrección, sexo y barbarie; que, aún años después, ese recuerdo les perturbaba, les hería o incluso les inspiraba. Todos mentían. De hecho, estudiábamos para mentir. Han pasado nueve años desde que me gradué y supongo que hoy los estudiantes del conservatorio hablan de otras cosas. Son además demasiado jóvenes para recordar lo rutinario que era el miedo durante la guerra. Quizá les cueste imaginar un tiempo en que el teatro se improvisaba en respuesta a titulares pavorosos, un tiempo en que apenas hacía falta interpretar para declamar un renglón de diálogo con terror escalofriante. Pero entonces llegaron los narcóticos efectos de la paz y ciertamente nadie deseaba volver atrás.

Para continuar leyendo el cuento de Daniel Alarcón hacer clic aquí.




por Alberto Fuguet

Creo que no cumpliré mi rito.

Creo que ya no lo cumplí.
Definitivamente.
Perdoname Señor pues he pecado. O, al menos, no hice lo que pensé hacer: ordenar mi biblioteca. Que es como ordenar mi departamento, porque mi biblioteca no es inmensa pero sí traspasa habitaciones. La parte principal está en el living y el living está fusionado con la cocina. Es lo mismo, una sola cosa. Libros y ollas, y sales y aceites, más libros y sofás.

Este es mi rito: el rito que no he cumplido. Está asociado con editar (sacar/terminar) un libro nuevo. ¿Editar? ¿Esa es la palabra? No, terminar. Finalizar. Acabar. ¿Tener? Tener, sí. Tener libro nuevo. Eso.

El rito es este: cada vez que tengo un libro nuevo (es decir, cada vez que me llega un libro mío, a mi casa, desde la editorial) ordeno mi biblioteca (es decir, mi casa) para que vuelva a ese cierto equilibro decencia que tuvo antes que me enfrentara a escribir "el libro nuevo".
Escribir es una tarea titánica, una fusión de ansiedad y disciplina, y mientras estoy "perdido" en el nuevo libro (o, desde un tiempo a esta parte, en una nueva película), dejo todo estar.
No ordeno.

Siento que necesito dejar lo externo de lado.
Parece pose pero juro que no lo es.
Acumulo y acumulo libros que me llegan o me envían, robos de la editorial, y libros que compro, sobre todo en viajes (me da pudor ir a las librerías locales por miedo a creer que un librero crea que ingreso a ellas a ver como están los míos). A veces, cuando me dan ataques consumistas, encargo libros vía Amazon. Entonces aparecen en mi casilla unas cajas preciosas con más libros de los que puedo leer. ¿Por qué no encargo uno o dos en vez de ocho o diez? Quizás porque me autoengaño y decido que es mejor encargar de tan lejos varios, para así ahorrar en el correo-transporte-aduana. No tengo claro por qué hago esto. Amazon me gusta mucho. Es un vicio. En todo caso, quizás me atrae la idea de que los libros se transformen en algo así como cadáveres después de una batalla. Que los libros nuevos que he ido adquiriendo durante este proceso de escritura o filmación se acumulen de manera arbitraria y terminen como los restos que quedan después de que pase, por ejemplo, un huracán.
Mi departamento tiene algo post Katrina.
Me siento en Nueva Orleans.

Para continuar leyendo el cuento de Alberto Fuguet hacer clic aquí.

Los vivos y los muertos

Edmundo Paz Soldán es un escritor boliviano de gran talento que pertenece a un grupo de escritores ya no tan jóvenes que se vienen consolidando en las letras latinoamericanas, Fuguet, por ejemplo. Recuerdo que lo primero que leí de este escritor fue su cuento Dochera, cuento que le significó el premio Juan Rulfo. También, lo leo a menudo vía Boomeran(g) donde escribe su blog llamado Río Fugitivo. Ahora, con Los vivos y los muertos trata de retratar la violencia que existe en la sociedad americana que suele acoger en sus universidades número importante de intelecuales latinoamericanos. Desde su mirada, aspira a explicar los porqués de esta violencia y, a la vez, trazar las correspondencia con la violencia en nuestra sociedades. En unas semanas más, tendremos este libro en vitrinas.


Las frustraciones mueven el nuevo relato de Edmundo Paz Soldán (Bolivia, 1967), que lleva por título Los vivos y los muertos (Alfaguara), y en el que recoge nueve asesinatos de los once personajes que pasan por el libro, en pocas semanas en Madison (EEUU). El autor siembra de ficción hechos verídicos, para conseguir una crónica verosímil de la maldad a punto de cañón, por la que atraviesa la sociedad norteamericana.

"El problema de EEUU como sociedad es que tienen la tentación de las armas para dar respuesta. En Bolivia, si te deja tu novia o te emborrachas o te pegas con alguien, pero no solucionas los problemas con escopetas. Las armas y el arrebato son un cóctel muy peligroso", reconoce. Sin embargo, la violencia no queda tan lejos. Columbine no debería sonarnos tan extraño estos días. "Nadie está a salvo de esta violencia y cada vez será más común entre los jóvenes. Eso es lo que más me ha asustado", opina, aunque es consciente que la ausencia de las armas en nuestra cotidianidad nos libra.

El autor se ha metido en la piel de la primera persona de estos personajes alumnos, vecinos y un periodista para hacerles hablar desde el trauma que supone tanta desgracia, y tan cerca. De hecho, Amanda, la única alumna superviviente cuenta: "Estamos rodeados de gente que por no tomar la decisión correcta ha perdido su lugar en el mundo. Hay que entenderlos". Ella es la excepción que se impone al disparate, quien entiende que todo lo que le rodea es pura y dura hipocresía. Tanto ordenador, tanto YouTube, tanto MySpace, tanta Britney, Lindsay, Paris y Perez Hilton, tanto centro comercial y falsas esperanzas. Tantas fotos de Juan Pablo II, junto a las fotos de los entrenadores y banderines de los Jets. Tanta incapacidad para el fracaso.

"EEUU es una sociedad que no está acostumbrada a lidiar con el fracaso", explica el autor, que es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell (contigua a la ciudad de Ithaca, en el norte del estado de Nueva York). Recuerda que para algunos de sus compañeros en la universidad su ídolo era Donald Trump. "El aprendizaje para el éxito aparece en el High School con el deportista. Ese ritual genera muchas frustraciones para aquellos que no han podido llegar hasta el lugar de los elegidos", quizá por eso la gran soledad ante el cultivo de lo individual.

Cuando se enteró de la historia, porque son hechos reales, tuvo la tentación de hacer una crónica de los acontecimientos. Narrar con testimonios. Pero un día, recuerda, comenzó a escuchar las voces de los niños hablando en primera persona. "Me acordé de una novela de Faulkner, Mientras agoniza, que tenía esta estructura de monólogos interiores, que iban y venían. Ese era el modelo de estructura que más encajaba".

Entre esas voces, uno de los grandes logros de Edmundo Paz Soldán ha sido ponerle carne a los pensamientos que le pasan por la cabeza al asesino. No ha dibujado en este caso al típico vecino gris de-sagradable, que un día decide acabar con la vida de dos jovencitas tras aprovecharse de ellas. Encontró un motivo con el que sustentar toda la verosimilitud de la voz que estaba fabricando para un tipo enajenado: los chistes que se cuenta constantemente. Eso le ha terminado de dar la cara más perversa al personaje: "Era el desafío de la novela". En el detalle más absurdo encontró el retrato psicológico de un asesino.

Fuente: publico.es

lunes, 23 de febrero de 2009

El lector (primeras líneas)

Creo que debo decir que me gustó El lector, no solo por la trama intensa donde las pasiones humanas nos llevan al límite y cómo comprobamos que son fuerzas incontralobles para la razón. Sin embargo, también me gustó porque El lector tiene una narrativa directa, es decir, un estilo limpio que hace de la lectura un placer. El libro consta de dos partes. Aquí les dejo las primeras líneas, como antes se hizo con Benjamin Button, a los que deseen leerlo completo dejen un comentario.

1

A los quince años tuve hepatitis. La enfermedad empezó en otoño y acabó en primavera. Cuanto más fríos y oscuros se hacían los días, más débil me encontraba. Pero con el año nuevo las cosas cambiaron. El mes de enero fue templado, hasta el punto de que mi madre me instaló la cama en el balcón. Veía el cielo, el sol y las nubes, y oía a los niños jugar en el patio. Una tarde de febrero oí cantar un mirlo.

Vivíamos en el segundo piso de una espaciosa casa de finales del siglo pasado, en la Blumenstrasse. La primera vez que salí después de la enfermedad fue para dirigirme a la Bahnhofstrasse. Fue allí donde, un lunes de octubre, volviendo del colegio a casa, me puse a vomitar. Ya hacía días que me sentía débil, más débil que nunca en mi vida. Cada paso me costaba esfuerzo. Cuando subía escaleras en casa o en el colegio, las piernas casi no me sostenían. Tampoco tenía ganas de comer. A veces me sentaba a la mesa con apetito, pero enseguida me vencía el asco a la comida. Por la mañana me levantaba con la boca seca y la sensación de que mis órganos internos pesaban más de lo normal y estaban fuera de su lugar habitual en el cuerpo. Me avergonzaba de sentirme tan débil. Y me avergoncé especialmente cuando vomité. Eso tampoco me había pasado nunca en la vida. De repente, la boca se me llenó de vómito; intenté tragar, apreté los labios y me tapé la boca con la mano, pero el vómito se me salió a través de los dedos. Luego me apoyé en una pared, miré el charco de vómito y arrojé una papilla clara.

Una mujer acudió en mi ayuda, casi con rudeza. Me cogió del brazo y me condujo hasta un patio, a través de un oscuro pasillo. Arriba había tendederos colgados de ventana a ventana, con ropa tendida. En el patio había madera almacenada; en un taller con la puerta abierta chirriaba una sierra y volaban virutas. Junto a la puerta del patio había un grifo. La mujer lo abrió, me lavó la mano sucia y luego ahuecó las manos, recogió agua y me la echó en la cara. Me sequé con un pañuelo.

—¡Coge el otro!

Junto al grifo había dos cubos; ella cogió uno y lo llenó. Yo cogí y llené el otro y la seguí por el pasillo. La mujer tomó impulso, y el agua cayó sobre la acera y arrastró el vómito por encima del bordillo. Luego me quitó el cubo de las manos y arrojó otra oleada de agua sobre la acera.

Al incorporarse me vio llorar. «Ay, chiquillo, chiquillo», dijo sorprendida. Me abrazó. Yo era apenas un poco más alto que ella, sentí sus pechos contra mi pecho, olí en la estrechez del abrazo mi aliento fétido y su sudor fresco y no supe qué hacer con los brazos. Dejé de llorar.

Me preguntó dónde vivía, dejó los cubos en el pasillo y me acompañó a casa. Caminaba a mi lado, con mi macuto en una mano y mi mano en la otra. La Bahnhofstrasse está cerca de la Blumenstrasse. La mujer andaba deprisa, y tan decididamente que yo la seguía sin titubear. Se despidió delante de mi casa.

Aquel mismo día, mi madre llamó al médico, que me diagnosticó hepatitis. En algún momento le hablé a mi madre de aquella mujer. De no haber sido así, no creo que hubiera vuelto a verla. Pero mi madre insistía en que, en cuanto pudiera valerme por mí mismo, comprara con mi dinero de bolsillo un ramo de flores y me presentara en casa de aquella mujer para darle las gracias. En fin: un día de finales de febrero me dirigí a la Bahnhofstrasse.

El lector (Der Vorleser)

Si ya estamos en la librería Crisol, valdría la pena preguntar por la novela El lector (The reader o Der Vorleser) y así ampliar la lectura y autores. Aunque la película no llega aún a nuestras salas, pero sí a Polvos Azules, sería un gran ejercicio leer esta novela y saber cómo está la literatura de Alemania. Mención aparte es que la historia ha cobrado vida y más relevancia gracias a la premiada y soberbia actuación de Kate Winslet.  

(Adaptado de La Librería) El lector es una obra aparecida en septiembre de 1997 y que ha tenido ocho amplias ediciones en su formato original y unas cuantas en su edición de bolsillo.

 

La historia del libro es sencilla a pesar de los recovecos insinuantes en los que nos sumerge una vez iniciada la lectura. Un chico de quince años atraviesa una hepatitis en época de la posguerra alemana. Vive en un tranquilo y pobre barrio junto a su familia. Un día, volviendo a casa desde el colegio, se encuentra mal y empieza a vomitar en plena calle. Hasta él llega una mujer que aparenta ser unos veinte años mayor. Le ayuda a lavarse y a encontrarse mejor, hasta que vuelve a casa. Al cabo de unos días su madre le pide que le lleve un ramo de flores como agradecimiento por su bondad. Y es en ese momento en el que, a consecuencia de la edad y su inocencia, empieza una relación amorosa dotada de ciertos hábitos especiales. Una relación que empieza ineludiblemente en una bañera y con las lecturas de ciertos clásicos por parte de Michael y que a ella, Hanna, le causan un gran placer. La mujer ejerce de revisora en un tranvía con unos horarios alternantes. Esta relación, a veces tormentosa, llega a su fin en el momento en el que ella, sin ningún tipo de explicación, desaparece. Pero el destino siempre vuelve, y el azar hará que Hanna conviva con él hasta el fin de sus días.

 

Nos encontramos con una obra compleja, bastante compleja. Lo que puede ser una historia romántica al más puro estilo “El graduado”, se nos va enrevesando con unos complejos mecanismos que no acabamos de dilucidar bien. Y es que, cuando nuestro chiquillo pasa a estudiar Derecho y a hacer ciertas prácticas en un juicio, empiezan a aflorar esos fantasmas del pasado y que vuelven con unas facetas que no teníamos idea de su repercusión. Y son esos fantasmas del pasado los que le hacen madurar al protagonista y los que le logran perturbar tomando conocimiento de hechos que creía alejados y que, a la postre, atormentan a todos aquellos que han tenido una mínima relación con los sucesos del holocausto.

 

Porque de eso es lo que va el relato. De la pena y la redención, de la expiación y la culpabilidad, del amor y el odio, de todo ello mezclado y de cómo el tiempo, que todo lo borra, no es capaz de ni tan siquiera depositar una pátina de lejanía en unos sucesos que nos han dejado sin aliento. Micheal no es capaz de discernir, en su maduración, si ese amor que ha condicionado toda su vida y ha llevado a la bancarrota a su posterior matrimonio, es algo por lo que merece luchar y redimir o es algo por lo que olvidar y pasar página. Pero muy a su pesar, esa página pesa demasiado en su memoria como para dar esquinazo a ese primer amor que nos marca de forma indeleble. Y esas lecturas, que en un principio toma por puro placer sensual junto a la bañera, se convierten en una losa placentera pero ineludible y que mantendrá durante los casi veinte años de separación, gracias a cintas magnetofónicas, y a pesar de saber la verdad sobre la historia de su amante. Porque ¿somos nosotros, meros espectadores de ese pasado infierno, jueces valedores en caso de saber la verdad sobre los acontecimientos? En este caso ni los consejos de su padre, filósofo y maestro, ni los de su profesor de Derecho, le harán ver que la redención hay que trabajársela uno mismo. En este caso la culpable Hanna. Que sus ayudas pueden ser algo que haría más daño que beneficio está por ver, un algo que con los años entenderá aunque arrastre ese pesar toda su vida…


Sobre el autor, Bernhard Schlink  


Bernhard Schlink (Bielefeld, 1944) ejerce de juez y vive entre Bonn y Berlín. Es el autor de tres novelas policíacas acogidas con gran éxito de público y galardonadas con diversos premios: La justicia de Selb, escrita en colaboración con Walter Popp, y, ya en solitario, El engaño de Selb y El fin de Selb. Después publicó El lector, que fue saludada como un gran acontecimiento literario, tanto en Alemania como en sus treinta traducciones, se convirtió en un extraordinario best-seller internacional y fue galardonada, entre otros, con el Premio Hans Fallada y el Welt de Literatura, el premio italiano Grinzane Cavour y el francés Laure Bataillon, y el Premio Ehrehgabe de la Dusseldorf Heinrich Heine Society. Su posterior libro, Amores en fuga, confirmó su extraordinario talento. El regreso es su última novela.


La reseña de Anagrama de El lector es la siguiente:


"Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens... El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro. Siete años después, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de criminales de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de las acusadas es Hanna. Y Michael se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia, trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó... Bernhard Schlink ha escrito una deslumbrante novela sobre el amor, el horro y la piedad; sobre las heridas abiertas de la historia; sobre una generación de alemanes perseguida por un pasado que no vivieron directamente, pero cuyas sombras se ciernen sobre ellos".


Slumdog millonaire (A and Q o ¿Quién quiere ser millonario?)

Es curioso como el cine también nos presenta grandes novelas (A and Q o ¿Quién quiere ser millonario?) que si no fuera por toda la industria del cine nunca hubieramos podido leer. Esta vez, y tras la ceremonia de ayer, veo que la editorial Anagrama ya hace un tiempo que entre sus títulos ha incluido la novela de Vikas Swarup. Es muy probable que en los próximos días esta novela esté apareciendo en las librerías Crisol, estaremos atentos. Sin embargo, lo resaltante en este caso es cómo el Oscar reconoce en el mundo occidental lo que ya era reconocido por muchos en el mundo: la innegable calidad del arte de la India. Desde ahora tendremos que estar mucho más atentos con la calidad de los indios. Un último dato: la editorial Alfaguara tiene la serie Literaturas, la cual edita importante de novelas de la India y del Asia.

(Adaptado de La librería) Esta obra primeriza del autor trata de un chico de dieciocho años que se presenta al concurso de televisión ¿Quiere usted ser millonario?, y poco a poco, sin querer, va acertando todas las respuestas. La policía, a instancias del productor del programa lo detiene y le llevan a comisaría. Allí el pobre se ve interrogado de mala manera y torturado hasta casi perder el conocimiento. En esto aparece una chica que declara ser su abogada defensora. Le lleva a casa y le da un poco de alimento. Y cuando nuestro chico cobra la calma le empieza a contar su vida. Una vida que da las claves de cómo ha sido posible contestar esas doce preguntas que le han hecho ganar mil millones de rupias. Y es ahí donde empieza la historia que narra el libro.

Este es un libro que atrapa desde la primera página. Pero en el momento en el que el chico empieza a contarnos su vida, estructurada en doce capítulos, tantos como las preguntas del concurso, nos sentimos atrapados de manera inexplicable. El libro sigue las corrientes narrativas de los países orientales, pero sobre todo de la India. La sucesión de historias, increíbles y muy dispares, sin un orden cronológico establecido, hace recordar a los cuentos de Las Mil y Una Noches. Y es que el libro no anda muy lejos de esa obra maestra de la literatura. La sucesión de historias nos recrea un documental de toda la India en primera persona pero con la habilidad de involucrarnos con el protagonista, viviendo con él todos esos avatares que son imborrables en la mente. El libro está ambientado en los tiempos actuales y, desde la explicación del propio nombre del chico protagonista, Rama Mahoma Thomas, hasta la más mínima de las ocurrencias tiene originalidad y está soberbiamente contada. Hay historias con actores de Bollywood famosos y con otros venidos a menos. Hay otras que nos meten en las mafias de la prostitución y con la trata de niños minusválidos para mendigar por las calles. Hay también partes que nos hacen rememorar épocas memorables de la historia de la India como también nos meten en los conflictos actuales con países limítrofes. En fin, un repertorio de historias a cada cual más interesante.

Pero lo que por encima de todo trasmite el libro es el amor por la vida. No importa la riqueza o la pobreza, la India es un país que ama la vida y cada día está vivido por sus habitantes como si fuera el último de su existencia. Todos, absolutamente todos los personajes, hasta los más miserables y moribundos, a pesar de las religiones que profesen, se agarran a la vida como si de un clavo ardiendo se tratara. Y es una gran lección la que sacamos de todo ello. Hay penas -muchas-, tragedias -bastantes-, pero hay alegrías, y esas son las que cuentan a la hora de equilibrar la balanza.

El estilo del libro es el clásico de los narradores indios. No se andan por las ramas. Unas frases cortas que hilan la trama de manera sencilla y eficiente. Sin espacios aburridos para descripciones y con un ritmo endiablado. El libro viene dividido en un prólogo, epílogo y doce capítulos, como si de un libro de cuentos orientales se tratara y os aseguro que es imposible irse a la cama dejando un capítulo a medias. El escritor domina la técnica narrativa como pocos y nos mete en la piel del protagonista como en pocos libros. El tema del concurso no es sino una argucia para hilar la vida desmembrada de Rama Mahoma Thomas. Una vida que es como la de millones de chicos de ese inmenso país, intensa, alegre y trágica a la vez.

Vikas Swarup, hijo de una ilustre familia de abogados, nació en Allahabad, ciudad famosa por haber dado a la India cuatro primeros ministros. En la universidad de dicha ciudad estudió Historia Moderna, Psicología y Filosofía, y posteriormente ganó varios concursos nacionales de debate. Tras licenciarse se unió al Cuerpo Diplomático Indio, siendo destinado a Turquía, los Estados Unidos, Etiopía y el Reino Unido. Actualmente está destinado en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Delhi, como director de las relaciones de India con Pakistán. ¿Quién quiere ser millonario? es su primera novela y ha recibido una magnífica acogida de crítica y público y ha sido traducida a diecisiete idiomas. 

La reseña de Anagrama de ¿Quién quiere ser millonario? presenta así la novela:

"¿Por qué cree usted que Rama Mahoma Thomas, el protagonista de esta novela, un camarero sin un céntimo de Mumbai, está en la cárcel?: A) Por haberle dado un puñetazo a un cliente; B) Por haberle dado un puñetazo a una vaca; C) Por haber robado dinero de la caja; D) Por haber ganado la versión india del programa concurso ¿Quiere ser millonario? Si cree que la respuesta puede ser la D, bienvenido a Dharavi, el mayor suburbio de la India, donde todo es posible. Porque ¿cómo puede ser que un muchacho de dieciocho años, analfabeto y pobre, sepa todas las respuestas del programa concurso más famoso y gane los mil millones de rupias? Así, pregunta tras pregunta, se nos presenta un espejo de la sociedad y la historia de la India. Una novela que atraviesa muchos géneros, diversas épocas y diferentes lugares, en la que el autor nos conduce de la farsa a la denuncia social, del romance a la indignación, del lujo más desenfrenado a la más degradante miseria, para sorprendernos al final con un giro inesperado al más puro estilo thriller".

sábado, 21 de febrero de 2009

LAS LENGUAS QUE SE EXTINGUEN

Parte de mi vida está dedicada a la enseñanza. Parte de esa enseñanza tiene que ver con el enrevesado curso de gramática castellana. Ni modo, no es el curso más popular, pero su comprensión y manejo se hacen fundamentales para acceder a estudios superiores. Ahora bien, de tanto en tanto, debo recordarles a mis alumnos que en el Perú hay mas de 70 lenguas repartidas entre la amazonía y la sierrra peruana, y que cada una de esas lenguas representan a comunidades culturales respetables.
Lamentablemente, les explico, cada uno de grupos culturales está perdiendo espacio y población, lo que en buena cuenta quiere decir que su disolución es sólo cuestión de tiempo. Algunos de mis alumnos reniegan entonces de mis afirmaciones, pero tampoco pueden argumentarme mayor cosa en contra. Las cifras muestran (cuando no las cifras, frías e imperturbables) que actualmente el 90% de la población se comunica en castellano, ya sea como lengua materna o como segunda lengua; pero que lenguas como el quechua y el aymara, por no mencionar a aquellas amazónicas, van perdiendo generación tras generación un buen número de hablantes. No es sólo cuestión de que se pierda tal o cual código verbal, sino que esa pérdida implica la extinción de una gran riqueza cultural. No obstante, la realidad es inobjetable y las ruedas del "progreso" avanzan hacia el futuro triturando todo aquello que no se acomode a la demanda de estos tiempos de globalización.

Encuentro un informe importante que vale la pena compartir en el Atlas de las lenguas del mundo publicado por la Unesco. En ella, se revela revela que de los 6.000 idiomas existentes en el mundo, más de 200 se han extinguido en las últimas tres generaciones, 538 están en situación crítica, 502 seriamente en peligro, 632 en peligro y 607 en situación vulnerable. Además, muestra la existencia de 199 idiomas que cuentan con menos de diez hablantes, con el consiguiente riesgo de acabar como el eyak de Alaska, que desapareció el pasado año con la muerte de su última representante.
De América, destacan Brasil y México, con 190 y 144 lenguas en peligro, respectivamente, como países que poseen una gran diversidad lingüística y donde se están poniendo en marcha políticas que favorecen la recuperación de muchas de ellas. En Ecuador, con 20 lenguas en peligro, destaca la reaparición en los últimos veinte años del andoa, una lengua con cien palabras, y el zápara, tras ser 'sustituidas' por el quechua, pero que ahora se están empezando a recuperar. Por su parte, Bolivia cuenta con 39 lenguas en peligro, una de las cifras más bajas de la zona.
En el caso de Perú se habla de 62 las lenguas con riesgo, mientra que en Colombia llega 68 lenguas.
El informe establece cuatro niveles "de vitalidad": "vulnerable" (los niños hablan pero se reserva al ámbito familiar); "en peligro" y "seriamente en peligro" (cuando la utilizan las personas de mayor edad), y "en situación crítica", ya que sólo la emplean ancianos y con escasa frecuencia.

Qué lamentable que sólo podamos observar cómo se diluyen muchos de los antedentes culturales que le han dado forma a este mundo contempóraneo implacable con su pasad
o.
.

viernes, 20 de febrero de 2009

El misterio de Irma Vap



El dato teatral de esta semana es ir a la BNP para ver la divertida obra El misterio de Irma Vap

Del 19 de febrero al 5 de abril
Teatro Mario Vargas Llosa de la BNP. Calle de la Poesía 160, San Borja
Funciones: de jueves a domingo a las 8 p.m.
Entradas: S/.30 general, S/.15 jubilados y estudiantes, S/.15 jueves populares a la venta en Teleticket y en la boletería del teatro

Terminé de leer El diluvio

La desesperación de la modernidad

Antes de leer la novela, recomiendo la lectura del siguiente artículo: El objetalismo francés.

Con El diluvio J. M. G. Le Clézio se propone desesperar al lector, conmigo lo logró. Consecuentemente con la desesperación, el análisis. Desesperar en el buen sentido. No para tirar el libro a la basura, sino el afán de entender qué mundo está proponiendo en sus páginas. Puede ser la soledad, por decir algo, y en este sentido el libro adquiere una dimensión especial.

Me refiero a El diluvio, primer libro del último premio Nobel reeditado en español. Curiosamente, esta novela fue la primera de Le Clézio, publicada por Gallimard en París en 1966 y traducida al español para Seix Barral en 1969. Muy poco pegó en español en aquellos años, hasta el punto que desapareció de escena. Tal vez porque es un tipo de lectura para especialistas. No es para el lector común. Pues bien, ahora el Grupo Santillana lo trae de nuevo a nuestros ojos. 

Hace cuarenta años el libro no llegó a entenderse porque Le Clezio es un autor de la línea del objetalismo francés, sucesor de Claude Simon, también premio Nobel, de los tantos que lo ganan y se olvidan, y heredero de su hermetismo. Y de la línea de Gisella Elsner, la de Los enanos gigantes. 

Como bien sabemos, el objetalismo quiso darle prioridad a la objetividad, a los objetos, por encima de la acción y, por tanto, para poderlos hacer vivir en la literatura era necesario describirlos hasta el hartazgo. De ahí que para nosotros los latinoamericanos, que preferimos la narración porque en ella se impone la acción sobre la descripción, es pesado y desesperante un texto objetalista. Tal vez Le Clézio avance hacia el espíritu de las cosas, pero son las cosas las que abruman al hombre contemporáneo, al punto que no puede vivir sin ellas o, mejor, sin ellas moriría irremediablemente. El hombre contemporáneo es un ser alineado por los objetos que él mismo se inventó para su bienestar pero, son su condena, su esclavitud. De tal manera que Francois Besson, protagonista de El diluvio, con sólo ver una cajetilla tirada en el suelo, ya imagina miles de historias que ella suscita, y así hasta el desespero. Por ejemplo, el fumador, sus oficios, sus sueños, su escupitajo, cuántas bacterias, cuantas gotas de agua para acabar con la cajetilla, la esposa o la amante del fumador, el sombrero del fumador, y así hasta el infinito. Una cajetilla. O una gota de agua.

Pues hay que leer a Le Clézio, sin lugar a dudas. Sólo un consejo, si es que se puede dar, paciencia, sobre todo en las primeras cincuenta y dos páginas. Atención. Concentración. Porque se van a pasar muchas páginas sin avanzar nada, hasta que la angustia se apodere de su espíritu. Eso es lo que busca el autor, al parecer. Y en eso es un maestro.

Adaptado de elnuevodia.com

jueves, 19 de febrero de 2009

La teta asustada


Todavía hay personas que tratan de minimizar los logros de personas con talento. Aquí la lista de los últimos ganadores del Oso de oro del Berlinale. Entre estas películas, Magnolia es una de las pocas que la gran mayoría podría ver gracias al cable, obviamente La delgada línea roja. Sin embargo, creo que la película de Thomas Anderson es un claro ejemplo de a qué producciones se les otorga este premio.

1999: The Thin Red Line, de Terrence Malick.
2000: Magnolia, de Paul Thomas Anderson.
2001: Intimacy, de Patrice Chéreau.
2002: Spirited Away, de Hayao Myazaki y Bloody Sunday, de Paul Greengrass.
2003: In this World, de Michael Winterbottom.
2004: Gegen die Wand, de Fatih Akin.
2005: U-Carmen eKhayelitsha, de Mark Donford-May.
2006: Grbavica, de Jasmila Zbanic.
2007: Tuya´s Marriage, de Wang Quan'an.
2008: Tropa de Elite, de José Padilha.

miércoles, 18 de febrero de 2009

LO QUE UN LIBRO DIGITAL NO PUEDE HACER

Hace unos días coloqué un post en el que anotaba la nostalgia que sentiríamos algunos cuando el formato tradicional del libro terminara de mudarse a un libro digital. Se imaginan. Ya no más el olor del papel, la tinta y el tiempo estancado. Aunque, por otro lado, ya no habrá que estar preocupándose por problemas como el espacio en donde guardarlos ni por el tiempo que se le tenía que dedicar para, por ejemplo, desempolvarlos.

El libro como tal, el libro como lo conocimos y aprendimos a quererlo se convertiría en un recuerdo o, en el mejor de los casos, en una pieza de colección para los melancólicos. Ahora bien, tampoco es cosa de cerrarse a los cambios ni de quitarle méritos a la tecnología que - a su particular modo - hace los intentos por hacernos la vida cómoda. Después de todo, si de leer se trata, el libro digital ofrece una serie interesante de servicios: mayor cantidad de libros en microespacios, marcadores, soportes de ficheros, por mencionar algunos de sus servicios. No habrá excusa para los escritores, que tendrán que seguir escribiendo, ni para los lectores que simplemente tendrán que acostumbrarse a otro formato.

Xavier Velasco, desde su blog en El boomeran(g), también hace causa común con quienes andamos haciendo gestos adelantados por la futura despedida de los libros "a la antiguita". En un reciente post escribe una lista 36 imposibles para un libro digital. Dicho de otra manera cualidades irremplazables de los "futuros viejos libros". Por supuesto que la lista puede y seguro seguirá aumentando porque, después de todo, la costumbre suele ser más fuerte que la razón.

36 IMPOSIBLES PARA UN LIBRO DIGITAL

1. Imprimirle millares de huellas digitales.

2. Forrarlo de papel manila morado.

3. Sacarlo del agua y todavía leerlo.

4. Ocultar fotos viejas entre sus páginas.

5. Abrirlo en una página al azar.

6. Quitarle con lujuria la envoltura de plástico.

7. Llevárselo a una isla desierta.

8. Usar algún separador coqueto.

9. Saber a simple vista si ha sido leído.

10. Promoverlo quemando la primera edición en una plaza pública.

11. Darse el gustazo de comprarlo en pasta dura.

12. Preservar los ahorros a salvo de los ojos de los palurdos.

13. Enviarlo por correo con una carta perfumada dentro.

14. Hacer de su portada seña de identidad.

15. Apilarlo con otros: escultura fugaz.

16. Ensalivar sus hojas, hasta que se deshoje.

17. Guardarlo en una caja, ya deshojado.

18. Pagarse el lujo de reencuadernarlo.

19. Arrancarle algún prólogo infumable.

20. Fumárselo.

21. Leerlo cuasientreabierto, para no maltratarlo.

22. Imprimirle la huella de un beso en la última página.

23. Ahorrar mediante la edición de bolsillo.

24. Camuflarlo bajo la cubierta de un catecismo.

25. Toparse con un cheque sin cobrar dentro de la solapa.

26. Cambalacharlo en una librería de viejo.

27. Despatarrarlo un poco, de los puros nervios.

28. Lanzarlo en llamas a la casa del autor.

29. Envenenar sus hojas con pétalos cautivos.

30. Leerlo durante un baño de burbujas.

31. Olisquear el perfume de su última lectora.

32. Echarlo por la ventana y correr a rescatarlo.

33. Masajear las encías de un cachorro bibliófago.

34. Olvidarlo en un tren y comprarlo otra vez, sin mayor drama.

35. Aplastar a un mosquito impertinente.

36. Inspirar más incisos de esta lista de atavismos.

martes, 17 de febrero de 2009

DECÁLOGO DEL ESCRITOR

Cada taller presenta siempre recomendaciones para poder escribir. Los más citados decálogos son los de Monterroso o Quiroga. Lugares comunes como la inspiración, el talento, la perseverancia son el común denominador de estos sacros consejos, que la ingenuidad literaria podría hacernos creer que son indispensables seguir. Ante esto, el siguiente catálogo anotado es una selección de consejos de escritores como Burroughs, Bukowski, Kerouac, Ginsberg sobre el ser escritor. Esta demás mencionar que son autores (madmen) que no están en ningún libro escolar.
1. No te olvides de Dylan Thomas, Heminghway, Pizarnik y tantos que se pasaron al otro lado violentamente: la muerte está presente en todo artista, tan sólo que es la sálida por el lado equivocado del túnel. (Hazle caso a tu Tánatos más que a tu Eros).
2. Tus influencias serán siempre: tú mismo, tú mismo y tú mismo. (No seas un buena gente, no trates de quedar bien con todos, no escribas por encargo o por moda).
3. Escribir tiene que ser un ejercicio constante: 1000 palabras al día promedio. (Si no puedes, renuncia o estudia algo)
4. Un escritor no puede leer menos de 10 libros por mes. (Si no puedes, renuncia)
5. Siempre hay tiempo para leer o para escribir. (Aprende a leer en la combi)
6. No escribas para salvar al mundo, escribe para salvarte a ti mismo. (Evita incrementar la estadísticas de suicidios del país)
7. El público ama las mentiras hermosas; pero nunca te creas tus propias mentiras. (Antes de hablar de ti, piensa que a nadie le interesa tu vida. Sé imaginativo, no un provinciano intelectual)
8. No dejes que tus personajes te devoren. Ellos copian tu personalidad y tú no la de ellos. (Si tienes alguna frustación de construcción egocéntrica, entonces véngate de ti mismo escribiendo)
9. Nunca pares de crecer creativamente. Dejar de hacerlo es comenzar a morir. (Ejercita tu imaginación, no creas que todo es leer. Anda al cine, a conciertos, a una orgía; escucha música y la calle; ve pintura, comic; baila, canta: vive)
10. Aunque todos piensen lo contrario: eres el mejor escritor vivo. (Nunca imites. No imagines tu velorio. No escribas en servilletas o en la última página de tu cuaderno porque un Nobel lo hizo así. Ser escritor es como cazar leones. Busca los tuyos. Mata al rey).

Pd. No le hagas caso a ningún catálogo, y menos a éste.

domingo, 15 de febrero de 2009

¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?

No puedo decir mucho sobre el amor porque no he sido el hombre más lúcido en esas cuestiones. Mis amigos saben eso ya que tuvieron que soportar mis días de luto amoroso haciendo un esfuerzo supremo de amistad. Es decir que mejor haría en callar. Sin embargo, cómo evitar no meterme en ello cuando el sábado reciente la ciudad amaneció abochornada con el olor de las flores para luego saturarse con globitos rojos acaramelados en forma de corazón. Claro, y todo esto aparte de los correítos y mensajitos por el celular recordándome que no solo era el amor, sino la amistad o lo que mejor se le pareciera. Caray, a cualquiera se le empasta el alma.

Pero repito, no me atrevo a discurrir sobre este tema porque soy un sobreviviente de una batalla amorosa y, mientras duró la convalencencia, fui un hombre insoportablemente quejumbroso que escuchaba boleros, que decía a los cuatro vientos que lloraba cada viernes, entre las ocho y las nueve de la noche por el amor de una mujer, que recibía a los amigos con una cara intensamente triste.

Nada, no me queda arrestos morales para filosofar sobre el amor. Por eso me parece mucho mejor colgar un buen artículo escrito por José Antonio Marina que encuentro en Etiqueta Negra. Un amplio texto en donde, de paso, recuerda las ideas que algunos escritores tenían acerca de todo este embrollo sentimental. Yo, por mientras, no puedo evitar el melodrama - qué le voy a hacer - y termino la introducción con una frase trascendente del gran Hector Lavoe: "Todo tiene su final, nada, nada dura para siempre".

EL AMOR, POR SUPUESTO, NO EXISTE

El amor, por supuesto, no existe. Existe una nutrida serie de sentimientos a los que etiquetamos con la palabra amor, que está a punto de convertirse en un equívoco. Esta confusión léxica nos hace pasar muchos malos tragos, porque tomamos decisiones de vital importancia para nuestra vida mediante un procedimiento rocambolesco. Experimentamos un sentimiento con frecuencia confuso, lo nombramos con la palabra amor y, por ensalmo, la palabra concede una aparente claridad a lo que sentimos y, de paso, introduce nuestro sentimiento en una red de significados culturales que imponen, exigen, o nos hacen esperar del amor una serie de rasgos y efectos que acaso ni siquiera sospechábamos.

Parecería más sensato esperar a ver qué sale de nuestro sentimiento para saber si era amor y qué tipo de amor, o si era algún otro sentimiento emparentado.

Acabo de leer en un periódico la siguiente frase: «La obliga a hacer el amor amenazándola con una navaja». Proust consideraba que el amor es una mala suerte. Rilke lo define como dos soledades compartidas. ¿Hay forma de saber de qué hablamos cuando hablamos de amor? Solemos precisar ese vago sentimiento añadiendo alguna calificación: amor maternal, a la naturaleza, a la patria, al dinero, al arte. ¿Hay algo común entre todos estos sentimientos? ¿Existe un sentimiento que pueda dirigirse a las personas, a los vivientes, a las cosas?

En mis cursos de filosofía de bachillerato suelo dedicar una clase a estudiar los criterios para saber si uno está enamorado. Lo hago antes de hablar de filosofía de la ciencia, uno de cuyos temas importantes es el de los criterios de verdad. ¿Cómo se sabe que una proposición científica es verdadera? En la vida corriente también usamos criterios de verdad a diario, y me parece interesante que mis alumnos aprendan este uso minúsculo, humilde, franciscano, definitivo, del saber. Saber lo que pasa en mi vida y en mi calle es más importante que saber lo que ocurre en el corazón de Venus (el planeta).

¿Cómo sabe usted que ama algo o alguien? La primera respuesta sería, posiblemente: el deseo me indica cuál es el objeto de mi amor. El amor es una tendencia a la posesión. La dificultad está en saber en qué consiste la posesión. Respecto de los objetos no hay ningún problema: poseer es la capacidad de usar o destruir una cosa. No parece que este significado sirva para aclarar lo que significa el amor, pero tendremos que hablar de otros modos más sutiles o más crueles de posesión. Por ejemplo, la relación entre posesión sexual y crueldad que se da en las prácticas sádicas nos muestra cómo se pueden complicar y alterar los sentimientos.

Aunque el amor como deseo puede dirigirse a personas, animales o cosas, voy a referirme únicamente al amor en sentido estricto, que es un sentimiento que encuentra su mayor complejidad y plenitud cuando se dirige a seres humanos. Una de las características que vamos a descubrir es que el sentimiento amoroso puede darse en distintos niveles, y que por lo tanto, al haber solo una palabra, siempre va a resultar equívoca si no la precisamos de alguna manera. Stendhal distinguió varios tipos de amor: amor-pasión, amor-gusto, amor-físico y amor de vanidad. Nuestro análisis va a ser distinto porque, por ahora, estamos intentando solo contestar a una pregunta: cómo sabemos que queremos a alguien.

Los griegos antiguos distinguieron el amor como deseo del amor y como amistad. Llamaron a uno éros y a otro philía. Cuando el eros se refería a personas, se entendía como deseo sexual. Sólo amaba eróticamente el que deseaba, no la persona deseada. Ésta, en todo caso, «respondía al amor» y, para expresarlo, los griegos usaban la palabra anterao. El amor era unidireccional.


sábado, 14 de febrero de 2009

Psicología del amor

Pues sí, hoy es el día de amor y la amistad, aunque sobre esto último debe ser una ampliación dictada por el mercado, digamos que saber algo sobre qué elementos de la psicología se vinculan con el amor es un buen ejercicio por estos días. Por tal motivo, recomendamos la lectura de este libro editado por Peisa ya hace unos años. El autor, el especialista en temas dantianos (Danta Alighieri) Leopoldo Chiappo, escribió este maravilloso libro que combina una prosa sencilla con una inteligencia iluminadora. ¡Feliz día a los enamorados lectores!

Sinopsis

Para descubrir la sustancia recóndita del amor y hacer de él el fundamento de la vida, Leopoldo Chiappo nos lleva de la mano por las rutas de la historia y la literatura a contemplar a aquellos grandes amadores que se consumieron en tan alto fuego: Romeo y Julieta, por ejemplo. Con pasión y sabiduría, amplitud de criterio y sensibilidad, este ameno ensayo, pleno de sugestiones, nos propone una psicología del amor en la que lo material y lo espiritual no se excluyen, sino que mutuamente se potencian.

Tirante el Blanco

Estuve ayer buscando unas películas en ese oasis del cine, en todo su sentido, que es Polvos Azules. Lo que me llamó la atención fue ver que entre esos miles de DVD se encontraba la versión en cine de unos de los libros que Vargas Llosa más ha elogiado a lo largo de su carrera literaria: Tirant el Blanco o como se escribiría en su valenciano original Tirant Lo Blanc. Les dejo el dato para los que suelen comprobar que la literatura y el cine siempre es una constante imposibilidad.


Tirant lo Blanc tiende un puente entre la Edad Media y el Renacimiento, pues en sus páginas la tradición caballeresca de la novela de aventuras, con su desmesura anecdótica y lo rudimentario de la construcción, se refina y enriquece con sutilezas formales, humor e ironías que anuncian ya la gran literatura narrativa del Siglo de Oro, y muy especialmente a Cervantes, lector aprovechado de Joanot Martorell, a quien homenajeó en el Quijote salvando a su novela de la quema inquisitorial y llamándola "el mejor libro del mundo".

Aunque nacida dentro de la novela de caballerías, Tirant lo Blanc va mucho más lejos que sus congéneres pues el espíritu que la anima, su amplitud de miras y la riqueza de su factura artística le confieren un semblante de modernidad del que carecen las otras, incluso las mejores, como el Amadís de Gaula o Tristán de Leonís. Por eso, la gran novela valenciana, que durante muchos siglos estuvo, por prejuicios absurdos y una política represora contra la lengua en que fue escrita, injustamente arrinconada en bibliotecas y academias, lejos del gran público, ha hecho su reingreso en la vida literaria contemporánea por todo lo alto, conquistando en los últimos treinta años, en su lengua original y en viejas o nuevas traducciones -al castellano, el alemán, el italiano y el francés, entre ellas- no sólo el interés de la crítica universitaria, también el de esos lectores comunes y corrientes que son los que mantienen a los libros vivos, lozanos y cambiantes o, con su indiferencia, los convierten en piezas de museo. (Para seguir leyendo hacer clic aquí)

Para leer el texto en su idoma original hagan clic en http://www.tinet.org/bdt/tirant/


Jorge Eduardo Benavides ganador Novela Corta BCRP 2009


Porque jamás en asuntos de amistad, casi hermandad, seré poco generoso: ¡Felicitaciones, Coqui! Ayer me entero y recibo el correo de Jorge Eduardo, y no puedo más que estar más feliz por él, que desde España me cuenta que su alegría es grande. Leí su novela corta, escrita con maestría y talento, y muy pronto, previa coordinaciones les podré dar un adelanto o algunos datos más sobre ella. De nuevo: ¡Felicitaciones, Coqui!

BANCO CENTRAL DE RESERVA DEL PERÚ
NOTA INFORMATIVA
RESULTADOS DEL CONCURSO DE NOVELA CORTA 2009
CONVOCADO POR EL BANCO CENTRAL


El jurado calificador del concurso de Novela Corta 2009 “Julio Ramón Ribeyro” presidido por el doctor Luis Jaime Cisneros e integrado por los doctores Alonso Cueto, Mirko Lauer, Abelardo Oquendo, y Marcel Velázquez, acordó por mayoría premiar la novela “La paz de los vencidos” presentado bajo el seudónimo “Jerónimo de Azcoitía”. El ganador del concurso literario que anualmente convoca el Banco Central de Reserva del Perú, en esta oportunidad fue el señor Jorge Eduardo Benavides Medina.


Lima, 13 de febrero de 2009

World Press Photo 2009

"La crisis se inició en el sector inmobiliario de Estados Unidos: miles de personas dejaron de pagar sus hipotecas, las que estaban infladas cuando, en realidad, valían poco, casi nada. Las familias deudoras tuvieron que abandonar sus casas. Esa es la escena que se observa en la fotografía que ha ganado la versión 2009 del World Press Photo, el concurso de fotoperiodismo más importante del mundo: un policía armado inspecciona una casa de-salojada en un suburbio de EE.UU. "(Perú.21)
Ver para saber. Así podría describirse a la consigna de este concurso anual. Las fotografías en nuestros tiempos también se vuelve un texto para leer los elementos que el mundo contemporáneo genera. Lo sintomático de las fotos ganadoras es que la gran mayoría son hechos de violencia. ¿Será posible que lo contrario también sea parte de lo resaltante en estos tiempos?
Para ver los ganadores 2009 hacer clic aquí.

viernes, 13 de febrero de 2009

La teta asustada gana en Berlín

Esta es una gran noticia. La copio íntegra de El Comercio porque es un reconocimiento importante para el cine peruano. Claudia Llosa logra un reconocimiento importante en Alemania. La película peruana La teta asustada obtuvo el premio de la crítica del Festival de Cine de Berlín . Su directora, Claudia Llosa , dio a conocer la información desde la ciudad alemana; la emoción era evidente.
“Estoy demasiado emocionada, no puedo ni siquiera articular muy bien las palabras”, fue lo primero que dijo. “Para mí esto es una maravillosa locura, es como un sueño, tengo miedo de despertarme y que solo haya sido eso, no me lo puedo creer, estamos acá con Magaly Solier , protagonista del filme) con (María del) Pilar (actriz secundaria) y con la gente maravillosa que ha trabajado a mi lado y no podemos creerlo”, agregó Llosa sobre el reconocimiento a la segunda producción de su joven carrera.
Hoy viernes al mediodía (hora peruana) directora y actrices asistirán a la gala que los críticos de cine y la prensa del festival realizan para recibir el merecido reconocimiento a un trabajo de calidad. Esta es la primera pelícual peruana que compite en una versión de la Berlinale.
El premio de la crítica es dado por la Fipresci, siglas de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica, por lo que también es conocido por ese nombre. Los ganadores son definidos por los críticos de cine que acuden al festival y, si bien no es el máximo reconocimiento en la Berlinale (es el Oso de Oro), es el mayor respaldo que puede recibir una película participante previo a la entrega del mismo, que será mañana.
“La teta asustada” ha causado revuelo y buena impresión desde el inicio de esta versión del Festival del Berlín. Y su directora también: es la más joven con una película en competencia en toda la historia del festival. La actriz protagonista no se quedó atrás, más aun luego de que al final de la primera proyección hizo su agradecimiento a los asistentes en Quechua y cantó ante el asombro de los asistentes.


jueves, 12 de febrero de 2009

BRYCE Y SU CRÓNICA PARISINA

Contra viento y marea, Alfredo Bryce Echenique sigue siendo un escritor entrañable e incansable. Aun cuando algunos críticos lo acusan de repetirse, pienso que con novelas como "Un mundo para Julius" o "La vida exagerada de Martín Romaña", entre otras, Bryce ya alcanzó un lugar descatado en uno de los capítulos de la literatura contemporánea en lengua castellana. ¿Cómo desmerecer - entre otra habilidades - esa gran capacidad para generar la ilusión de la oralidad en una novela escrita? Quienes escriben saben que no es tan fácil transubtanciar el discurso oral y el discurso escrito.
Encuentro en el blog literario Boomeran(g) una crónica suya titulada "Pequeña mitología parisina" la que, además, se completa con fotos de Jean Marie Del Moral. En ella, el escritor peruano regresa al París donde vivió entre 1969 y 1984, y muy a su manera - divertido, nostálgico, cariñoso, todo al mismo tiempo-recorre los restaurantes, bares, cafés, hoteles y terrazas que guiaron sus pasos en esos años de labor creativa en la Ciudad Luz. A contiuación un fragemento que transcribo para ustedes


PEQUEÑA MITOLOGÍA PARISINA

Era el quinto de una serie de viajes a Francia y esta vez le propuse a Anita, mi esposa, poner en práctica aquello de la relatividad de las cosas de esta vida, muy a nuestra manera. El asunto consistiría nada menos que en empezar por el hotel más caro, en nuestra visita a París, e ir bajando en doce días hastael más barato de cuantos conocí en los quince años que allá viví. Y, a guisa de complemento, el asunto se combinaría, al revés, empezando por comer cada noche en un restaurante de muy distinto nivel, desde un muy modesto cuscús argelino en algún antro del Barrio Latino, y terminando, cómo no, nada menos que en Le Grand Véfour, cuyos comensales incluyen entre miles de otros al gran Victor Hugo, hace siglo y medio, y al inmenso Orson Welles, más recientemente. Por cierto, algunas reservas las tuve que hacer con meses de anticipación, pero realmente valió la pena tomar tantas precauciones. Y la recompensa no fue sólo la altísima calidad de unos condumios firmados por los más grandes chefs, tanto en el histórico Le Grand Véfour como en el inimitable Lapérouse, con vistas sobre el Sena y la vecindad del puente del Alma, sino por el espectáculo que es asistir al encendido de un cigarro puro —para un cliente que lo pide—, por un experto en la materia.
Entre la prestidigitación y el malabarismo, yo realmente no sabría cuál elegir, a la hora de nombrar este one man show humeante que, tras dejar perfectamente bien encendido un inmenso habano, se lo entrega a su propietario y arranca con el próximo cliente. Y todo esto nos ocurrió, tanto en Le Grand Véfour como en Lapérouse, y quienes realizaron el encargo fueron, también en ambos casos, seis señores sin señoras, que jamás utilizaron la palabra dinero, pero en cuya conversación, banal recuento de viajes de placer que uno de aquellos señores les contaba a los otros, y así sucesivamente, creo haber visto pasar antes mis ojos —o en todo caso ante mis oídos— todo el oro de Francia. Y tal vez sea éste el momento preciso para señalar que, tanto en Lapérouse como en Le Grand Véfour, Anita y yo éramos los únicos extranjeros, tal y como si el acceso a estos templos de la gran burguesía bon vivante de París, y de toda Francia, les estuviera vedado a los turistas. ¿Era yo una excepción, debida a los veinte años que viví en Francia, entre París y Montpellier? No necesito ayuda para responder yo mismo a esta pregunta: “Si nos hablara usted de veinte generaciones, señor, entonces sí, tal vez, pero...”. Lo de los restaurantes se cumplió al pie de la letra, finalmente, pero en lo de los hoteles tuvimos que dejarlo a las cartas, porque al menos cinco eran el mejor hotel de París y, con absoluta certeza, tres, de entre unos diez realmente pésimos, merecían llevarse la palma en aquello de ser el hotel más pobretón de La Ciudad Luz.
Los naipes nos llevaron a empezar por el Hotel des Grandes Écoles, un viejo y barato local del Barrio Latino, cerca de la placita de la Contrescarpe, a cuyos cuatro costados viví, también por cosas del azar, durante los quince años parisinos de mi vida. Por allí también vivieron Descartes y Hemingway, que tan malos vecinos habrían sido, de haber sido contemporáneos, por supuesto. Y, no nos podemos quejar, el hotel de mis años heroicos se portó muy bien, en lo que a relación calidad y precio se refiere. Digamos, pues, que esta vez aquel primer hotel en que nos alojamos se portó muy baratamente bien, y punto.

martes, 10 de febrero de 2009

EXPO ARTE en la PUCP


Hasta el 13 de febrero del 2009 va la 70 EXPO ARTE PUCP en la Facultad de Arte de la PUCP. El horario de visita es de lunes a viernes de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 3:00 a 8:00 p.m., y los sábados de 9:00 a.m. a 1:00 p.m. Sé que solo falta apenas unos dos días, pero más vale tarde que nunca.

Escuelas de Música en Perú

Más de un alumno me ha comentado que sus intereses no se relacionaban con las ciencias ni con las letras de una forma académica. Si bien las matemáticas les parecían fáciles, no era suficiente motivo para emprender una carrera de ingeniería para toda su vida. Asimismo, si bien la lectura era una práctica constante en el alumno, ser psicólogo o educador le interesaba menos que estar guitarra en mano cantando alguna composición suya. Ante estas confesiones, también venía la realidad: los padres piensan que la música no es una carrera seria, incluso: no es una carrera. En el Perú el prejuicio de que todo sea universitario pesa demasiado. Cualquier estudio que no se haya realizado en aulas universitarias, nacionales o privadas, para muchas mentes de mi generación no vale la pena. Es cierto que los padres, me incluyo, estamos tranquilos si nuestros hijos nos entregan el cartón porque creemos, tal vez no sea así, que ese rectángulo con letras góticas les asegura entrar en un sistema, "jugar" en él, aunque también sabemos que no necesariamente les permitirá ganar. Pero la vocación es más fuerte y veo también que la modernidad genera oportunidades en el mundo académico peruano. Veo con gran expectativas que dos universidades peruanas, la Católica y la UPC, oficialicen la música, como si esto fuera necesario, para que cientos o miles de jóvenes puedan comprobar que su talento no es capricho, ya que la creación también necesita de un método y disciplina, y no como románticamente se cree que es solo cuestión de talento.

La Escuela de Música de la Pontificia Universidad Católica del Perú (2009)

La Escuela de Música de la Pontificia Universidad Católica del Perú es un centro de enseñanza musical que cuenta con una experimentada plana docente, un espíritu amplio, la mejor infraestructura y el respaldo de una universidad de un sólido y bien ganado prestigio.
OBJETIVOS GENERALES DE LA ESCUELA DE MÚSICA DE LA PUCP

Brindar una formación de convergencia y de síntesis, plasmada en la búsqueda de la excelencia en el área de interpretación y en el respeto por todos los géneros que se aborden.

Aplicar metodologías de enseñanza que comprendan la música como una práctica viva, utilizando todos los métodos a disposición y contrastándolos con la realidad concreta del Perú y su rica tradición cultural.

Detectar y encauzar vocaciones musicales entre los alumnos que exhiban grandes aptitudes y demuestren un alto rendimiento académico.

Promover espacios de difusión cultural en beneficio de la sensibilidad del público interesado, organizando conciertos, festivales, talleres, cursos de proyección, clases maestras, que, por el efecto multiplicador de los medios de comunicación, crearán una dinámica de aproximación a la música en la comunidad en general.

Propiciar el intercambio con diferentes instituciones musicales, así como convenios que permitan la participación de nuestros alumnos y maestros, en cursos, festivales, congresos.

Ofrecer formación musical a un público amplio, interesado en la música, por vocación o afición; brindando desde el inicio una educación de calidad y en contacto con los valores musicales académicos y tradicionales de las culturas del mundo.
La Escuela de Música de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (2010)

Una realidad de la nueva Facultad de Artes Contemporáneas de la UPC, producto de una preparación seria y rigurosa de la universidad, unida a la experiencia y el talento de Gian Marco Zignago, a través de Apromas, su asociación educativa promotora de música, arte y sonido. De esta manera, la UPC se propone formar no solo intérpretes y compositores musicales, sino profesionales completos capaces de desempeñarse en la producción y en otras áreas de la industria del entretenimiento.

Primera Carrera Universitaria de Música, conducente al bachillerato y a la licenciatura, con formación profesional de cinco años. Esto le abre las puertas a los egresados para diversas oportunidades de perfeccionamiento y trabajo en el extranjero que se reservan para profesionales.

Contacto temprano con la ejecución musical y la producción. La industria de la música en el mundo ha cambiado, y para ser parte de ella, es necesario que el estudiante conozca desde el primer día las herramientas que lo harán competitivo en esta industria, de manera que pueda vivir de la música.

Formación en ejecución, composición y producción musical. Que le amplía el mercado laboral en el que puede desempeñarse en el futuro.

Énfasis en el desarrollo de la música contemporánea. Es vital que el joven que va a vivir de la música tenga conocimientos de la evolución de la misma, desde sus inicios hasta la actualidad. Por eso, sobre una base que se inicia con lo clásico, el alumno aprende sobre jazz, rock, folklore nacional y latinoamericano, fusión, música electrónica, etc.

Ambientes diseñados especialmente para la enseñanza musical y equipamiento instrumental de última tecnología. Salas acusticadas, implementadas con instrumentos básicos, salas de ensayo grupales y personales, estudios de audio, etc. todo con las herramientas necesarias para la producción musical.

Contacto con compositores y profesionales nacionales e internacionales de la industria del entretenimiento. Gracias a la proyección internacional de Apromas y de Gian Marco Zignago, se puede garantizar la presencia de expositores de reconocido prestigio en la industria musical.

sábado, 7 de febrero de 2009

Día del Pisco sour

Les dejo el siguiente dato sobre nuestro pisco, precisamente sobre nuestro Pisco sour, su origen, antes de enrrumbar al bar del Hotel Maury a tomar el de rigor, seguir en el Bolivar y terminar en el Haiti, para que solo así, decidir si todo se termina en el Queirolo de Pueblo Libre o en Surco y sus viñas. ¡Salud!

viernes, 6 de febrero de 2009

La teta asustada



Claudia Llosa nos sorprendió gratamente cuando estreno Madeinusa, película que por su temática no tiene precedentes en el cine peruano; sin embargo, con La teta asustada se aborda una vez más el tema del terrorismo desde las historias paralelas o los mitos que tal violencia generó. La propuesta visual como el pulso para narrar una historia ya son de una firmeza propia de una cineasta talentosa que pretende forjarse un nombre y darnos un cine propio que no cae en el cliché o el facilismo de películas irreverentes copia del cine norteamericano. En palabras de la directora, la película trata sobre...  

“La teta asustada no es una creencia, es una enfermedad, una antigua enfermedad. Se contagia a través de la leche materna de las mujeres que fueron violadas durante la gestación y la lactancia. Sus hijos se infectarán de manera irremediable de ese silencioso terror. Fausta (Magaly Solier) lo tiene. Ella sufre de un miedo atávico que la invade por completo. Y más, guarda un secreto que no quiere ni puede revelar. Pero debe cumplir una promesa: llevar a su madre a su pueblo natal. Y para hacerlo debe encontrar la salida del laberinto que está dentro y fuera de ella”

Fecha de estreno: Viernes, 13 de febrero de 2009

jueves, 5 de febrero de 2009

Crómpale al Perú (lee peruano)

César Hildebrandt nos tiene acostumbrados a temas polémicos. Leo su artículo en La Primera, y aunque suelo alejarme de ese pesimismo tan inherente en él, Saramago decía que un pesimista es un optimista informado, coincido que en estos tiempos globalizados, lo peruano o lo chileno o lo español y un largo ectéceta, se diluye como arena entre los dedos. Sin embargo, tal vez no podamos comprar nada 100% peruano, pero sí podemos leer literatura escrita por peruanos en Escritores Peruanos Contemporáneos. Felizmente.


Yo también quiero comprar peruano. El problema es que me rompo la cabeza y sólo encuentro a Sapolio como ejemplo.

Es interesante que el doctor García recuerde que hay industria nacional y mercado interno justo en el momento en que la crisis internacional puede resentir las exportaciones y alterar la tasa de ganancia de los barones de Adex. En esa lógica, vamos a tener que atragantarnos de espárragos.

Es como si el Presidente dijera: “peruanos, ayuden a sus empresarios que ya no pueden colocar todas sus mercancías en el exterior; acabo de reparar en el hecho de que el Perú existe todavía y de que no era cierto que se lo había llevado un viento global”.

¿Vamos a Ripley a comprar peruano? ¿No es chino todo allí? ¿Y no es chino en Saga? ¿Chino y reetiquetado?

¿Ayudará a la causa comprar una lata de atún Florida, ese que alguna vez fue peruano?

¿En la chilena Sodimac habrá cosas peruanas? ¿O en la americana Home Center? Y si me enfermo mucho, ¿a qué farmacia voy a consumir productos peruanos? ¿A la chilena Fasa? ¿A la chilena Inkafarma? ¿O quizá en la chilena Wong encuentre lo que espero?

¿Si viajamos por la empresa LAN, colaboramos? ¿O será mejor en la costarricense TACA?Y si hablo mucho por teléfono, ¿hago patria? ¿Con Telefónica, con Claro, con Néxtel, o sea Cortés y Moctezuma en brutal combate?

Y si recorro más la ciudad, ¿dónde me abastezco de gasolina para complacer al señor presidente de la República? ¿En la española Repsol o en la mitad chilena Prímax? ¿Dónde, en qué kilómetro de qué carretera queda el centro de servicios Petroperú más cercano?

Y si tomo más cerveza, ¿a quiénes prefiero? ¿A los anglosudafricanos de Cristal, Pilsen y Cusqueña? ¿O me pongo regional y elijo a los belgabrasileños de Ambev? ¿O me pongo viajerazo y me tomo una Corona mexicana fabricada en Chile? ¿O ultramarino y me tomo una italiana Peroni fabricada en Lima por los anglosudafricanos dueños de la Backus?

¿Comeré muchos helados Donofrio hechos por la suiza Nestlé? ¿O me bañaré más de la cuenta con jabón Lux o jabón Rexona del grupo angloholandés Unilever?

¿O me hincharé de Inca Kola, firma cuyo 60 por ciento de acciones fue comprado, en 1999, por The Coca Cola Company, que pagó 300 millones de dólares por la operación?

¿Los zapatos más baratos no están en Payless? ¿O en la checa Bata?

¿O me mudo a Arequipa para encender la luz y favorecer a la colombiana REP, que acaba de potenciar la línea Mantaro-Socabaya?

¿O le pido un autógrafo al lobista estadounidense PPK? ¿O envío un S.O.S. a la Apec?¿Cómo colaboro con usted, doctor García?

¿Me voy a Collique a ver cómo han extraído los chilenos y su amigo Pepe Graña el busto de Quiñones mientras mastico un chocolate Costa?

Doctor García: usted es redundante. Eso de “compre peruano” ya se lo había dicho usted antes a sus amigos chilenos. Ahora es un poco tarde como mensaje “de bandera”, señor Presidente. Porque para dar mensajes de bandera hay que creer en la propia.